Page 60 - Palabrijes 21-22
P. 60
La siguiente epístola es un ejercicio
médium que trae a nuestro presente CARTA A SARTRE
a una de las mentes más influyentes
del siglo pasado para hacerle
preguntas incómodas.
Ireri Campos
EL OTRO, ¿MI INFIERNO?
Te saludo desde el siglo XXI, a casi
cuarenta años de que dejaste de
«existir», pero no de estar, pues tu
pensamiento y tus doctrinas siguen presentes y aún te
mantienes dentro de la esfera intelectual como uno de
los mejores filósofos modernos. Sin embargo, hoy te
escribo para hacerte saber mi inquietud y discordancia
a propósito de la frase: «el infierno son los otros», que
1
hizo famosa tu obra dramática A puerta cerrada .
Verás, yo estudié creación literaria, y como tú
mismo dices en tu ensayo ¿Qué es la literatura?, los poe-
tas no hablamos mucho, pero tampoco nos quedamos
callados. Por eso es que, haciendo caso de tus consejos,
me atrevo a escribir lo que pienso a riesgo de parecer
insolente cuando lo único que pretendo es conversar
contigo. No de filósofo a filósofa (no aspiraría yo a tal
cosa), tampoco de escritor a escritora aunque sería lo
ideal, pero sin duda de humano a humana. De discípula
a maestro. Dicen que los mejores alumnos son los que
ponen en perspectiva lo que su mentor les enseña; y
los mejores humanos, los que dudan de todo. Ese es
el camino a la verdad.
Comenzaré felicitándote por todos tus logros
intelectuales y por tu acentuado compromiso social,
luego me gustaría decirte que lamento que te haya
tocado vivir el periodo de las guerras mundiales. No
obstante, decía mi abuela, todos vinimos a este mundo
en la época exacta para desarrollar nuestros talentos
y cumplir con nuestro objetivo en la vida. ¿Tú qué
piensas? Yo estoy de acuerdo, y creo que, desde ese
punto de vista, pudiera apoyar la sentencia de que el
infierno son los otros. Es decir, los judíos bien podrían
argumentar que el infierno son los alemanes, sin duda.
Sin embargo, ese tipo de eventos abusivos en
contra del prójimo no son propios de las guerras, sino
más bien producto de la «naturaleza humana». Sé que
me dirás que no es de tu agrado este último concepto,
porque desde tu juicio ateo, no hay naturaleza humana
porque no hay un Dios para concebirla; que en su lugar
hay «realidad humana». El hombre no es otra cosa que
lo que él se hace; es, ante todo, un «proyecto», ¿cierto?
Pues hasta aquí concordamos y ya vamos entrando en
materia.
58 PALABRIJES 21-22 • ENERO-DICIEMBRE 2019

