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cambia el diálogo a última hora, cuando el reloj, casi, al coche y tomar la misma ruta del metro que me
marca el final. Afuera el mundo sigue, mientras escucho, dejará en otro lugar, aquel en el que el tedio reclama
cautivada, aquello que ya no se dice, el secreto de los la necesidad de que algo cambie. Ahí, ya sola, decido
dedos. La impotencia de no poder retenerlo. terminar con el juego. ¿Acaso no ha sido todo esto un
encierro?, ¿un terrible desvelo?, ¿un sueño del que es
Niágara necesario escapar? Despierto. Es martes y el sonido
insiste en recordarme que debo tomar la misma ruta
Mientras más pasa el tiempo, los deseos se parecen que me llevará a una estación del mismo metro donde
cada vez más a lo que viene tras ellos. Esa languidez él me espera.
posterior al choque de los cuerpos, parece ahora ser
la reina. ¿Toda pasión tiende a la inercia?, ¿el presen- Blu
te es el único tiempo en que podemos concebirnos
juntos? El futuro es arena movediza, pero escapamos Al entrar la mucama, presencia los restos de esta
del ayer ahogándonos. Las dudas se multiplican y historia: la cama destendida, el sostén extraviado, los
uno ya no sabe si es auténtico o falso el mundo que kleenex húmedos… También yo lo percibo. Cada vez
le rodea, las sensaciones que un día fueron irrebati- más, aquí, el vacío que deja ella al irse. La oquedad del
bles. ¿Finge ella ese abrazo, las palabras susurradas, cuerpo que se aleja. El ansia irrefrenable de retardar
lo que creo sentir que siente? ¿O esta incertidumbre su partida. Pero también, lo otro, eso que no es fácil
sólo se deriva del infortunio de no poder amanecer nombrar. La imposibilidad de permanecer, quedarse,
juntos, de la congoja de las despedidas continuas, de en este lugar, y por siempre. Quisiera detener a quien
lo impersonal del espacio en donde ocurre nuestro se fuga, que la arena caiga lento; pero el tiempo va
amor? Sé que hay conexiones profundas en este sitio, aprisa, minando las emociones previas... volviéndolo
a pesar de todo, pero también sé que el único modo todo incertidumbre o intemperie. Y es otra vez el
de que esto crezca sería compartiendo ese espacio hueco. Sólo que este boquete es muy distinto al del
público que no podemos habitar. Y sí, hacia el final inicio. Aquellos días, aquellas emociones, no son ya
de la tarde, veo el reloj. Y tengo prisa por irme. Debo las mismas. Hay ahora una carencia que proviene de
salir de aquí para mantener el lastimoso equilibrio otro lado. Un lugar innombrable. Acaso es cansancio o
que es mi vida allá afuera. rutina, algo que no termina nunca de volverse realidad.
Sí, como haber estado, todo este tiempo, sonámbulos
Pirámides Narvarte en un sueño. Y es la desdicha que recorre nuestras
pieles que siguen deseándose sin saber hasta cuándo.
Hay un sonido en mi cuarto, en mi oído, hay un ruido Pero es también, por ello, la despedida, porque ya no
que insiste y busca mi despertar. Soy un cuerpo dor- puede ser la vida un secreto vergonzoso. La despedida
mido que sueña con no correr, soy un cuerpo que se que no se da. La despedida que palpita, se asoma, y
arrepiente de programar esta hora. La alarma gana, son dura siempre.
las siete y hace dos que me acosté. ¿Por qué sacrificar
mi sueño por un encuentro de apenas unas horas?
El tiempo corre y me amenaza, tengo que bañarme y
poner orden a las cosas que necesito, salir a tiempo.
Mi cita es a las diez treinta. Salgo a prisa. El sonar de
la puerta tras mi espalda dice que ya es tarde, el aire
frío pasea sobre mi cara. Mis dedos se entumen en el
pasamanos, los pasajeros empujan, gritan, a veces me
tocan, pero no puedo hacer nada, el transporte es lento,
inútil; no hay lugar para sentarme o recargarme, me
quedo ahí, arrepintiéndome de esta rutina: terminar los
pendientes para verlo, levantarme temprano, pasar más
de hora y media atrapada en el maldito transporte de Maida está acostumbrada a la maledicencia, a la cual considera hija de la censura. Harta
esta ciudad infinita, correr (siempre correr) y subirme de quienes buscan controlar su cuerpo, ejerce (ya sin miedo) la libertad de sus deseos.
al coche, saludarlo, preguntar lo mismo, desayunar y Estudió Creación Literaria en la uacm.
terminar en una habitación en donde los cuerpos se
hablan, se entienden y luego… nada, hay que subir
52 PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018

