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El olvido de la matanza de estudiantes ha tomado restringen sólo a los usuarios que bien la convierten en
otras formas, la colocación de la estela parece más una una pista de baile, de carreras o en una perrera, sino
forma de olvido que algún intento de restitución del en las formas en las que la administra el Estado. La turis-
movimiento estudiantil, o al menos el acceso a los ar- tificación de la zona arqueológica no terminó de rendir los
chivos que han permanecido clasificados desde enton- frutos esperados, pues son muy pocos los visitantes que
ces, memorias silenciadas. se aventuran a esta zona de la ciudad a pesar de la cer-
canía con el centro de ésta. La memoria también es un
objeto de consumo, la disputa de la memoria pasa por la
disputa de los espacios.
Si bien encontramos estos memoriales, otros espacios
de la lucha estudiantil han sido olvidados como la efíme-
ra Vocacional 7, la cual fue reubicada en la periferia de
la ciudad. El espacio que ocupó la escuela fue reasignado
después al Instituto Mexicano del Seguro Social (imss) y
posteriormente demolido. Este espacio fue olvidado por
la memoria oficial.
Una intensa, trágica y corta vida de cuatro años tuvo la
Vocacional 7 en su sede de la Plaza de las Tres Culturas
[...] después, el edificio pasó a formar parte del Hospi-
tal General de Zona número 27 del imss y ahora, casi
45 años después, acaba de ser demolido en medio del
hermetismo oficial y de la indignación de ex activistas. 18
La constante de estas disputas son las formas de ol-
vido. Por un lado, es evidente el olvido de los conjuntos
habitacionales, tras dejarlos a su suerte durante el ascen-
so del llamado neoliberalismo el cual delegó las admi-
nistraciones de estos espacios a los habitantes, cuarenta
Imagen 4. Sitio de memoria, fotografía del autor, abril, 2025. años después y con distintos gobiernos la relación no ha
Las formas de memoria y los tiempos no sólo se tras- sido distinta. La administración de los espacios comu-
tocan, sino que se confrontan en esta plaza cuya relevan- nes difícilmente puede ser resuelta por los habitantes del
cia para la ciudad no disminuye con el paso del tiempo. conjunto habitacional como es evidente en el deterioro
Los discursos oficiales no necesariamente se condicen de las áreas comunes y los propios edificios; sin embar-
con las prácticas de los habitantes y los visitantes de go, los apoyos estatales se ciñen a programas paliativos,
la plaza. La memoria también funge como forma de le- ya sea de la alcaldía o de diversas entidades del gobierno
gitimación. Las disputas por los usos de la plaza no se local, los cuales a todas luces resultan insuficientes.
18 Arturo Jimenez, «La demolida Voca 7, página en la historia de los movimientos estudiantiles: activistas», en La Jornada, México: 7
de octubre, 2013, p. 16.
Espejismos de tiempo: Plaza de las Tres Culturas HETEROTOPÍAS 08 65

