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José aDaiR PRaDo zacaRías
Traducir lo
intraducible
ecuerdo que alguna vez acompañé a uno de mis profesores a la pre-
sentación de su libro. Todo fue un ambiente laudatorio. Al terminar
la presentación, fuimos a un restaurante y platiqué con su editor,
una persona que pertenecía a aquella hegemónica empresa del pin-
güino. Él manejaba con experticia la literatura rusa y comentaba que
la guerra con Ucrania tendría que generar un auge de la literatura de
R aquellos países. Lo dijo incluso con un poco de cinismo, tal vez sin
darse cuenta de lo poco empático que resultaba su comentario.
Contra el Apagón. Voces de Gaza durante el genocidio viene de una literatura
del dolor, semejante a la que aquel personaje saboreaba sádicamente. El 7 de
octubre de 2023, Hamas lanzó misiles hacia Israel y la respuesta de este úl-
timo fueron los bombardeos que hasta ahora han sumado aproximadamente
61,000 muertes en la franja de Gaza. Este conflicto no es nuevo; se ha venido
dilatando desde 1967, cuando Israel invadió y militarizó gran parte del territo-
rio Palestino, o incluso desde la Nakba de 1948, fecha en que comenzó a vol-
verse realidad el proyecto colonial sionista. La franja de Gaza es una de las en-
tidades políticas más densamente pobladas del mundo. Sus habitantes están
acorralados en ese territorio por Israel. Contra el Apagón nos conecta con esas
personas encadenadas y censuradas por el impacto de los misiles.
En este libro leemos una poesía testimonial, muy íntima, que muestra la
forma en que el horror puede apropiarse de lo cotidiano. Las voces de Gaza
resisten, entre las nubes de pólvora, los llantos y los muros destruidos. Estas
voces, así como el mundo en el que viven, están apagadas. Prueba de ello es
que los textos son extraídos de las redes sociales de sus escritores. Se trata
de una escritura que no nace por un interés estético en sí mismo, sino por la
necesidad de expresión frente al horror; es por eso que no se encuentra en la
poesía de estos escritores un despliegue de grandes recursos retóricos, o una
gran estructura formal. En este libro encontramos poesía en estado de cru-
José Adair es toxicómano deza. Tal vez por eso casi todos los poemas del libro están escritos en prosa
de tiempo completo y escribe poética y no en verso. Su voz fue callada por los bombardeos y, cuando sólo
en sus descansos. Le gusta quedan gritos de dolor, tal vez la única vía para que algo del sufrimiento vivido
comerse las uñas y rezar el salga es a través de un tipeo frenético en la pantalla del celular. Esta poesía es
padre nuestro cuando le da la de urgencia pues no está escrita desde la meditación con que en otros luga-
pálida. res más privilegiados se escribe literatura.
lengüetrazos 15 | 31-32 | 2024 7

