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Adriana Azucena Rodríguez
En esta invitación a leer Masturbación de
Penélope, Adriana Azucena nos deja ver las
entrañas de Cristina Gómez, una moderna
Penélope que a veces se cansa de esperar.
ristina Gómez, profesora de la Universidad y otros recuerditos antes de volver a Ítaca y matar a
Autónoma de la Ciudad de México, es la autora los pretendientes. No es de extrañar que Penélope se
Cdel poemario Masturbación de Penélope (Eterno convirtiera en símbolo de la esposa fiel.
Femenino Eds., 2011). La imagen de Penélope ha estado Es en esos años de ausencia que Cristina Gómez
presente en el arte desde su aparición en la Odisea. La recrea al personaje con una posibilidad evidente: Pe-
esposa del héroe griego, Ulises u Odiseo, rey de Ítaca, a nélope pudo refugiarse en el erotismo, más específica-
quien Penélope espera durante veinte años después de mente, en el auto-erotismo. Es en esa posibilidad que
la Guerra de Troya. Durante la ausencia de su marido, la poeta equipara al personaje mitológico con la mujer
ella recibe a varios pretendientes que, en su calidad como género, en una escritura delicada y tumultosa
de invitados, hijos de las mejores familias de Itaca y al mismo tiempo. Resignifica, así, los componentes
posibles reyes, consumen el presupuesto en banquetes. fundamentales del mito y de lo femenino, la tela y lo
Penélope, en la esperanza de que su marido regrese, dice textil, por ejemplo, en el poema “Tintes”:
a los pretendientes que elegirá al afortunado cuando
termine de tejer un sudario para su suegro, Laertes. Hay pequeños tintes
En realidad, es una estrategia para retrasar la elección: en mis sueños,
dejan su impronta
Penélope deshace por la noche lo que teje durante el día. en los entramados
Por pura curiosidad, ¿qué hace, mientras tanto, Ulises? cercanos a Venus.
Pasa diez años en la guerra de Troya e invierte otros
diez años en el regreso (es evidente que no tardó diez Colores imprecisos,
tenues como mi olor secreto
años en llegar a Troya). Además de enfrentar mons- entre la tela.
truos como Polifemo, pasa años en calidad de esclavo
sexual de Calipso, tiene sus queveres con la hechicera Ahí, en una mancha imperceptible,
puse tu nombre. (p. 81)
Circe y saquea una que otra isla llevándose mujeres
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