Page 5 - Palabrijes 19-20
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dario: 19 de septiembre. Una fecha que todo mexicano  de plegarias desesperadas, del estruendoso ruido de
          conoce. Cada habitante de la Ciudad de México sabe  edificios derrumbándose, de gritos de agonía y ayuda,
          lo que significa: simulacro. En cualquier momento se  ¿este país se daría la mano?” Fue difícil imaginar que
          escucharía la alerta sísmica y toda la ciudad, siguiendo   de pronto aquellos insensatos que siempre dan codazos
          el juego, lentamente se desplazaría a las salidas de  para entrar a un vagón olvidaran su prisa y se abocaran
          emergencia, sudarían como cerdos en una plaza, patio  a recoger escombros, a sacar sobrevivientes de un mar
          o plena avenida mientras algún sujeto con chaleco les  de cascajos. Que mis “colegas” que carecen de oídos
          daría indicaciones que año tras año se repiten. Tal vez  para atender, ahora estuvieran atentos a responder de
          algún asustadizo que ni enterado estuviera del día de  inmediato a la primera solicitud de ayuda, sin fichas ni
          la semana en curso creería de verdad en el temblor, con  turnos, sin colas que respetar. A mi mente llegaba la
          eso de que semanas atrás había temblado en… ¿Guerre-  imagen de Laura, la peor de todas las burócratas, la que
          ro?, ¿Chiapas? En fin, de seguro esas personas serían  no permite ni un suspiro del ciudadano, la que noso-
          las únicas que pondrían atención a las indicaciones y  tros llamamos “bruja”, atendiendo heridos, vendando
          a las remembranzas.                           piernas y manos, codos y rodillas. Y a los policías que
               “En este país no se dan la mano”, alcancé a escu-  abundan en el centro de la ciudad, con aquellos rostros
          char la alusión de un hombre a nuestros “colegas”. Me  que delatan a unos ojetes a los que cualquiera les puede
          reí, “¿Y en qué país lo hacen? ¿En Estados Unidos con  parecer sospechoso, cumpliendo con su trabajo al pie
          los negros e inmigrados? ¿En África?” Divagué, “¿Y si  de la letra. Todos sintiendo como un deber el ayudar
          lo que viene en unos momentos no fuera un simulacro?  al hermano desvalido, al que peor suerte tuvo en el
          ¿Si en lugar de salir como buenos muchachos, ordenada-  terremoto, tarde o temprano se pondrían de acuerdo en
          mente y sin correr, al escuchar la alerta sísmica, fuera un  cómo ayudar. Maestros y alumnos, policías, burócratas,
          movimiento fuerte lo que nos hiciera caer del asiento?,  vendedores ambulantes, secretarias, conductores de
          ¿un crujido espantoso lo que nos adentrara en el pánico  los colectivos de esta ciudad, nadie quedándose fuera
          al imaginar que el edificio se vendrá abajo con nosotros  en el rescate de heridos, en la recuperación de cuerpos,
          aún dentro y luego provocara una salida súbita, empu-  repartiendo alimentos, medicina y dinero (sí, dinero,
          jando, corriendo, gritando, de este lugar? Después de  lo que nunca sueltan si no es a cambio de apoyo, de
          correr como desquiciados, de pisotear a otros, después  trámites, de un juego de pelotitas o de limpiar el para-

          PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018                                                                3
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