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Los colores usarlos, deben arreglarse y ser bonitas, adornar sus caras
con objetos que determinen su feminidad. También están
l lenguaje y las palabras que elegimos para nombrar los moños enormes en los pequeños cráneos para que no
el mundo que nos rodea encarnan formas específicas quepa duda de que una bebé es niña. Para los niños la ropa
Ede descifrar, entender, darle peso e intención, a todo es más simple, parca, útil, los pantalones sirven si se quiere
aquello que las palabras enuncian. jugar o trepar, las faldas, no.
¿Qué intención encierran dos palabras tan inocentes Las niñas llevan el pelo largo, peinados, ligas, broches.
como rosa y azul? ¿Con qué características de comporta- Los niños, pelo corto, entre más corto más masculino, pero
miento asociamos cada color? un niño con pelo largo es señalado, confundido con niña.
A los bebés, cuando nacen, se les asigna una carga Mi hijo, a los 7 años, tenía largo el pelo y todo el tiempo
pesadísima junto con estos colores: se viste a los varones de lo confundían, él aclaraba “soy niño con pelo largo” hasta
azul, a las niñas de rosa. Al azul lo acompañan la actividad que se hartó y pidió que se lo cortaran.
física, la fortaleza, la valentía y la agilidad; la agresividad, la ¿Y los juguetes? En las tiendas podemos observar
destreza y la inteligencia son azules. El rosa se asocia con pasillos diferenciados por sexo: muñecas y muñecos para
dulzura, discreción, amabilidad, cariño, cuidado, pasividad, cuidar y entrenarse a ser mamá (destino esperado para toda
silencio, debilidad y ternura. mujer), juegos de cocina (¿hemos escuchado la expresión
El lenguaje conforma un sistema de valores que de “ya te puedes casar” cuando alguien cocina bien?), es-
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clasifica, distingue, separa y oprime. Cuando asociamos tuches de maquillaje (para aprender a ser bonitas ), carrito
una percepción a partir de un color y diferenciamos los de súper con productos miniatura (seguramente a ellas
comportamientos de niños y niñas, determinamos criterios les tocará hacer la compra). En los juguetes destinados a
que limitan o potencian sus capacidades. niños tenemos carritos (porque manejar es de hombres),
Alguna vez vi un experimento muy interesante, estaba herramientas (para el trabajo rudo), figuras de súper hé-
orientado a evidenciar cómo diferenciamos el género aso- roes o de hombres muy musculosos (porque los hombres
ciando valores y lenguajes distintos: había un bebé vestido deben ser fuertes), armas (para entrenarse en la violencia y
con mameluco blanco, en un cuarto blanco, en un sillón portar seguridad), juegos de construcción (para desarrollar
blanco. Hombres y mujeres de diferentes edades entraban creatividad e inteligencia).
individualmente a convivir con el bebé, a veces les decían Es tolerable que las niñas se identifiquen con per-
que adentro había un niño, a veces que una niña; sin im- sonajes masculinos de ficción porque identificamos lo
portar el género o edad de quien entraba invariablemente masculino con lo humano, en cambio no está bien visto
trataban distinto al supuesto niño o niña. Para ella tenían socialmente que un niño quiera disfrazarse de princesa y
palabras dulces, calificativos de belleza, la cargaban con eso es porque identificamos lo femenino con “la cosa de
suavidad, le decían que era una princesa, que le esperaría las mujeres” y esa cosa de las mujeres, al vivir en el pa-
un futuro hermoso y lleno de romanticismo. Si se trataba triarcado, es percibida como inferior y nos parece que un
del niño lo cargaban con más rudeza, le dedicaban palabras niño que se disfraza de princesa está rebajando su poder
alentadoras como campeón o fuerte, le auguraban valentía, y su autoridad de futuro hombre, así que lo corregimos y
arrojo, inteligencia. Era el mismo bebé y nada en su cuerpo le enseñamos que eso está mal.
les hacía saber su sexo, solamente la información que les Los colores no definen a las personas, pero acompañan
daban al entrar al cuarto. inexorablemente la formación de prejuicios que encasillan
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La asignación de características diferentes según el y regulan los comportamientos de niñas y niños, incluidas
sexo se conoce como género y es cultural, como se eviden- las emociones, pues se educa bajo la idea de que algunas
cia en el experimento recién contado. Desde el feminismo emociones corresponden más a niños o a niñas; por ejemplo,
radical se busca abolirlo puesto que constituye un sistema sentir temor, ser amorosas y llorar es propio de las niñas y
de opresión. no de los niños. A ellos se les oprime cuando se pretende
Los roles de género son una serie de mandatos que que no sientan, que no lloren, que no teman y si lo hacen,
se nos imponen, por ejemplo, la perforación de las orejas les dicen niñas o afeminados; y si cuando crecen siguen
de las niñas en cuanto nacen; unos aretes que no sabemos así, dirán que son putos o puñales o putitos. A las niñas que
si querrán pero asumimos que sí porque las mujeres deben juegan rudo, comportamiento reservado socialmente para
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