Este breve fragmento habla de Sandino, el revolucionario nicaragüense, quien luchó contra el golpe de estado y la ocu- pación estadounidense en su país. Otro ejemplo es Antonio Machado con “El crimen fue en Granada”, poema referido a García Lorca y su asesinato en la Guerra Civil Española, por parte de las tropas nacionalistas de Francisco Franco: Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas, de la madrugada. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico.3 En ese sentido, al concluir mi etapa universitaria tuve la oportunidad de dar clases de historia en varias escuelas, y como ejemplo utilizaba la poesía, con intención pedagógica. Sin embargo, en una ocasión necesitaban cubrir la materia de literatura para nivel preparatoria, y accedí. Si bien, no era mi perfil académico, la energía literaria que me había transmitido David Huerta estaba presente en mi formación. Esto me sirvió de impulso para impartir la asignatura. En las clases, mis jóvenes alumnos conocieron la literatura —algunos de ellos por primera vez— a través de Cervantes, Cortázar, Ovidio, entre otros más. Cuando hablamos de poesía disfrutaron recitar sonetos; por ejemplo, el soneto Diálogo entre Babieca y Rocinante que está presente al inicio de la magna obra cervantina. Declamar poesía fue un reto en su proceso de aprendizaje. Sin embargo, disfru- taron aún mejor la composición de sus primeros versos. Así, mis alumnos descubrieron el quehacer del poeta y sus dificultades al enfrentarse a la hoja en blanco. Cuando ellos se concentraban en escribir, al mismo tiempo recordaba a mi maestro literario y el placer de hablar del Quijote y otras novelas. Por cierto, utilicé para mis clases el ejemplar —que me obsequió y que atesoro— del hidalgo manchego de la Editorial Juventud; edición cuidada y comentada por Martín de Riquer miembro de la Real Academia Española y que res- petaba el texto original de 1605. Las clases fueron un éxito.Para verano del 2022 planeaba verlo, sin embargo, se quedó en lo onírico. La noticia desgarradora llegó a través de un comunicado del profesor Claudio Albertani de la Academia de Historia. Su muerte es una fractura irreparable en las letras mexicanas y para quienes le conocimos. Quería platicarle mi experiencia como profesor de literatura y que gracias a su gran virtud como docente me animé a ello. Comentarle de mi conclusión en la universidad y la referencia en mi tesis a su equipo de futbol favorito —de toda la vida— el Atlante. Decirle que consulté en la Hemeroteca Nacional archivos periodísticos de su padre Efraín Huerta y que cité en mi trabajo final de licenciatura. Agradecerle por ser mi maestro literario en la universidad, decirle que releo de forma saltea- da los capítulos de El Quijote para no olvidar las clases en el seminario. Que trato de seguir la ley de Quevedo: procurando tener una biblioteca con pocos, pero doctos libros juntos, pero que aún no lo logro. ¡Tengo un compromiso contigo David!, el cual no fue posible decirte, pero aquí lo menciono. He de afirmar, aún, mi ignorancia en comprender detalladamente los versos de Luis de Góngora y Sor Juana Inés de la Cruz en sus obras maestras tituladas las Soledades y el Primero Sueño. Es una tarea pendiente y sé que será satisfactorio —para ti, si en otro sueño observas—saber que no me dejé vencer en su estudio. Esta labor no se limita a un aficionado de la literatura clásica española, sino que invoco a la Historia misma para reconocer la importancia de desentrañar el pasado a través de la poesía. Porque, sin duda, quienes conocimos a David Huerta sabemos que en Góngora y Sor Juana “Ahí están los versos más bellos e inteligentes que uno puede imaginarse”.4 Estoy seguro de que al concluir la tarea estará complacido de que uno de sus estudiantes se convirtió en gongorino. Notas 1 Participamos, en orden alfabético: Alejandra Astudillo, Karla Avonce, Evelin Fuentes, Jorge Josué Hernández del Collado, Marco Noguez, Lizeth Vázquez y Erick Vergara, coordinados por David Huerta. 2 Ernesto Cardenal. "Hora 0", en Ciudad Seva. En línea: a: https://ciudadseva.com/texto/hora-0/ (14 ene 2023) 3 Antonio Machado. El despertar de la poesía. Primera edición. México: FCE, 2020, p. 77. 4 David Huerta. “Un libro reciente de Carreira”, en El Universal, 4 octubre 2022, p. 26. (Sección Cultura) III Un día supe —a través de una entrevista realizada por Cris- tina Pacheco en Canal Once— que había ganado el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances 2019. Cuando la vi, recordaba, sin duda, que David Huerta tenía una fluidez de oratoria que encandilaba. Aquella noticia me alegró mucho y recordé el seminario al escucharlo hablar. Tras su galardón, no logré felicitarle. 26Erick gusta del pulque y de salir en la bicicleta camino a Mixquic. Tiene cierta manía por la trilogía Back to the future y hace ademanes del anime Dragon Ball a los niños. PA L A B R I J E S 30 • J U L I O - D I C I E M B R E 2023