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perdurar en los altares monótonos de los siglos. [¿Quién cipe no se despojó de las joyas de sus ojos para ayudar
podría negarse a probar las delicias del huerto de Eva, a los pobres, sino para dejar de ver cómo se retorcía la
cuando el amor es la única manera de sobrevivir en un vida del hombre, cual oruga agonizante, sin su futuro
mundo tan abyecto?] alado después de la metamorfosis.
Las estatuas odian porque están condenadas a La desgracia mayor de las estatuas es que son
mirar lo que nunca podrán poseer y lo que nunca po- estáticas. Si ellas pudieran moverse, matarían a sus
drán remediar; están cansadas de la sordidez del parque creadores por hacerlas desnudas y colocarlas frente
donde abundan los perros que las orinan y los pichones a los lujuriosos. Estoy seguro de que se irían a vivir a
inmundos que crean minaretes de mierda sobre sus los puertos, para nadar por la tarde y contemplar los
cabezas. [Por eso Júpiter te dio arco y fl echas. Guarda partos del día y de la noche y vestirse con el color na-
estas frases en tu carcaj y mi cabeza en tu regazo.] ranja de su mágica placenta. ¿Cuántos barcos ha visto
La condena de las estatuas es ver, sin la opción la Estatua de la Libertad? Máximo Gorki la miró en su
del parpadeo, cómo se enferma la naturaleza y cómo salvaje prisión de salmuera, en su verde aislamiento de
el hombre se deja rebasar por sus instintos bestiales, Manhattan. [La libertad, es cierto, no tiene la estatura
más toro que hombre, más Minotauro que héroe de los del hombre: es un coloso que rebasa a las hormigas.]
mitos. ¿Qué artesano puede ser capaz de darle vida a Esta estatua representa la utopía más vieja, el deseo
la piedra y abandonarla en un museo, en un parque o del bicho oscuro que sueña ser zanate. [Si yo fuera una
una iglesia? Las estatuas odian a los desgarbados que, estatua, me soñaría recorriendo los desiertos, esos
siendo sus padres, las abortan a merced del mundo. mares amarillos que me hacen pensar tanto en mi vida.]
[Tú no debes odiarme. Tú no estás para el goce de los Una escultura que habita un panteón y soporta
vagabundos. Estoy tratando de decirte que tus ojos son el asedio de los fantasmas no siente lo mismo que la
diferentes: inspirarán a los poetas.] que habita un museo y es visitada por críticos de arte.
No debe descartarse que una estatua sonriente viva
2. De su sensibilidad aterrorizada, como una fruta verde y brillante que es-
conde un gusano en su interior, o una planta hermosa
[¿Sientes? Escucha…] Algunas estatuas tienen una son- de la que nadie sabe su veneno. Aunque puede ocurrir
risa en su rostro, otras una gran tristeza o la expresión que las estatuas que muestran dolor realmente experi-
de un ser horrorizado; pero ¿qué tan sensibles son?, menten placer o alegría. La fi gura de Jesucristo es un
¿cómo decir que experimentan la felicidad cuando ejemplo de la estatua que siente lo contrario de lo que
habitan un lugar terrible como el Príncipe Feliz? Ah, expresa, porque, a pesar de su aspecto moribundo y de
la estatua que sufría por la miseria humana y apagó su la tristeza detallada en su rostro, vive la gloria de ser
vista como Edipo. Tengo la impresión de que este prín- venerada por millones de personas en todo el mundo.
54 PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018

