Page 70 - Palabrijes 19-20
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Más tarde, nos ubicábamos afuera del hotel  vibrar la sangre de todos los presentes. En mi interior,
                      Mazatlán, famoso por los incontrolables encuentros  una locura incontrolable estaba danzando al son de los
                      sexuales sin protección entre hombres de toda la ciudad.  mantras en otro dialecto. Una señora, jugando a ser
                      Era casi el atardecer y el cielo se estaba pintando de un  ciega, cantaba una canción en nombre del desamor.
                      color fuego, de forma automática. Armando Baena y   Y justo detrás de ella, venía otro actor de la ceguera.
                      yo nos despedíamos. No sé por qué. Él vivía con una  Pachipedos. Vino y mota. Calzones blanco y negro. Un
                      mujer en el hotel Mazatlán, pero no participaba en  hotel de época. Estábamos en otro lugar. En un pueblo.
                      ninguna de las orgías que se llevaban a cabo ahí dentro.  El pacto. Lealtad. Hicimos el amor pachipedos. Cogimos
                      Fernanda y Paco ya no estaban y solo me acompañaba   como bestias. Sin condón. Sin barreras. Piel contra
                      David. Me compré una chamarra usada de Jimi Hendrix,  piel. Salían de nuestras bocas sonidos de otro mundo. 
                      justo afuera del hotel y justo a tiempo para emprender
                      nuestro camino a pie. Ya era el atardecer y yo rompí              D
                      en lágrimas. Estaba madreado. Tal vez mis lágrimas se  Los sueños cesaron y la locura se calló, tan solo para
                      debían a mi despedida con Armando Baena; tal vez se  dar paso a algo más surrealista que el surrealismo y a
                      debía a que ya iba a entrar a mi organismo el síndrome   algo más loco que la misma Ciudad de México. En una
                      de abstinencia; tal vez no sé. Mi llanto sonaba horrible  vecindad, donde familias enteras habitan, y esposos
                      por mis heridas internas y externas. David y yo nos  follan frente a sus hijos debido a la falta de espacio, ahí,
                      perdimos en las calles abarrotadas de garnachas, de  donde los olores de milanesa y arroz batido se mezclan
                      puestos de chácharas, de esquinas de basura y de gente  con los de la basura y la humedad, justo ahí fue que me
                      ignorante, pero feliz, dentro de todo.       enamoré de Ernesto. Y precisamente en un cuarto, en el
                                                                   que hicimos el amor, frente a Carlos Monsiváis, frente
                                           C                       a Alejandra Pizarnik, frente a Robert Mapplethorpe
                      El metro de la Ciudad de México. Surrealista. Mucho.  y Homero, frente a ropa que se vende a veinte pesos
                      Demasiado. En el camión, un fulano con cara de ratero  en Pino Suárez, justo ahí, fue que nos reconocimos.
                      se subía a cantar en nombre de todas las madres, con  Estábamos envinados. Estábamos pachecos, pero eso
                      una música distorsionada e incontinua, por culpa de  me hizo entender que quizás estaba frente a un gran
                      la grabadora. En el metro, tambores africanos hacían  amor. Nos desnudamos. Nos tocamos. Nos besamos.
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