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en que el analfabetismo mata. ¿Cuántas de las 625 mujeres a algunas mujeres de la colonia para hablar de violencia
asesinadas de enero a agosto del 2020 sabrían qué era la económica, laboral, institucional, sicológica, sexual, sim-
violencia económica, sexual o institucional? Quién sabe. bólica. Cuando comenzó a explicarlas, las ocho señoras, en
Pero lo que sí sabemos hoy, ya mismo, es que nosotras, las su mayoría amas de casa, “pensaban que la violencia contra
que sí tenemos el privilegio educativo, de entender estas la mujer era únicamente la física, cuando eran castigadas
letras y otras, tenemos la obligación de multiplicar lo que con golpes o empujones por sus maridos”.
sabemos de estas violencias, de contagiar ese conocimiento, El hallazgo de Florencia fue dando nuevos frutos.
de replicarlo. Ya sabemos que nos matan por ser mujeres. Ya Todas las mujeres a las que comenzó a capacitar a las cua-
sabemos también que podemos salvarnos entre nosotras. tro de la tarde, reconocieron haber sido víctimas de todas
Para bailar se necesitan dos. Lo mismo ocurre con las violencias que ahora ya conocían y podían nombrar.
el analfabetismo. Se necesita una mancuerna entre el Tampoco imaginaron que su verdugo pudiera ir a la cárcel
gobierno y la ciudadanía rezagada para que el primero ni entendían —hasta entonces— cómo denunciar. Más de
articule estrategias que reduzcan la brecha educativa y, la mitad de sus alumnas eran analfabetas.
del otro lado, existan mujeres y hombres dispuestos a salir Teresa, por ejemplo, tiene 68 años y es oriunda de un
de la ignorancia y entender que la violencia de género no pueblo zoque en la comunidad indígena de Oaxaca, donde
es una moda feminista sino un compromiso pendiente, es común que las mujeres no lean ni escriban, al igual que
urgente y necesario. Porque como dice Alvin Toffler, los es común haberse casado sin haberse enamorado. Aunque
analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan la brecha educativa ha ido disminuyendo a paso lento en
leer y escribir, sino aquellos que no sepan aprender, desa- México, Teresa es una de esas mujeres que se apoya en
prender y reaprender. sus hijos para que no la envolaten en una compra de pan
en la tienda.
Debido a la pobreza extrema de la población, la her-
Capítulo 2: “Teresa” mana mayor de Teresa se la llevó de Oaxaca a Ecatepec,
Estado de México, desde muy joven, para vender productos
Obtendremos un saldo de cientos de millones de horas artesanales. Ahí se fue a vivir con un hombre de Chiapas
gastadas en construir murallas, horas que en un país pobre que se convirtió en su marido y tuvo cuatro hijos varones,
se habrían podido emplear en cosas tan útiles como aprender todos ya mayores de edad.
a leer. Una tarde, Teresa salió a barrer la banqueta polvo-
Ryszard Kapuscinski rienta y se encontró con una adolescente que la invitó a
tomar café y platicar sobre mujeres. Nunca antes Teresa
Jardines de Morelos es una de esas colonias empobrecidas había recibido una invitación tan especial. Hablar de mu-
de Ecatepec en el Estado de México, donde todo pasa. Pasan jeres mientras tomaba café, le pareció una buena manera
ladronzuelos robando coches porque, además de la impuni- de terminar el día y de recordar a sus amigas de Oaxaca
dad, logran escabullirse por calles empinadas atiborradas con las que hacía lo mismo.
de casas con fachadas de colores que a lo lejos se ven como Ya sentada en la mesa de la vecina jovial, Teresa re-
una pesebrera. Pasan también otros sinvergüenzas que conoció el rostro de otras vecinas con las que nunca antes
arrebatan bolsas, carteras, celulares, a los vecinos. Pasa había intercambiado más que el saludo. Ocho mujeres de
algo peor: que a pesar de ser un barrio con altos índices distintas edades y oficios pero con algo en común: ninguna
de violencia de género, feminicidios y hasta trata de per- sabía a ciencia cierta qué era la violencia de género y qué
sonas, pocas mujeres saben cuáles son los distintos tipos tipos existían. Si el esposo de Teresa hubiera sabido que la
de violencia que se ejercen contra ellas. tarde de café era para evidenciar sus malos tratos, segura-
Florencia tiene 17 años y vive en Jardines de Morelos, mente la tertulia nunca se hubiera concretado.
la colonia que hace que todas las tardes en punto de las Con todas las reservas y precauciones del caso, Te-
13:30 pm se baje del camión sin maquillaje, tapada hasta resa se convirtió en la primera de las ocho estudiantes en
el cuello y con una mochila enrollada en la espalda. Todo terminar sus tardes de café con éxito y decidió convertirse
“por si acaso”. en multiplicadora. Sabe manejar el celular que le regaló
Ella es multiplicadora de un programa municipal que uno de sus hijos y grabó en él doce notas de audio para me-
busca capacitar a las mujeres sobre los tipos de violencia morizar los tipos de violencia, dónde denunciarlas y cómo
de género. La chica de cabello lacio, piel canela y tenis de nombrarlas. Ahora tiene a la mano las herramientas para
adolescente, cuando termina sus clases de enfermería, reúne convocar a otras mujeres como ella; pobres, analfabetas,
PALABRIJES 25 • ENERO-JUNIO 2021 61

