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CARTA A SARTRE                                                        instrumentos de reflexión crítica, herramientas literarias



                                                                            Tus dramas escénicos eran perfectos actos políticos,

                                                                       para transmitir la ideología existencialista que tanto de-
                                                                       fendías. Siempre protagonizados por individuos tratando
                                                                       de justificar cada una de sus decisiones para darle sentido

                                                                       del carácter que, creyendo manejar su libertad, constan-
                                                                       temente la perdían o la utilizaban mal. Me imagino que
 EL OTRO, ¿MI INFIERNO?                                                a sus vidas; personajes alejados de cualquier rasgo positivo
                                                                       tu intención era que el público pudiera identificarse con
                                                                       ellos y reconocerse en lo más ínfimo de su calidad huma-
                                                                       na, ¿me equivoco? No encuentro en tus obras héroes ni
                                                                       villanos, en el sentido tradicional de ambos términos, en
                                                                       todo caso reconozco más bien verdugos, ¿pero de quién?
                                                                            Por ejemplo, en A puerta cerrada tenemos a tres
                                                                       personajes que se encuentran, según se entiende, en
                                                                       el «infierno»: un cuarto con escasos muebles, una es-
                                                                       tatua, luces brillantes, nada de ventanas ni espejos, un
                                                                       intenso calor y lo más importante, una puerta cerrada
                                                                       por fuera. Garcín, Estelle e Inés, comparten en mayor
                                                                       o menor medida características que los perfilan como
                                                                       antihéroes: la cobardía, la vanidad y la lujuria. Ellos
                                                                       mismos se juzgan:

                                                                            Garcín: Sí, sí, el canalla bienamado…
                                                                            Inés: Bueno, yo era lo que allá llaman una marimacho,
                                                                            mujer condenada. Condenada ya, ¿verdad? Por eso no
                                                                            fue gran sorpresa.

                                                                            Estelle: Había un balcón sobre un lago. Llevé una piedra
                                                                            grande. Él gritaba: «Estelle, te lo ruego, te lo suplico».
                                                                            Yo lo detestaba. Lo vio todo. Se inclinó sobre el balcón
                                                                            y vio círculos en el lago.

                                                                            Estelle cuenta cómo mata a su hija frente a su
                                                                       amante, acto reprobable que aún en nuestros días
                                                                       podría ostentar el grado más alto de perversidad, pero
                                                                       ¿la lesbiana y el cobarde? Como escritora me gustaría
                                                                       preguntarte ¿por qué elegiste precisamente a esos
                                                                       personajes para encerrarlos en el infierno? ¿Qué te
                                                                       llevó a decidir, además, que merecían estar juntos?
                                                                            Entiendo que para ti la otredad se construye me-
                                                                       diante la relación social y más específicamente a través
                                                                       de la mirada, es decir, sé que soy otro porque alguien me
                                                                       mira, pero al mirarme también me objetiviza; hay una
                                                                       especie de conciencia reflexiva en los seres humanos
                                                                       que nos permite no sólo «ser para nosotros mismos»,
                                                                       sino también «ser para otros», somos sujetos y objetos
                                                                       al mismo tiempo; miramos y nos miran con una visión
                                                                       que posee y domina, y la posesión siempre será una
                                                                       especie de violencia. Por eso es que tú no concibes la
                                                                       posibilidad de acceder a los otros de manera positiva,
                                                                       ¿cierto?, pues en tanto un «sujeto» me convierta en

          PALABRIJES 21-22 • ENERO-DICIEMBRE 2019                                                               59
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