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No queremos genocidio
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           huesos, sus palabras remarcan lo imposible de mos-  sus versos en español y en árabe logran devastar el
           trarnos las consecuencias del fósforo blanco, no   alma de quien la escucha. Ouajd se dirige a la mujer
           resistiríamos ver las heridas que provoca, nos dice,   que yace en el suelo (Miriam González) y la invita a
           pero lo ejemplifica quemándose la mano con un ci-  levantarse para dar el último baile. Los dos visten de
           garrillo; esto provoca que algunos espectadores se   negro, en las manos de la mujer se distinguen hilos
           incomeden e incluso alguno caiga desmayado.   rojos que bien podrían ejemplificar la sangre derra-
               El perfomance de Karkar está inspirado en el   mada de rifeños y palestinos.
           pequeño film “Fuego inextinguible” (1969) de Harun   No es coincidencia que los actos performáticos
           Foracki, que aborda  cómo los gobiernos le pagan   tengan relación con la protesta ya que más allá de
           a la industria para diseñar armas tan letales como   sólo ser representaciones estéticas, su objetivo es
           el napalm (un fuego que arde a 3000 mil grados   irrumpir en la normalidad de lo cotidiano. Hay actos
           centígrados, lo cual da una idea de la dimensión de   performáticos que son artísticos y de protesta a la
           la barbarie, pues, como se afirma en el film y en el   vez, aunque en algunos casos sólo hay protesta,
           performance, un simple cigarrillo se quema a 40   pero no voluntad de producir arte. Esto lo que re-
           grados centígrados). En el cortometraje se muestra   petía, concluyente, el profesor que nos impartía el
           a un hombre vietnamita denunciando los crímenes   taller, José Antonio Cordero. El acto de Ouajd tiene
           de guerra que se cometieron contra su pueblo.   ambas dimensiones porque la sublimación del acto
           Ouajd hace lo propio, pero lo adapta a su contexto   y el nivel semántico del mensaje resuenan altamen-
           en Rif. Nos cuenta cómo los gobiernos europeos,   te en el espectador.
           entre 1924 y 1927, lanzaron armas químicas sobre su   El baile es sutil, pero desgarra: no es un acto de
           pueblo natal, y cómo el gobierno marroquí continuó   mera sublimación artística. Cada movimiento dice
           la masacre lanzando napalm y fósforo blanco en   algo, cada verso que acompaña el baile quema tan
           los años cincuenta. También denuncia la barbarie   profundo como el fósforo blanco. La parte más de-
           que ahora mismo se vive en Palestina a manos del   vastadora, sin embargo, se da cuando Ouajd baila
           gobierno de Israel, con la complicidad de muchos   con Miriam y, mientra todo parecía normal, ella co-
           gobiernos del mundo y el apoyo económico y arma-  mienza a tambalear. Él lucha por no dejarla caer, pero
           mentístico de Estados Unidos. Al escuchar el relato,   su pareja termina por ser como un trapo que las balas
           queda claro que, a pesar de la distancia temporal   alcanzaron. Esta escena hace pensar en los pales-
           entre las invasiones que se dieron en Rif y el exter-  tinos y rifeños, cuántos de ellos habrán levantando
           minio en Gaza, hay un continuum en los proyectos   con desesperación a sus hijos, y con la impotencia
           coloniales, y cómo resulta alarmante que Israel uti-  los vieron desvanecerse ante la inclemencia de las
           lice armas prohibidas internacionalmente como el   bombas. Cuánto habrán insistido antes de resignarse
           fósforo blanco, un químico que contamina el suelo,   a no ver caminar y mucho menos bailar y sonreír a sus
           destruye ecosistemas agrícolas y causa daños en   seres amados. En este punto supe que jamás se iría
           los órganos de la población civil.            de mi memoria este acto de protesta, que inspira a
               De pronto la guitarra y la voz de la tunecina   trascender las barreras de la distancia y el tiempo.
           Emel invaden el espacio; la voz es sublime, pero hay   Desde la primera intervención de Ouajd en el ta-
           dolor en el canto. La canción es “Nací en palestina”;   ller fue clara la voluntad de protesta que seguiría. En

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