Un tsunami feminista llamado Francesca Gargallo* Cynthia Pech Una amistad entre mujeres hecha de luchas, de marchas, de ideas que resuenan en las palabras que nos dejaron quienes se han ido y en las de quienes las recuerdan con admiración y cariño. para Helena Pronto el agua dejó de ser una monocorde canción violeta y adquirió tonos y ecos muy distintos. Francesca Gargallo, Verano con lluvia Las aguas violetas han cesado y hoy estamos aquí re- cordando a Francesca en uno de sus muchos rostros: Francesca y el Feminismo. Debo corregir: Francesca, la feminista. Y es que Francesca, no sólo era la filósofa, la activista, la estudiosa de las ideas, sino también, la madre, la amiga, la maestra, la poeta, la narradora, la cocinera, la viajera, la solidaria, la buena conversadora, pero, sobre todo, una de las mentes más lúcidas del feminismo lati- noamericano que hizo de la práctica feminista su forma de estar en el mundo. En un intento por ofrecer una mirada en clave personal de la feminista llamada Francesca Gargallo, iniciaré por el principio. Conocí a Francesca como estudiante, justo en el momento en que realizaba mi tesis de licenciatura coin- PA L A B R I J E S 3 0 • J U L I O - D I C I E M B R E 2 0 2 3cidí con ella en un espacio académico coordinado por la filósofa Graciela Hierro en el Programa Universitario de Estudios de Género. Era el año de 1996 y aún no sabía que Francesca estaría en mi vida personal y profesional de muchas maneras y en distintos momentos. Y si bien fueron varias las maneras, la Francesca que permanece cercana es sobre todo la poderosa mujer pensante, his- toriadora de las ideas —como a ella le gustaba definirse académicamente—, que no sólo escribió en sus libros sobre la libertad a la que toda mujer debe aspirar sino de manera consecuente, Francesca ha sido la mujer más libre que he conocido. La libertad la ejerció no sólo recorriendo el mundo para conocer y reconocer a mujeres de distintas latitudes con un menaje muy peculiar: Helena, su amada 13