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                                Destinatario: Juchitán
Liliana Pesina
Tarde nublada
Rocío:
Hoy estuve pensando qué me queda de ti y recordé que
tengo tu libro Beedxe´ro´nexhe´za. Y es que ahora que te
nombro puedo verte en ese salón con el cabello corto, los
labios rojos y la voz fuerte. Aún recuerdo que al terminar
tu clase me diste el libro, ese objeto grandote y verde que
apenas cabe en mi librero, pero que guardo con especial
cuidado porque lo firmaste. Esa noche escribiste:Fuiste una epifanía.
Quiero contarte que hoy vivo un nuevo y verdadero
amor y ese amor me cuenta de Oaxaca, de sus viajes de
trabajo a tu tierra, de sus flores, de sus interminables
bodas, de sus mujeres, de sus bailes y pienso en lo que
alguna vez dijiste, en esas juchitecas que embrujan, que
seducen. Pero ahora siento tus versos de formas distintas,
aunque sigues detonando palabras en mí, imágenes que
vuelan a mi presente desde tu pasado, desde tus textos,
(este hecho simple lo tambalea)
mi cuerpo, en su violenta floración
no duda, y él entiende.
Cuando acepta mi carne y se sacia,
lo sabemos.
Cada uno ofrece su nombre,
el amor es un conocimiento anómalo.1Para Liliana, compartiendo un poco
de infancia y de cuento
con mi cariño.
Rocío
Cuando te pedí la dedicatoria pusiste cara preocu-
pada, tal vez un poco apenada. Dijiste algo sobre esos
momentos que hasta ahora entiendo, porque ahora sé
que dedicar un libro es difícil; se vuelve un compromiso
con la persona que lo pide, es como un pacto implícito que
se transforma en unas cuantas líneas que perduran en el
tiempo. Además, pienso en mi rostro, seguro me veía como
la chica que mira a su maestra con ojos de esperanza, con
ojos de anhelo.
Hoy entiendo esa expresión en tu rostro y ahora me
acompañas cuando alguien me pide una dedicatoria. En
esos momentos pienso en ti y siempre me pregunto si estoy
haciendo los mismos gestos, hasta he pensado en tomar
algunas de tus líneas y replicarlas en nuevas páginas, en
nuevos libros, porque tus palabras fueron un buen augurio
para mí y podrían ser de buena suerte para alguien más.
Tú fuiste versos que, en su momento, impactaron
mi relación amorosa.Cuando te veía pensaba en Juchitán, en mi abuelo
de Oaxaca, en la entrada del norte, en ese viento que hace
que los viajeros piensen
que su vida había cambiado en una ráfaga y que, tal vez,
otra los sacaría de allí, como si se tratara de una danza
de la tierra y todo ese ventarrón no fuese sino un salto
mortal donde todo se gana o se pierde.2
Y es que tú eras una de mis extrañas conexiones con
Felipe, el abuelo que se me pierde en ese viento.
También me queda un mensaje que dice “Te recuerdo
con cariño”. No sé por qué nos escribimos esa vez, pero fue
la última que tuvimos contacto, no pasó mucho tiempo
después para que te fueras, pero recuerdo que sonreí cuando
lo leí y hoy yo también te recuerdo con cariño.
Notas
1 Rocío González. "El animal", en Las afinidades electivas. Las elecciones afectivas, 10 febrero 2007.
En el extremo ardor yo soy el animal
herido por la flecha sagrada
y él lame mi sangre en un festín
impúdico y vehemente.
No hay combate.
Soy su presa y me ofrezco:
En su hambre está mi plenitud.https://laseleccionesafectivasmexico.blogspot.com/2007/02/roco-gonzlez.html
2 Rocío González. "Donde el viento estornuda", en Tierra adentro, núm. 135, agosto-septiembre
2005, pp. 32-35.
Liliana es lectora, escritora, maestra de creación literaria, bibliotecaria, amante de las plantas,
las flores y los perritos.
58PA L A B R I J E S 30 • J U L I O - D I C I E M B R E 2023