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algunos casos cuándo sí se está contemplando a las mujeres al reconocimiento de identidades que no entran en una
y cuándo no. Butler (2017) apela a que se cuestione cómo definición dicotómica del sexo.
nombramos lo colectivo, “el pueblo”, y cómo el sentido Desde la gramática, el género gramatical no tiene relación
de esto cambia según lo que nosotros u otras personas con el mundo real, es decir, que el uso de la -a para marcar
pensemos cuando invocamos este término. femenino y la -o masculino es arbitrario; por ello, la pro-
Si, en efecto, las mujeres no somos una minoría, sino puesta de una nueva grafía para “borrar el género” resulta
más de la mitad de la población, ¿qué nos hace sujetos infértil. Sin embargo, esa postura niega una existencia
prescindibles de ser enunciadas fuera del masculino gené- intermedia en el continuum de las identidades de género y
rico? Hay que cuestionarse quiénes son esos “todos” a los asume que el masculino genérico es estrategia suficiente
que hacemos referencia con esta estrategia de economía para incluir cualquier otra identidad. No obstante, desde
gramatical, cómo lo estamos entendiendo las mujeres y las comunidades trans, intersexuales y no binarias surge
las feministas y cómo lo están usando las instituciones. La la necesidad de nombrarse, y de aparecer en el discurso.
exigencia del desdoblamiento gramatical podría entenderse Entonces, de acuerdo con Butler, “[e]l reconocimiento de un
como performatividad política que puede consistir sola- género depende básicamente de que haya una modalidad de
mente con manifestar la existencia “a
base de ocupar el espacio y de persistir allí” (Butler, 2017, presentación para ese género, una condición para aparecer”
p. 25). En términos de utilidad, el desdoblamiento puede (2017, p. 45), por ello, podríamos pensar en el uso de la e
resultar antieconómico, confuso y hasta ridículo, como lo como una modalidad de presentarse fuera de esa noción
plantean los lingüistas. Empero, en términos políticos, es binaria de la biología; en otras palabras, como una forma
una forma de ocupar el espacio que históricamente se nos de performatividad política para existir discursivamente.
ha negado a las mujeres: el de las instituciones, el de la Butler también afirma que es necesario preguntarse las
política, el del discurso. condiciones sociales y vitales de la agencia requerida para
Si consideramos la premisa de la visibilización, obser- este acto performativo, y para ello retomo los debates de
vamos que el desdoblamiento no es la única propuesta del Mahmood (2006) en torno al concepto de agencia desde el
lenguaje incluyente. De hecho, el uso de la -e se plantea feminismo. La antropóloga parte de una crítica al modelo
como sustitución de las marcas de género gramatical tra- de agencia que sólo se ha usado para entender aquellas
dicionales en español, pero los lingüistas son escépticos acciones que aseguran políticas feministas liberadoras, de
a su permanencia, ya que no sabemos si se incrustará lo tal forma que acciones de resistencia situadas en contextos
suficiente en el uso para que se vuelva la norma. El pro- donde no se tiene como fin la liberación de la dominación
blema de que no se ahonde más sobre este uso se remite se han invisibilizado e, incluso, se han asociado a la pasi-
a una afirmación frecuente en la disciplina: la biología es vidad y a la sumisión. Por eso, Mahmood opta por definir
binaria. Desde ahí, no hay un espacio a las disidencias agencia “no como sinónimo de resistencia a las relaciones
sexogenéricas en la postura frente al lenguaje incluyente; de poder, sino como la capacidad de acción que relaciones
de hacerlo, reconoceríamos que la e, la x y el @ son apuestas de subordinación específicas y situadas históricamente
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