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en el villancico “Si la noche haze efcura” del libro de   Para concluir, podemos recordar que la contem-
          villancicos de Pisador:                        plación lunar o sumergida en la oscuridad propicia un
                                                         amor que no sólo pertenece a los romanceros, también
                                                         al amor místico representado en una oscuridad eterna
                                                         y silente, mismo que puede ser rastreado en la noche
                                                         órfica o en la noche pitagórica, fuente de voz y sabidu-
                                                         ría amorosa. De esta manera, vemos cómo lo cotidiano
                                                         permea al hombre Juan de Yepes (nombre de SJC antes
                                                         de ser fraile), sin embargo, la poesía rompe el molde de
                                                         lo anecdótico, sale de sí, da vida interna a las palabras
                                                    [7]  que dan forma a la poesía de lo divino.
                                                              La poesía sanjuanista, pues, nace del enamora-
               Si la noche haze escura                   miento de Dios, del afán de declarar la experiencia que
               y tan corto es el camino,                 en sí misma es indeclarable. Sigue un derrotero que deja
               ¿cómo no venís, amigo?                    entrever lo oculto tras las palabras y permite que éstas
               La media noche es pasada                  se expandan con todos sus significados, dejándonos en
               y el que me pena no viene.                una noche oscura, entregados por completo, tal como
               ¡Mi ventura lo detiene,                   lo dice el santo:
               porque soy tan desdichada!
               Véome desamparada                              Quedéme y olvidéme
               gran pasión tengo conmigo.                     El rostro recliné sobre el amado;
               ¿Cómo no venís amigo?                          Cesó todo, y dejéme
               ¡Mi desdicha lo detiene!                       Dejando mi cuidado
                                                              Entre las azucenas olvidado
               Encontramos en este villancico el relato de un amor
          cortés que encuentra refugio y consuelo en la noche,   Bibliografía
          pues en la oscuridad es posible ver al amigo-amado, sin   Pacho, E. (1983). Vértice de la poesía y de la mística. Burgos: Monte Carmelo.
                                                         De Jesús Sacramentado, C. (1997). Vida de san Juan de la Cruz. BAC.
          embargo, es en esta misma “noche ezcura” que no hay   Sánchez, F. d. (3 de 9 de 2018). Mindalia noticias. Obtenido de La espiritualidad de Juan de la cruz. Fe,
          sosiego, sino búsqueda y una espera activa.      esperanza y amor: https://www.mindalia.com/noticias/la-espiritualidad-de-juan-de-la-cruz-fe-
               Por ello, la Noche oscura no sólo es una figura con   esperanza-y-amor/
          distintos antecedentes culturales e históricos, constituye   Unamuno, M. d. (1986). Del Sentimiento trágico de la vida. Akal.
                                                         Xirau, R. (1993). Palabra y silencio. México: Siglo XXI.
          también una creación inefable en la que lo arquetípico,   Fuenllana, Miguel de, Libro de música para vihuela, intitulado Orphénica Lyra, Martín de Montesdoca, 1554, folio ii.
          lo poético, lo cotidiano, lo fenoménico y lo religioso   Pisador, Diego, Libro de música de vihuela, Salamanca, 1552, folio ix.
          coinciden hasta el extremo en que no se distingue la   ______________________________________
          obra poética de la obra espiritual, pues el poema es en   [1] Pacho, Eulogio, “El cántico Espiritual de San Juan de la Cruz”, Vértice de la poesía y de la mística. p. 12.
          sí mismo un tratado teológico.                 [2] Xirau, Ramón, “El madero ardiente”, en Palabra y silencio, p. 50
               Es pertinente preguntar por qué, en este texto,   [3] Cfr. Unamuno, Manuel de, Del sentimiento trágico de la vida. Cap. I.
                                                         [4] Crisógono de Jesús, Vida de San Juan de la Cruz, pp. 349-350.
          se habla de música como elemento de la cotidianidad   [5] Fuenllana, Miguel de, Libro de música para vihuela, intitulado Orphénica Lyra, Martín de Montesdoca,
          sanjuanista: si bien el santo no es músico, es sintomático   1554, folio ii.
          que para referirse al amado use metáforas tales como   [6] Tomado de https://www.mindalia.com/noticias/la-espiritualidad-de-juan-de-la-cruz-fe-esperanza-
                                                           y-amor/
          “música callada”, “música espiritual”, “silencio sonoroso”,   [7] Pisador, Diego, Libro de música de vihuela, Salamanca, 1552, folio ix, Anexo (1) ¡Mi desdicha lo detiene!
          “música subidísima” y “eterna melodía”, así como figuras
          y versos retomados de la música de su entorno como las
          piezas ya mencionadas, además del villancico Un pastor-  A Beleguí le da por hurgar en la poesía y en la música, a veces, con maravillosas coincidencias
          cico solo está penado y que actualmente se interpreta en   espirituales.
          escenarios no religiosos. De este modo, es posible notar
          que la música, ya sea popular o no, tiene un impacto en
          la apreciación de lo divino en el santo.







          PALABRIJES 23 24 • ENERO DICIEMBRE 2020                                                               49
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