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no: Yo soy el otro para el otro, o como diría tu compa- Grande eres, Sartre amigo, pensador sensato,
triota Jacques Lacan en su teoría del espejo: «todo Yo pero, como verás, no concuerdo contigo en esta idea del
es un Otro.» Así que sólo lo que habita en mí mismo es otro como mi verdugo. Sé que tu posición en general
lo que yo podré ver en los demás. Todos somos para era pesimista, y la entiendo desde el contexto en que
nuestro prójimo una posibilidad infinita de amor vivías, pero ahora debemos ser prácticos (más que
o un peligro constante de muerte. simples optimistas) y sustentar con acciones y «decisio-
Y es que tienes razón, amigo Sartre, nes» el precepto de ganar la batalla no necesariamente
la convivencia social no es nada sen- destruyendo al enemigo, sino salvando lo que se ama.
cilla, de hecho la palabra «relación» Volviendo a tu obra, creo que estableces el infierno
proviene de «reacción», lo que quiere no sólo como la relación, sino también como la inmovi-
decir que en realidad nunca nos lidad (por eso el símbolo de la estatua en la habitación
relacionamos con las personas de donde se encuentran los personajes), la esterilidad, la
manera profunda, sino que sólo apatía; sabemos que estamos allí porque ya no nos mo-
reaccionamos a la «imagen» que vemos, y eso sucede, por supuesto, aún estando vivos.
tenemos de ellas; desafortuna- De ahí la importancia, me imagino, de lo que recalcabas
damente, nuestras creencias, en tu doctrina: ser un «proyecto» continuo; moverse,
prejuicios, miedos y deseos avanzar. Debería de haber una especie de «catequismo
ensombrecen gravemente sartriano», para que nos enseñaran a proyectar nuestra
nuestra vista. Encuentro vida, ¿no?
aquí una idea que pongo a Perdóname por utilizar la palabra catequismo,
tu consideración: ¿por qué pero, por cierto, explícame, qué hace un existencia-
no dejar de pensar como lista ateo como tú (aunque ser ateo también es una
sujeto-objeto (dominan- posición religiosa), utilizando la palabra «infierno»
te y dominado) cuya idea que claramente es asociada con la doctrina cristiana.
del mundo y los otros se En todo caso pudiste haber utilizado «tártaro», esa
confía de un sentido físi- parte del inframundo griego que se corresponde más
co, y pasamos a la noción con tu idea de una prisión fortificada con una puerta
de sujeto-sujeto, de igual inquebrantable, y al que son enviados para recibir su
a igual, que se reconoce castigo quienes ofendieron a los dioses, los condena-
no con los ojos, sino por dos e impíos y los monstruos. Me pregunto por qué,
medio del alma? Aunque si explícitamente criticabas los valores de la iglesia
se oiga muy romántica esta católica, utilizabas frecuentemente sus términos como,
idea, un paisano contempo- por ejemplo, el de «mala fe». ¿Acaso los aprovechabas
ráneo tuyo de gran talento, como estrategia retórica para acentuar aún más tu
Antoine de Saint-Exupéry, clara desaprobación? Corrígeme si me equivoco, pero
la puso acertadamente en me parece que, en ocasiones, tu filosofía recurría fre-
voz de uno de sus personajes: cuentemente a esos mismos conceptos religiosos, pero
«He aquí mi secreto, que no vistos desde lo intelectual; sólo quitabas a Dios como
puede ser más simple: sólo con arquitecto supremo para poner al hombre.
el corazón se puede ver bien; lo Otras de tus nociones existencialistas son las
esencial es invisible para los ojos». de «responsabilidad, libertad y elección». Conceptos
¿Ya ves, amigo Sartre? Es ver- de los que, al parecer, se sirven al final de la obra tus
dad que los seres humanos somos muy personajes, pues después de fastidiarse mutuamente
complejos, pero ¿para qué vivir sufriendo con singular alegría, Garcín «decide» que se va, acto
si podemos elegir lo contrario? Porque, completamente ilógico para las dos mujeres, puesto
además, y aunque parezca una ingenuidad, que todos saben que la puerta está cerrada por fuera.
sospecho que existen «extraños intereses» en el No obstante (y aquí es donde vemos claramente el
hecho de que permanezcamos enfrentados, de que existencialismo y cómo el hombre construye su vida
siempre haya «otros» que sean el infierno de alguien con decisiones), ¡la puerta se abre! Momento magistral
más para mantenernos confundidos y atemorizados; para en el que se pone a prueba la libertad de elección del
que no podamos reconocernos en el espejo del prójimo personaje. Inés lo incita a irse, Estelle le suplica primero
y vivamos escindidos, siempre en guerra. que no lo haga, y luego le dice que mejor eche afuera a
PALABRIJES 21-22 • ENERO-DICIEMBRE 2019 61

