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Sobre lo profano                               Cierra los ojos y déjate llevar
                                                         por estas olas de excitación,
          1 de enero de 2018.                            elevándote a los cielos del placer.
          No sé qué escribir ante la muerte; ante el VIH que está a
          la vuelta de la esquina, a una mamada de distancia; ante  Mis dedos suavizan la extraña
          la posibilidad de quedar inundado y que la habitación se  tela que te arropa de este aire y
          vuelva roja para siempre, llena de un carmesí eterno y sin  sonríes en azulada oscuridad,
          fin. No sé qué escribir ante el presente; después del pasado   pronto siento que el deseo
          lleno de vivencias, de poemas efímeros como estrellas  me pegó en el cerebro como
          fugaces; después de los quebrantamientos del corazón  un cuadro de Einstein
          y de las reposiciones con un pegamento llamado “amor  Te tomo de los cabellos negros
          y fe”. No sé qué escribir ante la muerte. Y los símbolos  y te comienzo a domar como
          sexuales van cayendo, sin vida y diluyéndose en una  un caballo hermoso y dócil
          nostalgia digital, delirando entre la pose, lo pornográfico,  hasta que un terremoto sacude
          y lo artístico. Y las personalidades se enfrentan ante  mi interior expulsando un líquido
          las enfermedades de la posmodernidad, con nombres  espeso y lechoso;
          impronunciables de medicamentos e infecciones. No sé
          qué escribir ante el amor. Con esta creciente frustración
          al no encontrar las palabras para tratar, aunque sea de  transparente como la verdad,
          una forma escasa y pobre, de describir esta maravillosa  caliente como el deseo,
          historia entre dos personas con el mismo nombre. Pero  espeso como los sentidos
          prefiero dejarlo pasar y encontrar lo bello de todo esto,  diluidos por el amor.
          de toda pérdida, de todo afecto, quedándome en silencio,
          inmerso de la noche.                           24 de abril de 2018.
                                                         Mirando atrás, hacia los diálogos dichos, los actos hechos
                                                         y los momentos imborrables, son 21 años de historia, los
           Sobre la música                               últimos 5 han sido una bella tormenta que me ha traído
                                                         dando vueltas y vuelcos. ¿Es necesario responsabilizar a
          Acordes de una guitarra acompañados por una flauta  la infancia por esto? Muchos evitan el caos sin saber que
          decoran el pensamiento o la realidad más marginal, vol-  están inmersos en él; inmersos en siete mil millones de
          viéndola dulce-amarga. Una canción del 93 se siente tan  personas, desempleo, relaciones tóxicas, amor líquido
          actual a los hechos, a las historias y a los pensamientos,  y desigualdad.
          dejando marcadas para siempre las vivencias de un mor-  Mirando atrás, directo al ayer, recuerdo a la niña con la
          tal, para transformarlas en un evento poético y especial.  que tuve mi primer beso. El sabor de la saliva de otra
          Volarse los sesos con un revólver en una ruleta rusa;  persona me supo extraño. Estábamos en un concierto
          cualquier clase de drogas en una fiesta casi eterna llamada  con  e Drums en el foro. Luego vino el primer corazón
          vida; romances y no romances acompañados por sexo sin  roto junto con esos años de soledad donde encontré un
          protección, preocupaciones y VIH. Jamás se sintió tan  lado mío que desconocía. Entré al piso de un completo
          actual el pasado en el presente y en el futuro. La música  desconocido, y de pronto, me encontraba desnudo al lado
          hace que las vivencias de un pobre diablo cobren signi-  de un hombre de sesenta años. El cobertor era floreado y
          ficado y se conviertan en un verdadero acontecimiento  había un aroma a galletas. Recuerdo que tenía un crucifijo
          literario, artístico y cinematográfico. Eso es la música, una  que veía todas nuestras perversiones sexuales, la más
          acompañante sin opinión ni remordimiento; un sigiloso  auténtica pedofilia y gerontofilia.
          vigilante que puede ser ruidoso o tranquilo; es algo que
          nos hace sentir importantes, dentro de un círculo en el
          que cada vez somos menos relevantes.           Mirando atrás, rebobinando canciones, pienso que
                                                         deambular en esta ciudad me ha enseñado que a todo el
          Sobre el deseo                                 mundo nos encanta meternos en problemas, quizá para
                                                         condimentar nuestro aburrimiento, nuestra mediocre
          El zumbido de la azulada oscuridad             monotonía; tal vez para hacer que cada instante, por
          atenuado por el gozo de una piel               mundano que sea, signifique algo; y cualquier detalle
          amada, acariciada, estimulada.                 cobre valor en el mercado del romanticismo. Ahora

          PALABRIJES 23 24 • ENERO DICIEMBRE 2020                                                               61
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