Page 26 - p25
P. 26
Habría también que remitirnos a los años 90, cuando en hombres al mismo tiempo, si era lesbiana o bisexual y un
Ciudad Juárez, Chihuahua, y en otras ciudades del norte del sinfín de etcéteras. Ese prejuicio reproduce la violencia, la
país, comenzaron a desaparecer varias jovencitas mientras justifica y evita que los responsables sean castigados, porque
otras eran encontradas asesinadas en campos algodoneros y su comportamiento de alguna manera se “entiende”. Las
basureros. Es decir, el problema que tenemos enfrente tiene preguntas recaen sobre la vida sexo-afectiva de la víctima y
por lo menos 30 años, aunque podemos decir que muchos no sobre el comportamiento del asesino. En otras palabras,
más, porque en nuestra cultura el hecho de matar mujeres hay un supuesto de que las “malas mujeres” deben morir.
se consideró por mucho tiempo hasta cierto punto “normal”. Lo que sucedió a partir de los años 90 en la frontera
Fue precisamente el caso de Ciudad Juárez y, sobre todo, norte de México fue que la violencia contra las mujeres
la saña y la brutalidad que esta violencia estaba presentando comenzó a ser demasiado ostentosa, incluso espectacular.
en esa ciudad fronteriza, lo que nos hizo comenzar a hablar Eso quiere decir que trascendió el plano íntimo y se comenzó
de “feminicidio”. Fue en ese momento cuando empezamos a exhibir en los espacios públicos como si se tratara de una
a utilizar esa palabra que tantas resistencias y reacciones demostración de poder. Los cadáveres de mujeres asesinadas
(incluido el silencio y la indiferencia) ha encontrado en comenzaron a constituir parte del paisaje desértico de Ciudad
nuestra sociedad. Juárez, provocando así miedo, confusión, desconfianza entre
¿Por qué hablamos de feminicidio? ¿Es necesario hacer la población en general, pero sobre todo entre las mujeres.
la distinción entre los asesinatos de hombres y mujeres? Fue precisamente en Ciudad Juárez y en la ciudad de
¿Son más importantes unos que otros? ¿Estamos hablando Chihuahua donde comenzaron a conformarse las primeras
de un fenómeno “nuevo”? organizaciones de madres y de familiares exigiendo justi-
Hablamos de feminicidio sobre todo para visibilizar la cia. A ellas se les sumaron abogadas, periodistas, artistas,
violencia contra las mujeres que suele llevarlas a la muerte, defensoras de derechos humanos y feministas que ayuda-
pero que por siglos permaneció oculta. No es que sean más ron a difundir y a hacer llegar su reclamo al Estado y a la
importantes los asesinatos de mujeres, es que detrás de sociedad en general. La palabra “feminicidio” apareció de
ellos hay una lógica distinta. Por mucho tiempo, las mujeres una manera casi natural al recuperarse el término que las
aparecían quemadas, accidentadas, atropelladas, sin que se feministas anglosajonas Jill Radford y Diana Russel habían
investigara el por qué. Incluso, muchos hombres justifica- denominado desde los años 70 como femicide para dar cuenta
ban el asesinato de su esposa bajo el argumento de que de del “asesinato misógino de mujeres por parte de hombres”.
3
esa manera “salvaban su honor” cuando ésta le era infiel o, Más tarde, Jill Radford profundizó su reflexión para
simplemente, cuando sospechaban de ella. Los asesinatos definir el significado político de este concepto como una
por “infidelidad”, de hecho, por mucho tiempo fueron un suerte de castigo hacia las mujeres para preservar el orden
tema recurrente en la prensa sensacionalista. Estamos ha- patriarcal. En este sentido, entenderíamos el femicidio o
blando de una violencia aceptada socialmente bajo la idea feminicidio como “un medio para controlar a las mujeres en
de que las mujeres constituyen la propiedad privada de los tanto que grupo sexual”, en el entendido de lo que una mujer
hombres o que por su “mal comportamiento” se justifica “debe ser” desde los valores imperantes donde el hombre
que sean golpeadas, violadas, asesinadas, etc. es el que manda, el que hace, el que ordena y el que decide.
El caso de Ciudad Juárez, precisamente, reveló que Lo anterior quiere decir que la separación entre lo
a pesar de la crueldad y las marcas de violencia extrema masculino y lo femenino no es natural. De hecho, es arbi-
que mostraban los cadáveres de las mujeres asesinadas, traria, cambia con el tiempo y varía de cultura a cultura. Sin
éstas solían ser estigmatizadas por las autoridades y por embargo, está tan arraigada en la sociedad que pareciera
la sociedad misma, quienes sin conocerlas asumían que se “natural”. Por ejemplo, para las generaciones actuales es
trataba de “prostitutas”. Como si los crímenes de prostitutas normal que las mujeres estudien, mientras que para la
fueran, de hecho, aceptables. Eso quiere decir que antes de generación de nuestras abuelas no era así. Sin embargo,
investigar las razones de su muerte, daban por hecho que seguimos pensando lo masculino y lo femenino como si
algo habrían hecho estas mujeres para haber terminado así. fuera algo dado y, al mismo tiempo, como si fuera una
Una de las características del feminicidio es, precisa- identidad que tenemos que reforzar con nuestros gestos y
mente, la estigmatización de la víctima. Y esa estigmatización acciones para encajar en el rol social que nos fue asignado
está ligada siempre al ejercicio de su sexualidad. Porque lo desde que nacimos.
que se pone en duda siempre que una mujer es agredida La palabra femicidio o feminicidio viene, por lo tan-
es, precisamente, con quién estaba esa mujer cuando fue to, a desmontar la idea de que las mujeres “merecen” ser
asesinada, cómo iba vestida, si era o no infiel, si tenía una violentadas. Incluso, viene a desmontar la frontera que la
“doble vida”, si se fue con el novio, si andaba con varios sociedad ha construido para separar a las “buenas mujeres”
24 PALABRIJES 25 • ENERO-JUNIO 2021

