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ello, desde esta perspectiva, realizar cambios gramaticales  mica que se modifica conforme los actores “son dotados
          “impuestos” no influiría ni en los problemas estructurales  de poder por las estructuras, tanto por el conocimiento
          que se reconocen como el verdadero problema y, mucho  de los esquemas culturales que les permiten movilizar
          menos, en la estructura lingüística, puesto que “nunca ha  recursos como por el acceso a los recursos que les permiten
          habido [...] cambio gramatical por decreto o imposición  llevar a cabo los esquemas” (p. 173).  También aclara que
          social” (Company, 2019).                         hay que considerar que los recursos son distribuidos de
               Para debatir en torno a esta noción de cambio estruc-  manera desigual; no obstante, algunos de ellos también
          tural vs superficial, es importante que aclaremos algunos  “son controlados por todos los miembros de la sociedad,
          puntos para entender los límites y a la vez vislumbrar los  por muy desamparados y oprimidos que estén” (Sewell,
          alcances del lenguaje incluyente, desde las ciencias sociales  2006, p. 154). Al respecto, desde la lingüística se reconoce
          y desde la lingüística. En primer lugar, la crítica a la imposi-  que el lenguaje ya es de naturaleza incluyente, ya que es
          ción está dirigida, principalmente, a las instancias públicas  una “actividad transversal de la que somos propietarios
          que han adoptado una política de lenguaje incluyente y  todos” (Company, 2019), y por lo tanto todos somos
          que han publicado manuales de cómo escribir sin utilizar  libres de usarla y tenemos la capacidad de ser altamente
          formas sexistas del lenguaje. Al centrarnos en estas mani-  creativos con él.
          festaciones del fenómeno, perdemos la dimensión social   Por consecuencia, el lenguaje podría ser considerado un
          del asunto, ya que existen otras vertientes del lenguaje  recurso mediante el cual llevamos a cabo esquemas cultura-
          incluyente que no surgen desde el ámbito institucional,  les. Aquí, introduzco las ideas de Halliday (1982), lingüista
          a las cuales se hace caso omiso en el análisis lingüístico.  precursor de la corriente sistémico-funcional, quien piensa
          Derivado de esto, el rechazo a la imposición se sostiene en  en el lenguaje también como un recurso con “potencial de
          dos premisas: la primera, que es autoritaria y, por lo tanto,  significado” más que como una serie de reglas. Él propone
          será rechazada por los hablantes; la segunda, que estas  prestar atención a los procesos de interacción humana,
          formas son antieconómicas, entonces no perdurarán en  y no tanto a la estructura lingüística. De ahí, podemos
          el lenguaje y, mucho menos, generarán un cambio social.  derivar que el lenguaje incluyente se encuentra inscrito
               Esta visión del lenguaje incluyente es problemática  situacionalmente en esquemas culturales específicos, y su
          ya que anula la apuesta feminista que, desde el uso, se ha  función de modificarlos responde a distintas necesidades.
          planteado como una alternativa al sistema gramatical del   Más que analizar por separado el lenguaje incluyente
          español que utilizamos en nuestra comunicación cotidiana.  institucional y el que se utiliza en el activismo —que mu-
          Existen distintas vertientes del lenguaje incluyente a ana-  chas veces confluyen—, ambos tienen implicaciones para
          lizar: el impuesto desde la institución, el “autoritario” y el  permear en la estructura y generar un cambio social. Es
          de a pie, el que se utiliza en círculos de lectura feministas,  importante pensar que uno de los objetivos del lenguaje
          en las comunidades trans, no binarias e intersexuales, el  incluyente es visibilizar algo que previamente no era visible.
          que utiliza el femenino como genérico, el que busca visibi-  Las feministas comenzaron a pensar en las implicaciones de
          lizar a las mujeres en profesiones históricamente ejercidas  hablar siempre en masculino, particularmente en espacios
          por varones; en muchos de estos contextos donde surgen  donde las mujeres no tenían mucha presencia pública e, in-
          innovaciones lingüísticas disruptivas también se está  cluso, cuando en esos lugares hubiera predominantemente
          luchando por el cambio de fondo de la desigualdad social.  mujeres; el desdoblamiento es un intento de expresar esa
               Aquí entra en juego la propuesta de Sewell (2006)  existencia. Asimismo, se cuestionaron por qué en ciertas
          sobre la estructura y cómo los sujetos pueden incidir en el  profesiones socialmente asociadas a lo femenino no había,
          cambio de ésta por medio de la agencia. Si bien es cierto  por convención, un masculino genérico; el ejemplo más
          que ni la RAE, ni las feministas, ni el Estado saben si las  claro es amas de casa, que, aunque dentro del colectivo
          propuestas del lenguaje incluyente, en cualquiera de las  existan varones, siempre se utiliza en femenino plural.
          vertientes mencionadas, permearán la estructura lingüís-  De lo anterior, podemos pensar en lo que Butler plan-
          tica y generarán cambios gramaticales, dado que el cambio  tea sobre cómo incluimos y excluimos en la construcción
          lingüístico es “inconsciente, constante e imperceptible”  discursiva de un todos, ya que “implícitamente seguimos
          (Company, 2019), habrá más bien que analizar cuáles son  manejando nuestros propios presupuestos sobre quiénes
          las implicaciones en la estructura social de imponerle un  están incluidos” (2017, p. 12), y, por lo tanto, también
          valor altamente político a la gramática, y generar resisten-  excluidos. El masculino genérico funciona bajo esa premi-
          cias epistémicas a partir de ella.               sa, ya que tiene ambos usos, el de referirse a un colectivo
             Sewell (2006) propone una redefinición de estructura  completamente masculino y el de referirse a un conjunto
          social, donde ésta sea analizada como una entidad diná-  donde hay hombres y mujeres; por ello, resulta ambiguo en

          PALABRIJES 25 • ENERO-JUNIO 2021                                                                      51
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