Page 53 - Palabrijes 19-20
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Nada importa para encerrar el tiempo del deseo, el fin  con la certidumbre del deseo y la complicidad del
          último por el que nuestros dedos se entrelazan. Después  apego, las cuales no se fundan en el entendimiento
          de cruzar por puestos, locales y calles, llegamos a aquel  sino en un principio carnal y material. Lo nuestro es
          lugar que, aunque sigue en el corazón de la ciudad, se  una verdad somática y física, pero también anímica
          encuentra alejado ya del ruido, envuelto por un velo  y vital. Por eso corremos: más calles, gente, espacios
          ardiente de silencio que estremece los huesos antes de  sin sentido… nos rodea una ciudad cuyo único sitio
          entrar. Al cruzar descubrimos la inquietud deseante  valioso está a unos pasos. Y al fin llegamos. Pero el
          de otros que se comen los labios y susurran caricias  hotel está repleto y nos dicen que deberemos esperar
          inquietas. Entonces lo miro, pero sus ojos gritan, en la  cuarenta minutos, al menos, para que la agitación y
          sala de espera, que ya no tiene esperanza. ¿Esperar en un  el brío ardoroso puedan reventar, después de lo cual
          día soleado y claro? ¡Por supuesto que no! Frustración.  seremos de nuevo los de siempre, aquellos a quienes
          Desengaño aniquilador de dos cuerpos que se alejan.  todos ven sin conocer esta fiebre que nos arrasa.


          Hotel & Villas Patriotismo                    Pop Life

          Nadie nos ve. A ella y a mí. El tiempo es corto y lo fu-  No sólo es deseo, el lenguaje de la piel. Desde que
          gitivo no siempre permanece. Caminamos el asfalto,  entramos, platicamos de aquello que nos rodea, del
          cruzamos avenidas, nos rozamos con multitudes.  tamaño de las escaleras, las texturas. Hablamos de
          Todo con la ansiedad de llegar ahí, al sitio preciado.  las ventanas y del frío, del día, de las noches de fiesta
          Sabemos que está cerca y que nuestros apetitos lo  en que no estamos juntos. Del silencio. Charlamos
          desean. Mientras tanto, las manos se aferran unas a  de tantas cosas que no hay necesidad de tocarnos,
          otras, los besos se amarran en las esquinas en que  las palabras lo hacen por largo tiempo. Cada vez que
          esperamos que un semáforo no nos entretenga.  habla me suspende, me pierde en sus letras seductoras.
          Pero lo hace. Y pareciera que nuestros pasos no son  Descubro el movimiento de sus labios, sus comisuras
          lo suficientemente veloces o audaces. Vemos a otras  casi borrosas y surge en mí una necesidad imprudente
          parejas y nos preguntamos a dónde irán: ¿si vibra el  de callarlo, a besos, de refugiarme de sus palabras para
          lazo que los enlaza, por qué no burbujea la sangre  darle paso a aquellas formas que me hacen conocerlo.
          por sus arterias? Y enseguida volteamos a vernos  Luego, me mira con el café enardecido de sus ojos y

          PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018                                                               51
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