Page 64 - P23-24
P. 64

sólo queda desatar este embrollo, antes de que  de aquel sentimiento de plenitud post coital,
                      termine por ahorcarme y romperme el cuello.  donde la luz del sol y el canto de las palomas
                                                             que permanecen escondidas son la ilusión de
                                                             la más perfecta autorrealización. Aún no te
                      Un domingo del 2016 (trío de aves).    puedes ir, queremos cogerte de nuevo. Y los
                      Puedo imaginarlo. Un domingo del 2016 por  labios nuevamente se mezclan entre sí, frente
                      la tarde, donde la calma se percibía en el aire,  a lenguas y sabores dulces del sexo. De nuevo
                      en las calles casi fantasmales. Un muñeco de  las penetraciones, las ensalivadas con los dedos
                      porcelana sale del cine y recibe una propuesta  índices, y las inhalaciones a un frasco pequeño
                      a través de un mensaje sin emisor. Se trata de  con olor a barniz de uñas. Todo se mezcla para
                      una puerta para compartir la lubricidad; él,  dar vueltas sin parar, no sin antes eyacular otros
                      despreocupado, accede sin más preámbulos.  fluidos ajenos dentro del depósito del deseo.
                      Basta de palabrería y de pretensión. Navega
                      por la ciudad, hasta llegar a las Américas. Otras  No puedo imaginarme todo ese descontrol,
                      Américas.                              símbolo de la libertad y la lujuria, donde cada
                      Puedo visualizarlo, estacionando su auto frente   día es una posibilidad nueva, un par de cas-
                      a un portón verde, en una calle tranquila, donde   cabeles grandes nuevos, una golondrina con
                      prácticamente nada extraordinario pasa. Y un  bellas plumas, una sesión de lujuria donde las
                      hombre feo −de baja estatura y con barba de  identidades quedan en el anonimato, y sólo
                      candado− le abre la puerta. Se dan la mano, un  importa la presencia, el cuerpo, los fluidos
                      leve abrazo y desaparecen de la tranquilidad de  y los besos, con personas que nunca volverá
                      la calle que no tiene nombre.          a ver en su vida. No obstante, eso es lo más
                      En el segundo piso de esta casa amarilla y cu-  hermoso de todo esto, recibir el bálsamo de un
                      bierta por el verde de las plantas, el muñeco de  desconocido, como un bautizo a la madurez, al
                      porcelana y el sujeto se encuentran desnudos,  cuerpo y a la vida.
                      besándose sobre una cama matrimonial, pese a
                      que no hubiera signo alguno de un matrimonio.
                      El más joven se mete a la boca el albatros del   Eduardo es un voyerista que gusta de los tugurios para inspirarse. Escritor y
                      hombre con mirada perversa y sucia, succionan-  fotógrafo, ha encontrado una nueva forma de hacer arte a través de la mundana
                      do y chupando su piel, rozando con el plumaje,   cotidianeidad y el absurdo clasismo de la sociedad.
                      hasta que de la nada percibe el tacto de una
                      lengua recorriendo su perineo, deslizándose
                      por gran parte de sus nalgas, para alcanzar
                      rápidamente el punto oscuro más sensible.
                      Esto es un trío entre hombres.
                      Puedo sentirlo, gozando la plenitud sexual de
                      ser penetrado, mientras su boca se encuentra
                      ocupada con otra de las aves que se le ofrecen.
                      No hay presencia del condón, y la piel se me
                      eriza de imaginarlo orgasmeado, entre las sába-
                      nas desordenadas por la pasión de los sentidos,
                      frente a un espejo donde él mismo se visualiza
                      mamando y montando dos hombres, que hasta
                      hace unos instantes se trataba de un par de
                      completos desconocidos, y luego ver cómo las
                      embestidas eran a pelo, sin la presencia de un
                      látex premeditado. Vinimos a coger, no a plati-
                      car. Hasta que finalmente uno de ellos deposita
                      parte de él dentro del muñeco de porcelana,
                      y luego viene el turno del otro. Un verdadero
                      batidero de vida.
                      Puedo imaginarlo, el éxtasis del nirvana, o
       62                                                                                    PALABRIJES 23 24 • ENERO DICIEMBRE 2020
   59   60   61   62   63   64   65   66   67   68   69