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quella noche el frío había azotado más de lo acos-  la preparatoria, sino que además lograría graduarme en
                          tumbrado, amenazaba cruelmente con bajar la   la Licenciatura Ciencia Política y Administración Urbana
                   Atemperatura todavía más, estábamos incómoda-  en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México).
                   mente sentados dentro de un autobús escolar, en donde   ¡Todos firmes! Retumbó en la obscuridad la voz del Co-
                   los asientos eran más pequeños que los convencionales   mandante, y enseguida todos bajamos rápidamente del
                   de pasajeros y apenas si podíamos estirar las piernas.   autobús para formarnos y pasar lista, como si alguien
                   Acaban de dar las tres horas y casi nadie ahí podíamos   pudiera arrepentirse, y por enésima vez escuchábamos
                   dormir, la mayoría veníamos de cumplir turno y por lo   la orden superior: “Ahora sí, oficiales, vamos con todo,
                   tanto cumpliríamos 72 horas ininterrumpidas de trabajo   debemos actuar con fibra, aguantar hasta el final, iremos
                   sin descansar. Entre bromas, juegos y anécdotas, y sin   desarmados, recuerden no hacer caso a provocaciones,
                   tener la intención, nos estábamos conociendo más de lo   sólo repeler y aislar, nadie se quiebra. ¿Entendido? Y cuí-
                   que lo habíamos hecho en todos los años que llevábamos   dense, no olviden que alguien en casa los está esperando”.
                   trabajando juntos.                                  ¡Es una broma! Pensé de inmediato, si todos ahí
                        Por ejemplo, esa noche me enteré que el sargento  no habíamos hecho otra cosa que pensar en nuestros
                   Mora estaba cursando una licenciatura en derecho y los  hijos, padres, hermanos, esposa o esposo y por ellos
                   domingos practicaba danza prehispánica que, además,  estábamos ahí, desvelados, mal comidos, sin descansar y
                   hacía con verdadera fe. Fueron tantas las historias que  peor aun, sin saber si regresaríamos con bien, o siquiera
                   aquella noche contó acerca de los aztecas y su fascinante  si regresaríamos.
                   cosmovisión (que aún en la actualidad prevalece sobre   ¡Brrrrrrr! El frío de la madrugada distrajo mis
                   todo en pueblos indígenas) que prácticamente a todos  pensamientos por un instante y me hizo añorar todavía
                   nos pudo contagiar el orgullo que sentía por lo que él  más el calor del hogar, de nuevo volvió a mi mente la
                   llamaba “su verdadera identidad”.              imagen de la más pequeña de mis hijos, cuando al salir
                        El compañero Suárez, al salir de turno, atendía  para el trabajo la mañana anterior, me dijo adormilada:
                   un taller mecánico que apenas estaba levantando junto  “Cuídate, mami, porque vi en las noticias que mataron a
                   con su hermano. Mientras se acreditaban, los dos tenían  un policía y... ¿Si no vas?, mejor vuelve a la cama conmigo,
                   trabajos alternos, todavía no veían ganancias ya que  hace mucho frío”. Tuve que esperar a que se durmiera
                   también estaban los gastos familiares.         nuevamente para salir despacito sin hacer ruido. ¡Diablos!
                        A Luis prácticamente no le sobraba nada de la quin-  Otra vez esa basurita en mis ojos, miré a todos lados
                   cena, ya que le descontaban la pensión para los tres hijos  para cerciorarme de que nadie se hubiera dado cuenta.
                   que tuvo con dos parejas anteriores. Todos bromeaban   La vida es difícil y nos juega bromas, depende del
                   diciéndole “quién te manda ser tan enamorado”, yo le  lado en que se esté, ser o no de los malos, sin saber quién
                   decía que más que enamorado, era descuidado.   ni cómo es que lo determina, un uniforme te identifica
                        La sargento Gómez vendía comida junto con su  según el caso, la situación y el lugar. Hoy, por lo pronto,
                   hijo: mixiotes, paella, pancita, pozole y chilaquiles, se-  somos represores en pleno, el blanco perfecto para des-
                   gún el día. Qué friega se llevaba por no querer contratar  ahogarse. ¿El motivo?, no importa, ni siquiera estaba
                   personal. Insistía en que el sazón de ella era el éxito de  definido realmente.
                   su negocio. ¿A qué hora descansaría entonces si se la   Por fin las 05:00 de la mañana. Aunque no había-
                   pasaba preparando o cocinando en su tiempo franco?  mos podido descansar, por lo menos estiraríamos las
                        Mientras Carlitos, “El poli chaparrito” como le  piernas. Hicimos formación y un poco de ejercicio antes
                   conocían en el módulo, ¡qué grata sorpresa!, todo un  de subir de nuevo al autobús que nos llevaría hasta la
                   artista: cantaba, tocaba varios instrumentos y era el ani-  Plaza de la Revolución, en donde nos tocaba montar
                   mador de su propio grupo de música versátil conformado  guardia relevando a los compañeros que estaban desde
                   por integrantes de su familia; platicaba que ya habían  el día anterior. El alto mando quería personal fresco y
                   grabado varios discos. ¿Quién lo imaginaría?, siempre  descansado. ¡Si supieran! Estábamos igual o más jodidos
                   sonriendo calladito, aguantaba todas las bromas, hasta  que los que salían, pero eso a nadie le importaba, sólo
                   se ponía de “pechito”; sin duda, muy gracioso. ¡Qué  que se cubriera la plantilla, que no hubiera “huecos”.
                   guardadito se lo tenía!                             Al tomar ubicación, fuimos recibidos con “chiflidos”,
                        Y de mí, nadie sabía que había decidido recursar la  amenazas, maldiciones y decenas de mentadas de madre,
                   preparatoria porque tuve que comenzar de cero, ya que  un grupo de entre seis y ocho hombres y mujeres muy jó-
                   realmente no recordaba nada después de tantos años.  venes se acercaron a donde estábamos una célula femenil
                   (En aquel momento no imaginaba que no sólo terminaría  para gritarnos en medio de descalificaciones e insultos:

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