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Nos chupamos y nos sentimos. De pronto, con lo ojos manos recorren su espalda. La rasgan con suavidad
entreabiertos, veo a un hombre al que quiero. Veo a y tomo y exprimo su piel como un limón que suelta
alguien a quien siento en lo más profundo de mi ser. un líquido amargo. Mis calzones son desgarrados
Veo a un compañero, a un amigo, a un compadre. Veo con verdadera furia y bestialidad dentro del duelo,
a un amante, a un loco, a un amor. Gozo con él, goza dentro de la batalla. De pronto imágenes de griegos
conmigo, gozamos juntos. Tan solo verlo a los ojos, y egipcios se entrometen, nos hacen creer que somos
sentir su barba con mis manos, tocar sus labios con los dioses, que somos venerados por ser maricones. Veo
míos, me hace sentir afortunado. Por un breve instante a Ernesto y el llanto se quiebra. Su rostro se divide
me siento realizado y estoy en el nirvana, dispuesto a y una mitad se vuelve de un color marrón con barba,
mandarlo todo a la mierda, para quedarme aquí, en mientras que la otra es color rosado y no tiene barba.
este cuarto oscuro, al lado de Ernesto. El silencio nos El marrón llora y el rosa ríe. Una bipolaridad tan deli-
viola y puedo sentir su respiración, como el canto de ciosa y tan sublime, que se vuelve inolvidable como la
la marea tocando tierra. Todo esto pasa en un abrir y primera instantánea de la historia. La historia cambia
cerrar de ojos. Ernesto es mi compadre, mi compalover. y está cambiando. ¿Los estereotipos impuestos por
Y es el único que me entiende y que dice amarme por las antiguas civilizaciones siguen siendo de utilidad
quien soy yo. Yo amo a Ernesto, sólo por ser Ernesto. en la actualidad? ¿Qué tenemos que hacer para que
algo vuelva a ser nuevo y no una apropiación de algo
E que ya es? El único modo es borrando la historia. A
Y con un trago de saliva digo... Hay cuarto de luna. Es los griegos, los egipcios, los romanos, los mayas, y a
31 de enero. Y me encuentro en el medio del caos, de todas las civilizaciones que han perdurado a través de
la alegoría, de la locura y de la armonía. Son las 9 de la los milenios. Destruir para crear. Y así, de este modo,
noche, estoy en la deriva de la ansiedad y, a pesar de con esta desnudez, con esta insoportable levedad
todo, me siento a esperar en un camión rumbo a un del ser y con este renacimiento, he cortado el hilo a
lugar seguro; rumbo a mi casa. Pero ahora no estoy ahí mi pasado, a mis dos décadas anteriores. Soy nuevo
y veo cómo un hombre se desmorona. Sus valores se en esto, soy veinteañero, y Hefestion me acompaña.
fueron al carajo y él lo sabe. Está sudoroso, está san- La masculinidad y la femineidad, y la mariconería y
grando y se sienta delante de mí. Su histeria comienza lo queer, se fueron por el toilet. Y nada importa. Nada.
a contagiarme y huelo que algo muy desagradable va Los genios no tenemos culo, ni verga, ni chichis, ni ba-
a pasar. Así que no me quedo de brazos cruzados y me cha. Tenemos genio. Ahora estas cuatro paredes nos
cambio de camión y de ruta. Son las 9:20 de la noche, llevan afuera, al espacio, al centro del universo. Las
pero estos veinte minutos se me han hecho eternos. paredes cambian de colores y las luces se transforman
Desde que decidí no transbordar en Tacuba sabía que en algo revelador. Nuestra piel, nuestras imperfecciones,
algo inesperado me iba a pasar. Comienzo a estar nos deleitan… la pupila desgarrada por un pedazo de
intranquilo y con la guardia en alto. Tengo ojos en papel. Nos miramos al espejo y somos bellos, dignos
la nuca, en la mochila, en los oídos... la gente tiene cara de ser pintados. El control de nuestros impulsos y de
de que está cansada y de que ya no quiere seguir en la nuestros movimientos nos es arrebatado. Son las 7 de
espera eterna de cuatro caminos, para saber qué rumbo la noche y afuera hay un destello de mediodía. En la
tomar. Las miradas no confían y sienten que todo el vecindad, la armonía de los niños que juegan por los
mundo las está persiguiendo. Los cuerpos se rinden pasillos se mete por los huecos de la puerta y perfu-
y pierden esperanza, así que se derriten en todo este man las paredes de niñez, de inocencia y madurez al
caos para formar un collage de matices inigualables. mismo tiempo. Somos nuevos. Nos hemos quitado esta
envoltura que nos estorbaba. Hemos mudado de piel y
F ya no somos los de antes.
Y con una pupila dilatada veo... Es martes, y me dirijo
al Serapio. Ahí Hefestion me aguarda, rodeado de ropa,
de fotografías y de una esencia dulce húmeda. Con unas
tijeras corta por la mitad la letanía, la esquizofrenia, el
antídoto que desata nuestros demonios internos. Me
da de comer manzana de su boca, como un bautizo. Y
de inmediato, nos encontramos volando en la cama, Eduardo es un zurdo a medias. Encuentra el chisme y la banalidad inspiradoras al momento
como una alfombra mágica. Penetramos sin ser pe- de escribir, ya que los considera elementos indudables del surrealismo. A veces es misántropo,
netrados. Profundis está ardiendo en lubricidad. Mis otras, fotógrafo, y otras veces también.
PALABRIJES 19-20 • ENERO-DICIEMBRE 2018 69

