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Hablaré de mi ciudad tratando de seguir un método Pero poco a poco una va notando las diferencias,
que propuso uno de mis escritores favoritos. Para hacer los colores de las fachadas, las formas de los zaguanes,
evidente lo que ya está puesto en estas líneas, debo las alturas de las casas y hasta los perros que habitan en
señalar que hablaré sobre mis afectos entrelazados en ellas. Y un día, una decide preguntar quién es ese señor
este ejercicio. que le da nombre a la calle. Es un piloto. Y entonces la
El método al que me refiero lo propuso Georges ciudad crece un poquito porque se asocia la calle con la
Perec en el libro Especies de espacios, escrito en 1974; cercanía del aeropuerto. Y se sabe que ciertos sucesos
es un libro en el que el autor reflexiona en torno a los históricos y contextuales fueron creando las condicio-
detalles, usos y arbitrariedades de algunos espacios, nes para nombrar nuestras calles, como esos pilotos.
desde la hoja de papel hasta el universo. Perec va visi- Sí, es mi calle. Dice Perec que: “Al contrario que
tando diversos tipos de espacios y, en su camino, habla los inmuebles que pertenecen desde siempre a alguien,
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sobre la ciudad; en ese apartado propone una manera las calles no pertenecen a nadie en principio”. Ya lo
para conocer la ciudad propia: “habría que renunciar remarca, “en principio”, pero las calles son de quien
a hablar de la ciudad, a hablar sobre la ciudad, o bien las habita, los vecinos van formando hábitos, aunque
a obligarse a hablar de ella del modo más simple del no formen comunidad. Hasta los servicios cambian
mundo, hablar de ella de forma evidente, familiar […] sutilmente entre colonias aledañas, como el servicio
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olvidar lo que han dicho los urbanistas y los sociólogos” de limpia, el postal, etcétera; si se comparan colonias
. Por ello me animo a develar mis afectos e intentar de una zona de la ciudad con su opuesto, los cambios
conocer mi ciudad, al tiempo que hago las anotaciones son radicales, pero podría afirmar que inicia en el flujo
de dicho ejercicio en el texto que a continuación sigue. y ritmo de cada calle. No todos los carteros tienen el
La Ciudad de México está llena de lugares co- mismo orden para depositar las cartas en los buzones,
munes, la habitan contradicciones: odios y amores no todos los camiones de la basura pasan a la misma
arraigados. Su historia es extensa y compleja, ¿cómo hora... Al menos no en esta ciudad.
podría hablarle y hablar de ella?, ¿qué sería lo más Las calles son de quien las barre y de quien las
simple?, ¿a qué llamar lo más inmediato? ensucia. De quien las recuerda como lo más importante
Cuando salgo de mi casa, lo que veo es mi calle, de su “estar”. Cuando se va a otra ciudad, una se ubica
ése es el primer contacto que tengo con mi ciudad y enseguida: ¿en dónde estoy?, ¿qué calle me hospeda?
parece por ello lo más simple, inmediato y familiar, pero Una se puede perder, pero con los días (si el viaje lo
al mismo tiempo lo más indispensable. La referencia permite) se encuentra alguna referencia, una esquina
a ella está en todos lados, en muchos de nuestros pa- particular, un comercio, un color, algo de esa calle
peles oficiales, en el requisito para muchos trámites y temporalmente adoptada.
transacciones: un comprobante de domicilio. Ahora, siguiendo el método, es preciso olvidar a
Inclusive las primeras cosas que aprendí del los urbanistas. Si bien los cambios en la ciudad se dejan
mundo de “afuera de la casa” tenían que ver con mi ver en nuestra calle y las aledañas, es preciso encontrar
calle: para no perderme debía aprender el nombre que las marcas de la memoria propia, encontrar nuestra
la designaba. Palabras que no significaban nada para calle. Por ejemplo, cuando hay oportunidad de subirse
mí, durante muchos años sólo fueron el nombre de a pasos elevados o a edificios nuevos y altos, incluso
un señor desconocido. A fin de cuentas, la calle parece cuando una sube a los miradores de la ciudad, es pre-
una cosa impersonal y regular, dice el mismo Perec: ciso buscar su zona, su colonia y, si es posible, su calle.
“El alineamiento paralelo de dos series de inmuebles Yo reconozco mi calle desde las alturas. Miran-
determina lo que se llama una calle: la calle es un espacio do desde la Torre Latinoamericana sé dónde está mi
bordeado, generalmente en sus dos lados más largos, casa, no veo mi calle, pero la ubico. También desde
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de casas”, esa cosa regular, además, tiene un nombre los edificios altos de la zona, reconozco lo alto de las
que parecía no significarme. fachadas, casi la veo; por ejemplo, uno de mis mejores
Ese espacio largo no parecía tener ni principio ni amigos vive a unas cuadras de mi casa, en uno de los
fin, yo vivía en un número que diferenciaba mi casa de edificios más altos de la colonia: me gusta mirar hacia
las otras. Pero a no ser por el color, las casas se parecían mi casa desde ahí. Desde el nuevo distribuidor vial veo
un poco cada tanto. Tal vez era la cuadra repetida una mi calle claramente. Estoy segura que desde un avión
y otra vez hasta cubrir lo largo de la calle, tal vez la podría verla.
calle nunca terminaba e iba transformándose hasta Sin embargo, a veces no la reconozco en la histo-
cambiar su nombre y su ubicación, hasta convertirse ria de mi ciudad. Mientras muchas colonias de la zona
en otra ciudad, otro país. centro son joyas de la identidad citadina y existen libros
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