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organización de las mujeres para pelear por el derecho  de ser mujer?, ¿cómo hacemos y cómo hemos hecho
          a una vida libre de violencia y justa).        para seguir deseando, para aprender a desear de otras
               Actualmente, trabajo con audios de los testimonios  maneras, para educarnos en nuestros propios deseos
          de las mujeres de Atenco. Las frases que saltaron en mi  de lo que para cada una es ser mujer, artista, mamá,
          escucha de sus denuncias contra los policías se repiten  pareja, profesora, y todo lo que queramos ser?, y sobre
          incansablemente: “debería de estar en mi casa lavando  todo, ¿cómo hemos hecho para seguir relacionándonos
          trastes y que por eso me está pasando lo que me pasó”…  en todos los contextos intentando ser y hacer y pensar
          “que qué hacía yo ahí, si las mujeres nada más servimos  y vivir y crear y jugar y compartir y cuidarnos entre
          para hacer tortillas, que yo debería de estar en mi casa,  nosotras y a nosotras mismas?
          que eso me pasaba por no estar en mi casa”, … “todo el   Desde hace tiempo el trabajo que se ha hecho
          tiempo las mujeres policías nos dicen que si no tene-  nos ha llevado, como mujeres artistas, a crear otras
          mos hijos, que si no nos duele, qué que hacemos ahí,  estrategias que reaccionan frente a la guerra que existe
          que deberíamos estar en casa, cuidándolos, que ellas  en México en contra de las mujeres. Las intervenciones
          no quisieran, pero que su jefe va a venir y que nos va  al monumento del coloquialmente conocido “Ángel

          a violar; y él va a ser el primero y después de muchos”.  de la Independencia” —por cierto, una victoria alada,
          Frases misóginas normalizadas y reproducidas, asumi-  una representación clásica del cuerpo “femenino” en la
          das como una supuesta forma cultural del ser mexicano  escultura y su tradición— es un buen ejemplo porque
          –así, en abstracto– terminan por formar parte de un  ahí se ve la exigencia de justicia y el derecho de una vida
          imaginario común al igual que las narrativas y los mitos  libre de violencias, ya no desde el lugar “común” que
          nacionales. Por eso, en mi trabajo cuestiono y reflexiono  coloca a la mujer como víctima, sino como un lugar que
          sobre cómo en los discursos oficiales y estatales, las  el patriarcado insiste en cuidar y reproducir desde todos
          narrativas patrióticas y nacionalistas niegan, anulan y  sus órganos oficiales e institucionales.
          ciegan la participación y agencia política de las mujeres   Pero ¿con esto nos hemos reinventado?, ¿hemos
          en la Historia; por ejemplo, la historia de Marina, la  logrado decir, por fin, después de mucho trabajo: ¡NO,
          malinche supuestamente violada por Cortés, que según  BASTA YA! ¡No me violes, no me mates, no abuses de mí!?
          algunos personajes hombres de la cultura mexicana es   Creo que no basta con visibilizar este problema, han
          un ejemplo de las narrativas misóginas institucionales  de ser miles las estrategias y formas que nos reinventen
          avaladas y difundidas, que despojan a una mujer de su  para escapar de ese lugar que nos victimiza; quizás con
          agencia política y de su autonomía. Otro caso es el de la  risas, con la tripa hecha trizas, con el corazón roto, con
          mujer colonizable que puede ejemplificarse con las ideas  la bilis desbordada, adelantándonos un paso más, con-
          de Manuel Gamio quien en Forjando Patria (1916) se  frontando, incendiando, rayando y grafiteando, tatuando,
          refirió a “Nuestras mujeres” como las mujeres mexica-  comiendo, destruyendo, luchando o cómo se pueda, para
          nas. A este caso se suma el de la explotación mercantil  escapar de cualquier abuso de poder patriarcal, para poder
          del imaginario nacionalista a través de la “india bonita”  decir ¡YA BASTA, NI UNA MUERTA MÁS!
          que observamos en el cine, en la pintura y en la cultura
          visual, que sigue siendo tema de la industria cultural. Esto
          puede verse cuando una mujer indígena como Yalitza
          Aparicio es sometida a un proceso de blanqueamiento
          cultural en la portada del Hola! con varios tonos de
          piel más “blancos” y un photoshopazo que modifica su
          cuerpo, la desindianiza y la ofrece como una mercancía
          de la historia a cargo del patriarcado.
               ¿Cómo hacemos para no repetir toda esa violencia
          cuando desde la creación artística trabajamos estos
          temas?, ¿cómo hacemos para no re victimizarnos a
          nosotras las mujeres cuando en nuestras relaciones
          íntimas y profesionales y en la calle, vivimos un papel   Yutsil es artista visual interdisciplinaria, le gusta mucho bailar y construir memoria para
          en el que se nos asume como víctimas desde un princi-  visualizar otros futuros posibles, también es docente en la Facultad de Artes y Diseño de la
          pio?, ¿cómo hacemos para escapar de ese lugar común   UNAM y ocasionalmente gestora cultural.




          PALABRIJES 25 • ENERO-JUNIO 2021                                                                      65
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