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Los primeros tres escritores que aparecen perdieron la vida a causa de los
bombardeos. Mientras leo, me pregunto qué tanto pudo hacer de su vida Hiba
Abu Nada, escritora fallecida junto con su familia en el bombardeo registrado
el 23 de octubre de 2023. Antes de los ataques, ella pensaba en “el examen
que tenía en la universidad, la prenda de vestir que había visto y me quería
comprar, y la postulación a un nuevo trabajo”, luego ese golpe que lo cambia
todo. Me pregunto qué hubiera sido de su vida de no apagarse en aquel bom-
bardeo. La literatura que le faltó por escribir, los premios y reconocimientos,
el mundo que le faltó conocer reducido a una casa derrumbada. La misma
duda me asalta sobre los otros escritores fallecidos que aparecen en el li-
bro, pero, sobre todo, me pregunto por tantas personas asesinadas, vueltas
números fríos. ¿Qué será de aquellos ocultos silenciosamente en sus habita-
ciones? Esos que quieren evitar sumarse a otra cifra más en una estadística
que se traga todas las historias, como escribe Nur al-Din Hayyay, caído el 3
de diciembre de 2023: “No soy un número, y me opongo a que anuncien mi
Rohana, Shadi (comp.). muerte en una noticia pasajera”. Al transformarse en números el pueblo de
Contra el apagón. Voces de Gaza se vuelve, como dice Shadi Rohana en el prólogo, un pueblo intraduci-
Gaza durante el genocidio. ble. No obstante, aún hay gente buscando traducirlo.
Trad. de Shadi Rohana. Las voces de Gaza demuestran cómo la literatura logra existir en un
Ilust. de Marcela mundo donde la muerte está presente a todas horas. Este es uno de los prin-
Landazábal Mora. México, cipales valores de leer el libro: conocer un poco del interior de ese mundo
FCE, 2024, 40 p. tan lejano a nosotros y que sólo vemos efímeramente a través de noticias
tendenciosas.
Si la literatura posibilita a los lectores conectar con nuevas realidades,
empatizar con los dolores ajenos, entonces es una de las vías para repensar el
conflicto de Gaza, para mirar más allá de las estadísticas y adentrarnos en las
personas que pierden la vida, sus pensamientos, sus dolores, sus sentires. La
poesía como escucha. La poesía como puente.
Es importante este poemario porque nos ofrece una perspectiva más
viva, ligada a las experiencias de sus autores, a través de lo lírico. Ahí radica lo
bello de traducir lo intraducible: abrir una dimensión de entendimiento y em-
patía, mantener viva una comunidad que es silenciada una y otra vez.
Además, quiero decir sobre este libro que ojalá no existiera. Me gustaría
leer a estos autores hablando de otras cosas: poemas de amor, sobre borra-
cheras o en torno a la belleza mediterránea de Gaza; es triste tener que leer
estos testimonios y darse cuenta de cómo pueden estar padeciendo otras
personas.
La poesía de los habitantes de Gaza es arrancada de la zozobra de sus
autores, construida desde el sufrimiento al que se vieron y se ven constan-
temente enfrentados. No es una mirada lejana después del conflicto, como
aquel editor del pingüino soñaba, aquella mirada que mira el dolor como un
hecho del pasado. En Contra el Apagón encontramos una herida abierta que
es necesario mirar, al menos para tener conciencia de ella. Y que todas esas
vidas no se extingan en vano.
8 lengüetrazos 15 | 31-32 | 2024

