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LA
PERDIDA
Pamela Castro
Ciertas regiones de la ciudad pasan desapercibidas a nuestros ojos, ya sea porque no pertenecemos a ellas
o porque preferimos ignorarlas. Este texto busca mirar, desde dentro, una zona poco explorada de nuestra
urbe infinita.
I andaba en el coto y le tocó pagar por güey. Otro día le
Es de noche. El reloj marca las 3:00 am. A lo lejos se dispararon a un joven en la mera entrada de La Perdida,
escucha una estampida: se ha estrellado el cráneo de te comenta el familiar. Al parecer le robó al equivocado
un chamaco de Chalco contra el piso del pasillo, en el y éste lo persiguió con arma en mano; la herida pasó
edificio C. de ser eso a colapsarle el cuerpo y la vida…
Los relatos son múltiples, sin duda. La Perdida
II no es la maquinaria que pone en funcionamiento estos
En La Perdida, el pinchazo, el robo, la precariedad… acontecimientos atroces, digamos que es la receptora de
fomentan el eterno retorno de lo mismo sin variación todo un mecanismo citadino que funciona provocando
en las prácticas. El o la que cae cocainómano, el o la que aquí ocurran las cosas. Están las industrias que
piedrosa, el o la puta, el o la vendedora de quesadillas, producen las riquezas, están los ciudadanos beneficia-
el o la niña de la calle, el o la recogebasura, el o la presa rios de las mismas y, finalmente, están los parias que
(aquí no importa la discusión de género) todos le entran quisieran formar parte del círculo privilegiado, pero que
por igual a la misma precariedad. La Perdida es símbolo están imposibilitados porque sólo pueden continuar
de la oscuridad, este lugar fluye bajo la brillantez que con la reproducción de otro tipo de funciones, las que
incita en todo momento la Ciudad de México. En La a su vez completan y permiten la continuidad de la
Perdida vive/muere todo lo que no se quiere ver desde producción de esas riquezas que los excluyen. Digamos
el resplandor de la civilización. que su participación desnutrida y su vida precaria son
necesarias para la constitución de la Ciudad.
III
Un día asistes a visitar a algún familiar que vive ahí y IV
con aparente sorpresa te comenta que amaneció muer- Así, en La Perdida, las discusiones se juegan en otros
to un joven, que ni era de ahí, que llegó de Chalco, un registros, se dialoga con la punta y se termina la charla
niño más de la calle que vino a drogarse a La Perdida. con la fusca. Los azules sólo entran en centenares, for-
Seguramente no pagó lo que consumió y en respuesta mando comandos desplegados por las fuerzas armadas
lo aventaron del tercer piso del edificio C, o quizá sólo especializadas. Los vecinos aledaños realizan miles
64 PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018

