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                                Brisa Pérez Ortiz (BPO). Vjollça, quisiera que esta
entrevista comenzara con los recuerdos de su infancia.
Vjollça Bajraj (VB) Femijëria e Xhevdetit /La infancia
de Xhevdet
Xhevdet nació en un pueblo bello y montañoso lla-
mado Panorc. Ahí también nació su padre. Sin embargo,
a los seis meses, la familia se mudó a Banjë, un pequeño
pueblo acogedor donde vivieron seis años. De Banjë tenía
muy buenos recuerdos: a diario iba a la piscina con su
hermano Fadil; y, durante los días libres, pescaban en el
río con las manos; siempre fueron muy unidos. Le gustaba
mucho subir a los árboles y ver el paisaje, los pájaros y el
cielo. Luego, volvieron a mudarse; en la ciudad de Rahovec
pasó toda su vida hasta que llegamos a México, en 1999.
¡Xhevdet fue un niño travieso! ¡Sus travesuras se
acompañaban siempre de su inteligencia y de su amor
por los libros! Vivían en un departamento en el centro.
Junto estaban la librería, la biblioteca y el cine; lugares
que marcaron su infancia. Visitaba la librería con mucha
frecuencia sólo para ver si había llegado algún libro nuevo.
Cuando no le alcanzaba el dinero que ahorraba de
sus domingos, convencía a sus dos hermanas más peque-
ñas para que le dieran el suyo, y lo compraban. Una vez,
regresando de Panorc, donde él y sus hermanos pasaban
los tres meses de verano, convenció a sus hermanas para
que caminaran hasta Rahovec, en lugar de subir al autobús;
su plan era que, con el dinero de los boletos, comprarían
el nuevo libro que había llegado. Fueron como tres horas
de camino a través de los bosques. Desde siempre, estos
paseos le gustaban mucho a Xhevdet.
Alguno de esos veranos, su tío, que pastoreaba ove-
jas, se lo llevó, para que lo ayudara a cuidarlas mientras
él hacía un trabajo. Como al medio día empezó a llover. A
Xhevdet le dio lástima que las ovejas se mojaran y corriócon todas para llevarlas a casa. Cuando regresó su tío y
vio a todas esas ovejas bajo su techo, lo regañó diciendo:
“Tú nunca vas a ser un buen pastor”, y así fue…Xhevdet
nunca se hizo un buen pastor.
Fue muy buen estudiante en la escuela. La maestra
leía en otros salones sus trabajos escritos en prosa poéti-
ca, promoviéndolo como uno de los mejores en esta área.
Muchas veces se ponía frente al espejo y recitaba en voz
alta los poemas que aprendía en los libros; sus hermanas
lo imitaban. Su hermana Drita, dos años menor que él, y
también poeta, le sembró el amor por la lectura.
Xhevdet tuvo un interés particular por la literatura
gracias a las revistas serbocroatas, con las que aprendió el
idioma serbocroata oficial. Desde niño fue bilingüe: en la
ciudad de Rahovec vivían juntos serbios y albaneses, así
que se encontraba más literatura en serbocroata que en
albanés y eso lo obligó a hablar perfecto las dos lenguas.
Las revistas para niños y jóvenes de esa época siempre
presentaban a un poeta o escritor de las repúblicas yugos-
lavas o de autores extranjeros y eso lo atraía. Además, leía
muchos cómics y los coleccionaba. Sus favoritos eran Kit
Karson, Teks Viller y Bufallo Bill, entre otros.
Un poco más grande, se encontró con un poema de
Charles Baudelaire titulado «Albatros». Ese poema influyó
mucho en su vida. También la música, como el rock and
roll: me dijo que la canción «Kashmir» del grupo Led
Zeppelin tuvo una gran influencia en el cultivo del ritmo
en su poesía.
De niño fue muy apegado a su mamá. De los cuatro
hermanos, él mostraba una conexión única con ella y esto fue
durante toda la vida. Cuando su mamá murió, sintió mucho
su ausencia en el mundo, y al año publicó Kafe me nënën/Café
con mamá; fue un excelente libro bilingüe, en albanés y espa-
ñol. A los dos años él murió; ya está tomando café con ella.
Qamile Bajraj y Xhevdet. Rahovec, 2017.
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