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a salida del metro, luego de atravesar las puertas que algunas de sus obras más importantes responden
techadas por una suerte de celosía de cristales justamente a la detección de ciertos problemas que le
Lazules, rojos y amarillos, desemboca en una plaza parecían fundamentales. Tal es el caso del Complejo
amplia a la que le pega de lleno el sol de mediodía. Urbano Nonoalco-Tlatelolco.
A la izquierda hay un tianguis de frutas más o menos
vacío, en uno de cuyos puestos se escuchan boleros a Existe un desacuerdo generalizado respecto del
todo volumen. Detrás está la guardería 26, cerrada por estado y el uso de los jardines de Tlatelolco, sobre todo
las fechas. Enfrente se alza uno de los edifi cios de trece en comparación con el pasado (la mayor parte de la
pisos del Complejo Urbano Nonoalco-Tlatelolco. En gente con la que hablé no lleva más de quince o veinte
algunas ventanas hay ropa colgada. En otras, macetas años en el complejo). Un señor asegura que ahora hay
llenas de plantas. En muchas cuelgan antenas de menos basura y que, por ende, están mejor, “aunque
televisión satelital. Unos cuantos departamentos de también hay más perros”. Varios letreros advierten: “No
los primeros dos pisos mejor las han enrejado. pisar el pasto”, incluso en jardines donde no lo hay. En
una barda de piedra que protege una jardinera llena
El Complejo Urbano Nonoalco-Tlatelolco fue de tierra y hojas secas alguien escribió una pinta: “De
desarrollado por el arquitecto Mario Pani y su Taller padres bestias, hijos bestias que destrozan los jardines”.
de Urbanismo a fi nales de los años cincuenta. Es el La señora que atiende la lavandería justo enfrente
conjunto de vivienda social más grande y ambicioso me dio una posible explicación: “Antes aquí era muy
del país. En su momento fue concebido como el punto bonito, lleno de fl ores”, me dijo, señalando las hojas
culminante de una serie de proyectos del estado pos- secas “Mira cómo lo dejan ahora”.
revolucionario —comúnmente conocidos como multi-
familiares— que se proponían solucionar el problema A saber, el problema al que Pani se enfrentaba
de la vivienda económica en la Ciudad de México, una era doble. Por un lado, se trataba de ofrecer vivienda
ciudad moderna y capitalista que ya por entonces no relativamente barata a la creciente población urbana.
dejaba de crecer. Por el otro, solucionar de una vez por todas la muy
discutida cuestión de las vecindades y la vivienda
Es un día ajetreado. Los niños están de vacacio- informal, un tema que le importaba a muchos arqui-
nes, así que juegan en las canchas o en los juegos que tectos, antropólogos y sociólogos de la época. Pani las
de repente aparecen entre los jardines y los edifi cios. llamaba “zonas de tugurios” y le preocupaban, entre
Varios vecinos aprovechan el día para sacar a pasear otras cosas, por su inestabilidad estructural ante los
a sus perros, que se corretean como locos entre las sismos, por el amontonamiento de personas, por la
jardineras y los senderos de piedra. “Aquí es un festival falta de luz y ventilación (que encubaban virus y enfer-
de perros”, me dice una señora a la que le compro unos medades), por la falta de servicios básicos (agua, luz,
chicles y una paleta. Hay varias personas sentadas en drenaje, etc.) y, en los términos más generales, por el
las bancas. Algunas platican, otras esperan a sus hijos desorden mismo. De hecho, en el estudio inicial para el
y otras más a sus perros, mientras consultan su celu- proyecto del Complejo Nonoalco-Tlatelolco publicado
lar. También hay gente para la que es un día normal, en la revista Arquitectura México del 60, Pani recurre
gente que se dirige a sus coches o al metro para llegar una y otra vez a la idea de la “promiscuidad” espacial y
al trabajo. Pero las escuelas están cerradas y, fuera de moral, tanto de las viviendas informales, como de las
algunos restaurantes, tienditas y una estética, la mayor familias que las habitaban, una idea bastante común
parte de los locales en la planta baja de los edifi cios en el discurso social y científi co de la época. Una de
tampoco abrieron el día de hoy. esas “zonas de tugurios” existía justamente donde más
tarde se erigirían los edifi cios del conjunto. Albergaba
En su libro Arqueologías del Futuro, Fredric Ja- a más de cien mil familias.
meson asemeja las fi guras del inventor y del utopista
en la medida en la que ambos se proponen solucionar Luego de atravesar el Eje Central por un túnel,
un problema que se les muestra como crucial y cuya llego a la pirámide. Enfrente están la iglesia de San-
solución puede dar pie nada menos que a una nueva tiago Tlatelolco y el larguísimo edifi cio Chihuahua.
era. Mario Pani tal vez pueda entenderse como un Un hombre en bicicleta atraviesa a toda velocidad
arquitecto utopista en este sentido, no sólo porque junto a mí y se mete al túnel. Su perro bóxer le sigue
concebía la arquitectura como una disciplina capaz de detrás con la lengua de fuera. Camino hacia la Plaza
generar cambio social, sino más específi camente por- de las Tres Culturas por un pasillo de mármol, Santo
PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018 31

