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Las prefiero vivas y violentas
Lo que no me gusta de preparar el aguachile, es tener y… No sé por qué tienes esos arranques. Sabes que el alcohol
que limpiar los camarones: hay que cortarles la cabeza con te hace daño. Te lo he dicho mil veces. Aunque de antemano
un cuchillo con mucho filo. A eso no me puedo acostum-
sepa que tú nunca me escuchas.
que violadas desaparecidas filo resbalar por mi carne transparente. Por más que trato, golpearme. Esta vez no. Hoy te voy a dar la buena noticia.
brar. No me gustan los cuchillos, siempre aparecen en mis
Esta vez no. Esta vez no puede pasar lo mismo. Todo
pesadillas, afortunadamente despierto cuando siento el tiene que salir perfecto. No puedo permitir que vuelvas a
no puedo evitar pensar en eso mientras les quito la piel a Sé que te pondrás contento, estaremos mejor… Aunque tu
los camarones, no sé por qué siento que estoy haciendo familia siempre te esté metiendo ideas en la cabeza. Por eso
algo indebido. La vez que te lo confesé me dijiste: “¡vieja te enojas. Es lo normal en los matrimonios, ¿no…? Cuando
tenías que ser!”. Siempre has pensado que soy cobarde, sepas que… Todo va a cambiar, lo sé.
En ocasiones no vienes a casa en días o semanas. Eso
quizá tienes razón porque el corte en forma de mariposa
o muertas lo tengo que hacer rápido y de un solo golpe antes de que me aflige porque discutimos por tonterías, como la comida
me tiemble la mano. La receta me la enseñó mi abuela, mal hecha, el piso sucio, la sala desarreglada, la cocina su-
decía que el camarón debía ir así, en forma de mariposa cia, etc. Trato de ser lo más perfeccionista para ti, aun así
para que, servido, tuviera una consistencia agradable en dejas de hablarme, te pones impetuoso y… Siempre soy yo
el paladar. Todos los ingredientes se dejan marinar en el quien te busca y te suplica que vuelvas. Porque te extraño
jugo de limón hasta que se cuezan.
mucho. Cuando regresas vuelvo a sentirme plena otra
Pero la piel del camarón es un poco dura, así que tengo vez, en nuestro hogar, aunque no lo veas de esa manera.
que presionar con más fuerza hasta que el cuchillo entre Pero ahora deseo que no regreses pronto, tal vez así tenga
hasta el fondo. A ti no te gusta cuando quedan pedacitos de tiempo de conseguir los camarones, me gustaría que en
ella en tu plato. Cuando eso pasa, te enojas y ya no comes; este momento me avisaras que te vas a quedar tomando
así que debo ser cuidadosa con esos detalles. con tus amigos, no sería la primera vez.
Paso número uno: hay que afilar muy bien los cuchillos. Abro el congelador y saco el pescado, sus ojos siguen
Tengo que descongelar el camarón. ¡No están los camarones! abiertos, mirándome. Quizá debo inventar un platillo nuevo,
¿No los habré comprado? Sí, debo haberlos comprado. No te prepararé algo diferente. Algo especial para festejar la
están. Miro el reloj, estás por llegar. No tengo tiempo para buena noticia; te lo diré antes de que entres en cólera. Sé que
salir a comprar, nada está abierto a esta hora de la maña- no lo harás. No entenderás razones. Tengo que intentarlo.
na. En la bolsa donde deberían estar los camarones hay Busco ansiosamente una receta para preparar el pescado
pescado liso con los ojos abiertos. No quiero que te enojes que está sobre la mesa descongelándose, parece que sonríe,
como aquella vez; sí, ¡te enojaste mucho! ¿Recuerdas…?: tiene una sonrisa burlona. Me molesta. Me recuerda a la
esa tarde los camarones estaban pequeños y el corte de tuya. ¿Por qué me ve así? Siento que entrarás en cualquier
mariposa, mal hecho. momento y… ¡estúpido pescado! No. No ahora. Tengo que
Eso te enfureció. Además estabas muy borracho. Yo apresurarme, empezaré por sacarte los ojos… ¡Tengo que
no lo había notado. Te veías muy tranquilo cuando llegaste. cortarte para que dejes de verme así! El corte tiene que ser
Te sentaste. Con ilusión te serví el almuerzo. Te acerqué las rápido y de un solo golpe… ¿Ves? ¡Esta vez no me tiemblan
tostadas, los aguacates y tu cerveza. No quería que nada las manos! Corte perfecto, un punto a mi favor. No podrás
saliera mal; quería que disfrutaras tu almuerzo. Pero en decirme que no lo hice bien.
cuanto sentiste en la boca esa textura, te transformaste: tus Enciendo la radio de la cocina. Escucho las noticias
ojos parecían los de un poseso. Yo sólo atiné a decirte que mientras tiro los restos del pescado a la basura: El cuerpo
no había sido mi intención. Con furia levantaste la mesa. de un hombre de mediana edad fue encontrado sin vida junto a
Tu aguachile fue a dar al piso. Enseguida, te acercaste a mí un deportivo ubicado al norte de la ciudad. Sus identificaciones
con el puño cerrado. Me diste en la cara. Después del tercer dejan saber que el hoy occiso se dedicaba al oficio de taxista.
puñetazo ya no supe lo que pasó. Más tarde, los moreto- Llama la atención la forma en que fue arrancada la piel de su
nes en todo mi cuerpo me dejaron ver que no paraste de tronco y la herida que abría su pecho en forma de mariposa…
golpearme hasta que te cansaste. Como ya tantas veces lo Estoy por servir el almuerzo, ojalá no tardes tanto
habías hecho. en llegar.
Cuando volví en mí, tú ya estabas dormido. Lo empa-
pado y el rojo de mi panti me advirtieron que esta vez las Mayte García es una fisgona de desechos biológicos, pero sólo los fines de semana. A veces degusta
consecuencias de tu arranque habían sido mucho mayores el realismo trágico; bebe pulque con los camaradas y escribe crónicas chilangas.
PALABRIJES 25 • ENERO-JUNIO 2021 57

