Page 69 - Heterotopías 8
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VI. La plaza como espejismo de
               la identidad nacional
               La Plaza de las Tres Culturas, y
               en general las plazas mexicanas,
               cumple una función identitaria; es
               decir, supone una inscripción ma-
               terial de discursos nacionalistas,
               los cuales buscan participar de la
               idea de nación. La transformación
               histórica de estos espacios, como
               bien revisa Campos,  depende
                                20
               no sólo de los discursos oficiales
               sino de las prácticas que los usua-
               rios hacen de estos espacios, una
               relación necesariamente dialógica.
               Asimismo, los espacios dialogan
               en cierta manera con otros esta-
               bleciendo relaciones imaginarias y
               simbólicas.
                 De esta manera, no se pue-
               den entender las plazas sino en
               su relación con la Plaza Central,
               la Plaza Mayor y el Zócalo de la
               ciudad, quizá el espacio público
               de la ciudad más importante de                Imagen 6. Zona arqueológica, fotografía del autor, abril, 2025.
               ésta y punto nodal de la vida nacional. Aparece como   No obstante, de esta disputa prevaleció el sentido de las
               evocación y repetición en otras plazas, la lógica de   ruinas como un testigo del pasado, la autoridad con que
               ciudad termina por repetirse en cierto modo, aunque no   hablan estas ruinas revela por una parte la potencia
               toda repetición es la misma.                de la historia como fundamento identitario, cuestiona
                 Así, los espacios tienen una capacidad narrativa    con su presencia la propia idea de modernidad. Quizá
               que  habrá  que  saber  discernir,  identidades  imposi-   así se entienden los esfuerzos de Pani por recubrirla.
               bles que encuentran su materialidad discursiva en   Justo en el fallido de ese tiempo inacabado, la ruina
               el propio espacio. La Plaza de las Tres Culturas bus-  poscolonial niega la característica de irreversibilidad
               caba contar la historia de un México Moderno cons-  del tiempo histórico moderno y le imprime otro gesto:
               truido sobre los restos de su pasado, donde el mismo    porque aquí la ruina evoca también un tiempo en cons-
               pasado no sólo se resignifica en los discursos sino se   trucción, una forma que toma del pasado no el indicio
               buscó, como lo revisamos, reconstruir materialmente.   irrevocable, sino la potencia de lo abierto. 21


               20  Cf. Isabel Campos, «El origen de la plaza pública en México: usos y funciones sociales».
               21   Mario Rufer y Cristóbal Gnecco (eds.), Tiempo de ruinas, México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2023, p. 27.




                                                             Espejismos de tiempo: Plaza de las Tres Culturas   HETEROTOPÍAS 08  67
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