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Jovani Hernández Claudio
He aquí la crónica de un espacio plagado de fronteras reales e imaginarias.
o más difícil es dar el primer disparo. Los siguien- Si la memoria no me falla, la regla de los tercios
tes salen más naturales gracias a la confi anza ayudará a la focalización del receptor. En una de las
Lque se va desenvolviendo progresivamente. Las partes coloco la torre de vigilancia que se infi ltra en
locaciones suelen ofrecer distintos lugares desde donde mi encuadre, al tiempo que un frío escozor recorre mi
el encuadre es favorecido, pero siempre está la delimi- espina: me persigue la paranoica idea de que alguien
tante desconfi anza adherida a trabajar en solitario. podría estar acechándome, que detrás de los vidrios
Desciendo de la rila y me planto en una parte dón- polarizados, con un rifl e de alta precisión, el ajusticiador
de la valla metálica está derrumbada. Aunque el lugar aguarda a la espera de mirones. Pasa el delirio, monto
es un tanto tétrico –lo desvirtúan las bolsas de basura de nuevo y continúo este andar.
y el olor agrio de un animal en descomposición– debo Avanzo a rodada lenta; no puedo evitar pensar en
aceptarlo: para mi interés es benefi cioso. Volteo hacia las mañanas veraniegas cuando mi viejo, mi hermano
ambos lados de la acera, confi rmo que está despejada y y yo salíamos a correr en las periferias de esta obra
que contaré con un buen intervalo de tiempo para rea- minimalista. Ir de esquina a esquina me parecía una
lizar mi trabajo. Desenfundo y lanzo un par de disparos empresa imposible. Hoy, lleno de tantas nuevas formas
más para, como dicen los del gremio, “entrar en calor”. de percibir, apenas si es un lapso minúsculo. La inefable
Los objetos se ordenan según los planos; al pri- sensación que experimento en parte se explica por la
mero lo conforman los matorrales de hierba mala que nueva edifi cación, caja blanca y geométrica de líneas
fl orecen en la parte de llano despejado de las inme- continuas y quebradas, que funge como ofi cinas y juz-
diaciones del reclusorio. El segundo plano se encima. gados. La recta se acorta, tal vez porque llena el espacio
Hay una confusión visual entre una segunda valla vacío que había diez años atrás. Reanudo los disparos.
metálica (que alejada de las manos del homohabbilis De nuevo interfi ere la rombeada valla metálica, parece
se muestra altiva o recta) y la muralla principal de las que es la que marca el ritmo en los contornos de esta
instalaciones –esa plancha de pálido concreto, línea oxidada jaula.
divisoria del adentro y el afuera, protectora del fuerte Continúo sobre Leyes de Reforma. Reincido, las
de “rehabilitación” social. otras cámaras me generan pesadez. El C2 está disperso.
PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018 27

