Page 64 - Palabrijes 19-20
P. 64

de reventar. “Puje más fuerte”, dice el viejito y el cara de  una jirafa”, exclama alguien más. A nadie le importa
                      niño puja, y Emilia lo alienta: “Ya casi, gordito, échale  que el cara de niño tenga el ano desgarrado y se esté
                      ganas”. El Cruz Azul y el del traje le echan aire con un  desangrando. “Esto se podría vender en una galería de
                      fólder y un cuaderno respectivamente, la doña que va  arte y ganar millones de pesos”, dice alguien. El gordito
                      al lado del gordito tiene cara de que se va a vomitar en   se ha desmayado.
                      cualquier momento; la de rosita tiene los ojos cerra-  “Servidos, señores”, dice el chofer. El seguro cede,
                      dos, no sé si duerme, si reza, o si tiene asco, o las tres;  y la de rosita, al estar recargada sobre la puerta se escu-
                      yo tengo ganas de un elote; el chofer está fumando y  rre cuando ésta se abre. El viejito se quita las bolsas y
                      enrarece el ambiente. Me dan ganas de decirle que me  se baja detrás del Cruz Azul, luego bajan dos gorditos.
                      dé las tres.                                      Emilia está desolada y llora, toma por las axilas al
                          “Puje, puje”, le animan todos, y el cara de niño  cara de niño para bajarlo. Lo recuesta sobre la banqueta.
                      puja tan fuerte que se le sale el primer gas mortífero  Bajo yo y luego el resto de los que iban en la combi. En
                      y la primera en sorberlo es la doña, que cae fulminada  el vehículo se quedan el del traje, la de rosita, la doña y
                      al instante. La de rosita empieza a vomitar y todo el  la gordita ojete que no me dejó sentar bien; ahora son
                      vómito le cae al Cruz Azul y a Emilia, pero ésta no se  problema del chofer.
                      enoja, es más, le ayuda a la de rosita a limpiarse. No   Me apresuro porque son ya cuarto para las doce
                      es sufi ciente: el cara de niño sigue aullando de dolor.  y si no “No cenas y no tomas”. Volteo a ver a Emilia
                          El viejito pregunta si alguien tiene guantes. “Es  por última vez. No se escucha ya que el cara de niño se
                      que hay que meter mano”, advierte. La gordita que  lamente. Emilia lleva la bolsa con las cacas en la mano
                      va a mi lado le tiende dos bolsas, de esas de Aurrera.  derecha, con la izquierda arrastra, o intenta arrastrar,
                      “Ni modo, aunque sea con esto”, dice el viejito. Se las  al cara de niño. Desiste. Abandona el cuerpo y la pierdo
                      pone y pide que alguien le ayude. “¿En qué te ayudo,  de vista.
                      maestro?”, pregunta el Cruz Azul, estoico: aún tiene   Seguramente mañana cuando encuentren el
                      vómito sobre la espalda. “Ábrele las nalgas cuando yo  cuerpo dirán que fue un ajuste de cuentas: “Matan al
                      te diga”, ordena el viejito y el Cruz Azul se dispone a  líder de una célula que trafi caba en la zona”. Y el cara
                      obedecer. La doña, al lado del cara de niño, va cabe-  de niño será El Gordo, o El Mai, o El Bolillo, probable-
                      ceando contra la ventana luego de desmayarse, pero  mente sea… ¿y mi cartera?
                      el más cercano a ella, otro gordito, la auxilia, aunque   Pinche madre. Trato de recordar, pero no, sí.
                      se está pasando de lanza porque ya van dos veces que  Seguramente se me cayó en la pinche combi, y ahora
                      le mete mano en el escote.                   es problema del chofer. Cinco mil pesos a la mierda.
                          “Muerde esto, gordito”, le dice Emilia al cara de  Mierda con forma de elefante.
                      niño y le pasa un suéter para que lo muerda a manera   Me duele el estómago y parece que escucho al cara
                      de mordaza. A un mismo tiempo y coordinados, el Cruz  de niño burlándose de mí. “Paciencia”, dice Grimes, pero
                      Azul abre las nalgas del cara de niño y el viejito mete  sé que Grimes no puede decir “paciencia”.
                      mano. El gordito aúlla, pero el suéter apaga el alarido.   El cielo se llena de pirotecnia. Son las doce. Mejor
                      Sale otro gas mortífero que tunde y desmaya a la de  camino despacito.
                      rosita y al del traje, pero no sale nada más.
                          “Ya viene”, grita el viejito, y cuando escucha esto,
                      el cara de niño puja más fuerte y los ojos parece que se
                      le van a salir. Sale otro gas mortífero y la gordita que
                      va a mi lado se desmaya, la empujo y cae al suelo, por
                      fi n puedo sentarme cómodamente.
                          “Ya falta poquito”, grita el viejito. El cara de niño
                      puja con todo lo que tiene y se escucha que algo se
                      rompe. Un sonido rarísimo.
                          “Ya está saliendo la caca”, dice el viejito. Y la caca
                      se estrella contra la bolsa de plástico.
                          “Pues con razón no podía, miren el tamaño de
                      esto”, exclama el Cruz Azul. Todos miran sorprendidos
                      las cacas gigantes del cara de niño. “Estas cacas son del
                      tamaño de mi puño”, dice un primero. “Miren, tienen   Jorge escribe cuentos de gallinas y mongoles, le gusta el pay de limón, la cerveza y las
                      forma de elefantes”, dice un segundo. “Esta parece   películas de Wes Anderson, aunque siempre se queda dormido.
       62                                                                                    PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018
   59   60   61   62   63   64   65   66   67   68   69