Page 49 - Palabrijes 21-22
P. 49
Aquí se sugiere cuándo pudo haber sido el momento exacto de la transición
de un siglo a otro. Cada generación tiende a marcar a las más próximas;
distintos elementos interactúan rápida y violentamente, gestan tendencias
que han de ser particularidad de un grupo y, a la postre, sirven como
referentes contextuales y hasta emocionales de un momento en el acontecer
histórico.
ubo dos días en los que posiblemente haya esa de llamar a la serpiente para que lo devolviera a
comenzado el siglo XXI, el primero fue el día en su planeta. De cualquier manera, lo que sí sabemos
Hque a Margaret Hilda Thatcher se le ocurrió es que prefería el mundo kafkiano que el realismo. Es
llevar hasta el extremo su locura de libre mercado, posible que no le hubiera gustado leer a Carver, quien
ese día, el mundo ya no fue el mismo: ¡Mira que dar un año después de la muerte de Ian, daba un nocaut a
luz verde para soltar a los locos de los psiquiátricos de los años 80: definió la manera de escribir para muchos
todo Londres! La instrucción era muy clara: si quieren jóvenes que nacimos en esa década, el realismo sucio,
medicamento, tienen que pagar por él. Londres debió personajes proletarios, hundidísimos en el alcohol, con
haber lucido bellísima ese día. Otra posible pista para sueldos miserables y familias fragmentadas. Y que, de
rastrear el inicio del siglo XXI, es la mañana del domingo alguna manera, también fue un regalito de la Thatcher.
18 de mayo de 1980. Ian Curtis estaba viendo el filme La respuesta de Curtis al motivo de sus letras
Stroszek; al terminar, puso el disco The Idiot de Iggy Pop oscuras es la siguiente: «el lugar donde vivía de chico,
y, tras escribir una nota a su esposa, se ahorcó en la donde tengo mis recuerdos más felices, desapareció.
cocina de su casa con una cuerda para tender la ropa. Todo lo que queda es una vieja planta química. Me di
Curtis era epiléptico y padecía agorafobia (fobia a las cuenta de que nunca iba a poder volver atrás, recuperar
masas, que en algunos casos, desemboca en ataques de esa felicidad. Entonces está este vacío. Para mí, Joy
pánico). El medicamento había dejado de funcionar; Division era acerca de la muerte de mi comunidad, y
había un músico loco suelto en las calles de Londres, de mi infancia. Era completamente irrecuperable».
del mundo. A la muerte de Curtis, Sumner, Hook y Mo- Pensar que la genialidad de un loco como Curtis
rris (Joy Division) formaron New Order; el capitalismo tiene que ver con la ruptura de su comunidad, y ya el
radical había llegado, y con él, el siglo XXI. colmo, quedando como testigo una planta química,
Los que nacimos después de 1979, cuando La hace más redondo el chiste que Thatcher se aventó
dama de hierro subió al poder, ya habíamos nacido en el para inaugurar su libre mercado.
siglo XXI sin saberlo. Curtis nos parió en una noche, así Hacíamos infinidad de tesis académicas sobre teo-
como la Coatlicue parió a Huitzilopochtli, nomás que, ría Queer. La comida, también se había vuelto de autor.
en vez de una pluma de Quetzal, a Curtis se le metió un Se armaban los putazos en las marchas feministas, en
bajo, letritas depresivas y un montón de Fenobarbital. los debates… El nuevo modelo empresarial pululaba por
Habíamos crecido, nos tatuábamos el cuerpo con todos lados. Era ya el 2015: repartidores trepados en
frenesí. Los cuerpos lucían desparpajados; violenta- bicicletas con disidencia de género. Capitalismo radical
mente andróginos. No nos dejábamos de mover por disfrazado de economía colaborativa que funcionaba
toda la ciudad. Las bicicletas y el peróxido nos habían a través de Apps.
cambiado la vida. Ahora representábamos una tendencia La Ciudad de México me recordaba mucho al
en los círculos intelectuales de las grandes capitales cuento de Cortázar, ése: el de la Casa tomada. Lo pa-
del mundo; disidencia de género por aquí, disidencia de recido con ese texto era la ausencia de un rostro que
género por allá… El mito del nuevo siglo se instalaba toma la casa. Había mujeres muertas por todos lados,
poco a poco en las cabezas progres y citadinas: «abajo pero no había culpables, había trasnacionales que
las fronteras, bienvenidos los migrantes y los pastelitos ofrecían trabajo, pero no había un nombre de quién te
orgánicos». La cultura de lo trans era el tema del día. contrataba. Había obligaciones, pero no un contrato,
El niño Curtis leía a Kafka desde los 12 años, hay la justificación de la «economía colaborativa» era que
una fotografía que lo comprueba: se mira en la sala de su tú eras tu propio jefe.
casa con una mano en la barbilla, sosteniendo su cabeza, El enemigo número uno de Thatcher para que
y con la otra el libro. Esa foto me recuerda al Principito, funcionara su jueguito del libre mercado fueron los
siempre con su libreta de dibujos misteriosos. Tal vez fuertes sindicatos mineros de la Gran Bretaña de la
Curtis haya cachado la idea del libro de El principito, posguerra. Ya en los 90, el éxtasis había llegado, y con
PALABRIJES 21-22 • ENERO-DICIEMBRE 2019 47

