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Me convierto en árbol. un espectador. Tal vez si me quedo aquí, puede que ella vuelva.
Me convierto en una casa. Me quedo esperando hasta que el polvo se lo traga todo, me
Soy la voz de ella cantando una canción en la oscuridad. quedo hasta que el mundo se desmorona como los castillos de
Cuento las gotas que caen por una abertura en el techo. arena.
Uno. Dos. Tres. Llueve. Llovió. Lloverá. Unos pajarillos anidan Me convierto en el denso y oscuro abismo.
en la ventana que nunca arreglé. La madera cruje, absorbe el Me convierto en polvo.
agua, se hincha, se troza. El viento húmedo y frío entra por la
puerta abierta, las gotas caen incesantes. La luz pálida no llega Abro los ojos. Vuelvo a sentir el frescor del bosque
a los rincones, la casa se sume en las sombras, poco a poco entra mientras veo que nuevas flores nacen de la tierra, multicolo-
el polvo. Giro sobre mí mismo. res, llenas de perfume y vida nueva. Las pequeñas criaturas
Me convierto en madera. en la tierra vuelven a cumplir su ciclo. Miro el cielo azul como
Me convierto en el sol. el océano y las nubes gigantescas y livianas pasan encima de
Soy el que la mira mientras ella ve el atardecer. mí y yo me quedo parado en el mismo lugar después de tanto
En la cocina entra el sol naranja; tintes violetas des- tiempo. Me han salido raíces en los pies. Giro sobre mí mismo.
tellan en los vasos de vidrio colocados en el lavabo. La luz es Cada acción puede representar una pérdida del tiempo. Observo
cálida, nítida, es ella. Busco su mirada, sus labios forman una que vienen varios hombres por el horizonte, llevan maderas
media luna, aparece en su rostro un destello de amor. Afuera se y herramientas. El ruido de muchas personas. Giro de nuevo.
mece un árbol color dorado, caen las hojas con sutiles espirales Estoy en mi cocina, veo mi sala, veo la ventana por la que entra
al suelo. El polvo se levanta. una luz fría y tímida. El sutil aroma a ella se siente en el aire,
Mis brazos son el espacio perfecto para que ella llame da la bienvenida. Ella ríe, ella está de nuevo entre mis brazos.
hogar a todo mi cuerpo. Me besa; su aroma impregna mi piel. Me convierto en árbol.
La beso. Ella es el aroma de la casa. Me convierto en una casa.
Trinan los pájaros en los árboles, las ranas croan Soy la voz de ella cantando una canción, en la oscuridad
desde sus agujeros de tierra, el viento sopla y sin querer todo
lo convierte en polvo. ¿Quién está ahí? Dice ella. Alguien está
en el marco de la puerta. Su silueta oscura y densa entra en la
casa sin ningún permiso. Yo la protejo, pero no es suficiente.
El hombre escapa con la sangre entre sus manos.
Me convierto en lágrima salada. Rotvardem constantemente idea historias para hacerles la vida imposible a sus personajes. Lee
Me convierto en sangre. literatura de terror y de ciencia cción. Le aburren las historias largas y casi siempre sus personajes
La encuentro sola en medio de la casa. Llora en silencio. terminan muertos o perdidos.
No hay muebles, todo se ha ido. También se fue el sol dorado y
la brisa cálida, el árbol ha dejado de moverse; el aroma de ella
está cubierto por una gruesa capa de polvo. Ella se despide de
mí, y yo me quedo. La luz se opaca y permanezco en la oscuridad.
¿Cuánto tiempo ha pasado? Escucho unos pasos que se
acercan a la casa. Veo a dos pequeñas criaturitas que se asoman
por el marco de la puerta desvencijada. Son niños, curiosos e
inocentes. Veo sus caras pasar al lado de mí; juegan, exploran
la casa, se esconden, ríen y gritan. Levantan tazas y platos del
suelo que no lograron irse con la mudanza. Alguien los llama
desde fuera y salen corriendo.
La casa se cae, se desmorona, es tragada por el tiempo.
Me convierto en el viento corriendo libremente.
Me convierto en tierra.
La voz de ella suena en un eco lejano, tanto que parece
la voz de un recuerdo ajeno.
Las ruinas de mi casa yacen bajo mis pies. Las enreda-
deras trepan por la madera podrida, las flores silvestres nacen
en la cocina y en la sala, y el cielo es el nuevo techo. Sólo soy
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