Page 15 - Palabrijes 19-20
P. 15

entrada con el firme propósito de dar el feliz portazo. Se   Recuerdo al tipo del megáfono, previniendo a la
          armó un empujadero, los pocos policías y los empleados  multitud de no consumir el ácido alterado que había
          del cine no pudieron evitar que la banda entrara sin   proporcionado el ejército. La llegada en helicóptero de
          pagar. Yo, aunque ya había comprado mi boleto, entré  Janis Joplin, cuya actuación no está en la cinta; una fila
          a la sala a empujones. Todos muy contentos apañamos  interminable para recibir alimentos; la preocupación de
          butaca. Se apagaron las luces y comenzó ese extraño  damas y caballeros porque era muy difícil comunicarse
          rito de permanecer sentado viendo escenas de un  con sus familias; la fuerte lluvia y los gritos de alerta que
          pasado no muy remoto, aunque para nosotros fuera  decían: “bájense de las torres”. Las botas azules con es-
          míticamente lejano. Ahí estaba la pandilla dándole los  trellas blancas del esperpéntico Joe Cocker; el baterista
          últimos retoques al escenario, viendo llegar en moto  de Santana —un hallazgo de energía y precisión—. Al
          a uno de los organizadores, tal vez John Roberts, Joel  gurú ese con su discurso bobo sobre la amabilidad de
          Rosenman, Michel Lang o Artie Kornfeld (jóvenes  los gringos por luchar en favor de la libertad. Las barbas
          empresarios yupis) para supervisar personalmente que  en las mangas de la camisa de Jimmy Hendrix, cuando
          no hubiera ningún contratiempo, mientras en el audio  interpretó “Barras y estrellas”, simulando con su lírica
          se escuchaba la famosa rola de Canned Heat, “Voy por  la caída de bombas sobre la población vietnamita. Una
          el país”, pero bautizada como La ranita. En la sala, el  función utópica en donde el rock aparecía iluminado por
          humo del cigarro iba en aumento. Las escenas sucedían,  la certeza de que la nación Woodstock había terminado,
          vimos subir al escenario al corpulento Richie Havens  así como cualquier festival. Montones de zapatos, ropa,
          para realizar la primera y emocionante participación.  basura, ensuciando un campo en las cercanías de Nueva
          Havens y su túnica se sentaron en un banco, la canción  York; Jimmy Hendrix con la hermosura hasta arriba.
          “Libertad” sacudió a la pípol, incluyendo a los cábulas  La sala se sentía plena.
          reunidos en el cine Regis; el humo de la mota comenzó   Había visto, nueve años después, el festival más
          lentamente a elevarse. Un tiempo después, la aparición  numeroso jamás llevado a cabo en el país del norte. Las
          de Joe Cocker y su sabrosa versión de la canción de los  luces del cine Regis se encendieron. Los espectadores
          Beatles “Con una pequeña ayuda de mis amigos”, hizo  salimos por las escaleras que daban a la calle Colón,
          que la multitud se pusiera de pie. En la sala flotaba una  detrás del hotel Regis. Algunos compas iban tan hasta
          nube de humo hippie.                          el cepillo que los llevaban de aguilita. Salvo por el coto-
               La sensación de estar mirando cómo llegaba  rreo y el portazo, la película Woodstock: tres días de paz
          el ejército gabacho a suministrar desde helicópteros  y música filmada por Michael Wadleigh, con montaje
          víveres para los miles y miles ahí en su éxtasis, a las  de Martin Scorsese, hizo vibrar a la pandilla setentera
          nenas felices y desnudas correteando, las entrevistas  un buen ratón.
          realizadas a diversos asistentes, el grado de locuacidad   Me fui a casa.
          de cada persona que realiza entre la multitud su más   Seguí yendo al cine Regis por elegante, por su
          preciado sueño… era como estar ahí desde la sala, lejos,  alfombra roja, por sus butacas delicadas, y porque en
          pero ahí en el festival, y como nadie ponía orden en el  él proyectaban siempre películas estupendas. Cuando
          lugar, comenzó a rolar el trago, lo digo porque a mí me  miré incendiado el hotel Regis, después del terremoto
          pasaron una botella los vecinos de butaca.    de 1985, a las 7:19 de la mañana, quedé aterrado. Corrí
               La película siguió su curso. Todos los presentes  y corrí entre edificios caídos y otros a punto de. Ahora,
          nos sentíamos en buena onda. La actuación de John  en donde anteriormente estaba situado el hotel, está
          B. Sebastian, la explosiva canción contra la guerra de  la Plaza de la Solidaridad. Al pasar por ahí siempre me
          Vietnam de Country Joe McDonald, quien hizo can-  acuerdo de su querido cine Regis, de la primera vez que
          turrear al medio millón: “Fuck”. Y Arlo Gothrie, una  entré a su pantalla y vi la película Woodstock. Chinguen
          guapura. La loquez de Pete Townshend; la álgida voz  a su madre los Hell Angels.
          de Roger Daltrey con su Tommy, pidiendo: “tócame,
          siénteme”, nos ponía bien peliagudos. El atasque no
          cesó. Woodstock nos traía loquitos, en realidad no
          sólo yo sentía esa emoción; la tropa estaba fumando y
          bebiendo sin pedos, del puro hornazo dos o tres ya nos
          estábamos poniendo. Luego llegó la participación de
          Ten Years After, qué rolón, un requinto rápido, fino, la   José Francisco ha publicado cuatro libros de poemas y editó 21 números de la revista de
          batería hipnótica. “Me voy a casa”, cantaba Alvin Lee y   poesía Deriva. Pero no navega a la deriva, sino por las aguas profundas del lado moridor.
          se fue con una enorme sandía, satisfecho.     Escribe para darse cuenta, no para encumbrar egos en montes sagrados.

          PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018                                                               13
   10   11   12   13   14   15   16   17   18   19   20