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A güevo
Bino Barranco
Con un lenguaje plagado de oralidad, este texto constituye un testimonio muy signifi cativo de
lo que vivieron quienes presenciaron el terremoto mexicano de septiembre pasado.
staba yo sentado, leyendo La Familia Burrón, Que me acuerdo de los gatos y me quise regresar,
cuando vi pescados que caían por el otro pero dije —nel, si me retacho ya no salgo—. Nada más
“Ebalcón. Le jalé a la estufa y me paré de volón. lo iba a hacer porque es el único recuerdo que tengo de
Quité mis lagañas sólo para ver mejor, revisé el tabaco ella, pero luego luego pensé: “ya, ¡a la chingada!”. Ahí
por si acaso tenía otro color, cuando vi caer a mi suegra fue donde sentí ganas de llorar, no por los gatos, ni
y un ventilador. Era verdad que llovía suegras, roperos por el temblor, más bien por verme así… pues así… tan
y locos, luchas de clases, hasta tías que se sacaban los pinche. Ni a quién echarle una llamada para ver cómo
mocos, perros, gatos y autobuses, leyes y dos tres cocos”. está, y mucho menos que alguien se preocupara por
Esa rola es del Rockdrigo González. ¿Y sabes cómo mí, ni celular tengo, en el rol que ando ni se necesita.
murió ese güey?… Se le cayó el edifi cio encima en el Ah, sí, te decía. Como pude salí del edifi cio. Lo
temblor del 85, lo agarró durmiendo, pero eso sí, bien bueno es que ya no tiene vidrios, y ahora menos, por-
apañado de su francesita. que desde que llegué ya casi ni tenía y los pocos que
Clarito sentí que a mí me pasaba lo mismo, pero yo quedaban los iban a romper los morros en las noches.
estaba más cabrón, me agarró en el baño; no manches, Van a grafi tear y a ponerse grifos, pero no pasan del
y lo primero que hice fue apagar el porro, lo guardé en primer piso, porque hasta allá arriba, donde vivo, está
la bolsa de la chamarra, pero ni tiempo me dio de lim- bien oscuro y luego las lámparas de la calle no sirven, de
piarme, porque en chinga que se empieza a menear el güeyes se suben hasta allá. Pero como era de día ese día,
edifi cio y a crujir como el motor de los chimecos que van que me zafo por la ventana que da a Bruselas, es que la
a Panti. Que me salgo de volada y le empiezo a gritar al puerta y el zaguán siempre han estado cerrados desde
José, pero después me acordé que ese compa ya ni vive que llegué, pinches candadotes. Pero está mejor así.
ahí; fueron los nervios, el pinche miedo. Sentí que las Lo primero que vi fue a las ñoras llorando, unas
escaleras se me caían encima. Casi me chupa la bruja. con sus hijos y otras en chinga corriendo, yo creo que
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