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El tejido, revela insinuando la poeta, tiene muchos personaje. Quiero advertir que son textos de autores a los
vínculos con el erotismo, lo que permite una serie de metá- que admiro e incluso he seguido en mi proceso creativo. El
foras que embellecen la expresión, abiertamente sexual, una hecho es que hallé un tratamiento del personaje de Penélope
vez que se ha establecido el sentido de la figura poética. Hay, particular: en “Penélope y Aracne”, René Avilés Fabila imagina
por ejemplo, un centro que debe ser hallado: a Penélope muerta a la llegada de Ulises. En este relato, Pe-
nélope alcanzó tal maestría en el tejido que provocó los celos
Voy a deshacer de Aracne, quien “valiéndose de su figura de araña pudo llegar
por penúltima vez hasta las habitaciones de Penélope y picarla mortalmente
este tejido.
en un brazo.”, pues Aracne habría conservado “su egoísmo y
Enredaré la madeja envidia” convertidos en veneno. La conclusión del relato es:
Para que encuentres la punta.
Ulises lloró la muerte de su esposa, pero de inmediato, para hallar con-
Es tu tarea suelo, hizo traer a Circe, la hechicera que había amado durante su ruta de
(yendo y viniendo) regreso a casa y cuya belleza aún lo subyugaba. Habrá que añadir que
Buscar el centro, Circe detestaba tejer y bordar. Era sumamente sensual y su especialidad
el orden final era la cocina. (Fantasías en carrusel, p. 280)
de este principio.
La construcción poética de los fluidos de la excita- También Augusto Monterroso acudió al personaje
ción es uno de los elementos más efectivamente logrados: en “La tela de Penélope, o quién engaña a quién”, en el que
“¿Con qué dulzor suavizaré la salobre amargura / que se la descripción de Penélope es: “mujer bella y singularmente
adhiere a mi playa abandonada?” (p. 95). Pero el erotismo dotada cuyo único defecto era su desmedida afición a tejer,
de este libro viene acompañado de sus “daños colaterales”: costumbre gracias a la cual pudo pasar sola largas tempora-
el amor, el sufrimiento por desamor, la memoria del amado, das.” A causa de este “defecto”, Ulises se marcha cuando su
el abandono en que se realiza un desdoblamiento entre la esposa inicia un nuevo tejido. Y concluye:
“yo-Penélope” y la, digamos, “yo-poeta”, más específicamente,
la “yo-mujer”, que añora: De esta manera ella conseguía mantenerlo alejado mientras coqueteaba
con sus pretendientes, haciéndoles creer que tejía mientras Ulises viajaba
y no que Ulises viajaba mientras ella tejía, como pudo haber imaginado
Desde alguna azotea sobreviviente Homero, que, como se sabe, a veces dormía y no se daba cuenta de nada.
nada se vislumbraba, (Augusto Monterroso)
sólo un tiempo quieto que no acaba
deja mirar la sábana del cielo,
tan blanca como la vela Es evidente que en estos textos hay una marcada
que lo empujó a la ausencia ironía y que es el propósito del texto y parte del estilo de
y lo trae en vaivén
a la salobre playa de mis sueños. (“Niebla”, p. 116) los autores; pero también es cierto que esa ironía está más
recargada sobre las mujeres. Hacía falta la versión femenina
Esta diversidad de asuntos se apoya en la estructura que autoras como Cristina Gómez nos proponen. Una visión
del libro: Masturbación de Penélope está dividido en secciones: que construye su propia identidad a partir de la lectura de
“Los límites oscuros de la duda”; “Otras definiciones de lo estos modelos de la Antigüedad, una versión más de ese
mismo”; “Galería de sueños rotos”; “Musitaciones”; “El filo de modelo en la que los lectores puedan observar otra visión de
su forma”; “Masturbación de Penélope” y “Prende el amor en sí mismos, que, sin ser una propuesta panfletaria de género,
los racimos”. Subtítulos ilustrados por fotografías sugerentes. plantea la discusión pero, ante todo, es un libro de poesía
Es que todo en este libro está particularmente cuidado: espero que muestra un grado de madurez pleno de una poeta que
que compren su ejemplar, en el que notarán que en algunos ha dedicado fervientemente su pluma a este arte, y conjuga
poemas el título aparece al final y en otras al principio. Co- el conocimiento del oficio con la experiencia vital para con-
nocí el borrador en anteriores versiones y —prosaica como vertirlos en experiencia estética.
soy— no entendí el sentido de esa orientación y me lo hizo
notar Cristina: es una recreación del tejido, “un derecho y Adriana: Profesora en la licenciatura en Creación Literaria del plantel San Lorenzo
un revés; un derecho, dos reveses”. El detalle de la portada Tezonco. Autora de los libros Las teorías literarias y el análisis de textos (UNAM, 2016) y Perma-
es enternecedor: un bordado de las mismísimas manos de la nente fugacidad. Ensayos sobre minificción (UAM-A, 2020), entre otros, y de los libros de cuen-
autora. Así, los lectores tendrán en sus manos un pedacito tos La sal de los días (BUAP, 2017) y Si todos somos monstruos... (Nortestación, 2020).
de la autora: su inspiración, su esfuerzo por verlo editado y Palabras prohibidas: traición y arrepentimiento (aunque, inmediatamente, se traiciona y arrepiente
publicado, su elección de imágenes y el bordado de la portada. de esta declaración).
En estos mismos días, he revisado algunas minificcio-
nes —género cercano a la poesía— que recurren al mismo
PALABRIJES 25 • ENERO-JUNIO 2021 33

