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la destrucción de los grandes templos, hoy día palimpsestos de   que hacen (…). Su objetivo ha sido y es claro: intimidar, des-
           las grandes iglesias católicas y otros palacios de los españoles,   motivar, desmoralizar, propiciar el olvido histórico, disminuir la
           destrucción a la que podemos asomarnos a través de la cita que   resistencia y sobre todo fomentar la duda. 9
           hace de fray Servando Teresa de Mier:
                                                                  En segundo lugar, queremos borrar la cultura de “los
               Al primer obispo de México se le antojó que todos los manus-  enemigos”, desnudar a los vencidos de su identidad e im-
               critos simbólicos de los indios eran figuras mágicas, hechicerías   ponerles nuestra propia cultura, la cual nos parece no sólo
               y demonios y se hizo un deber religioso de exterminarlos por sí   verdadera, válida y única, sino digna de cualquiera que se
               y por medio de los misioneros, entregando a las llamas todas las  considere humano. Si así no la considera el pueblo vencido
               librerías de los aztecas, de los cuales sólo la de Texcoco, que era   es porque seguramente ese pueblo no es parte de la humani-
               su Atenas, se levantaba tan alta como una montaña, cuando de   dad… ergo, puede ser tratado como cualquier hato animal e
               orden de [fray Juan de] Zumárraga la sacaron a quemar. 7  incluso eliminado (¡!).


               Irónicamente, fue Zumárraga quien trajo la imprenta a   No debe ignorarse que son numerosos los derechos humanos
           nuestro continente, editó el primer libro en una lengua eu-  que se violan en los bibliocaustos: el derecho a la dignidad, el
           ropea en esta parte del mundo y fundó la primera biblioteca   derecho a la integridad de la memoria escrita de los individuos
           pública, lo cual, a mi modo de ver, si bien constituyen puntos   y de los pueblos, el derecho a la identidad, el derecho a la infor-
           a su favor, para nada lo eximen de su crimen. Porque quemar   mación y el derecho a la investigación histórica y científica que
           libros y manuscritos en los que está fincada una cultura y/o   hacen posible los libros. 10
           en cuya elaboración muchas personas han invertido su vida,
           libros que son una extensión de su memoria y de su imagina-  En tercer lugar, en nuestro afán destructor queremos
           ción —de acuerdo con Borges—, es a todas luces un crimen.   moldear el mundo a nuestro modo, de acuerdo a nuestra pers-
           Así esos libros digan cosas con las que no estamos de acuerdo  pectiva o ideología, esto es, a la manera de nuestra verdad, de la
           no tenemos derecho a destruirlos. Al respecto, en el México   cual estamos convencidos e incluso en ocasiones, estamos dis-
           actual la destrucción de bibliotecas está tipificada como deli-  puestos a dar la vida por defenderla y así, un apasionado domi-
           to, en el Artículo 397 del Código Penal Federal.    nico que quiere seguir los pasos de austeridad de Jesús, como
               La travesía observadora de la destrucción que hace Báez   Savonarola, se convierte en un criminal. O un franciscano,
           presenta, además, la quema de libros que hizo Fray Diego de   como Zumárraga, perteneciente a la orden de San Francisco
           Landa en 1562 en el mundo Maya y que él mismo relata:  (quién le pedía perdón a las piedras por pisarlas), organiza
                                                               la quema de “las librerías de los aztecas”. Es tan fácil pasar
               Hallámosles gran número de libros de estas sus letras, y porque   de la idea de hacer el bien a cometer crímenes… Es tan fácil
               no tenían cosas en que no hubiese superstición y falsedades del   erigirnos en jueces, en dueñxs de la verdad, y querer salvar a la
               demonio, se han quemado todos, lo cual sintieron a maravilla y   humanidad de las ponzoñosas ideas y procederes de los otros
               les dio mucha pena. 8                           u otras que no se ajustan a nuestra perspectiva —perspectiva
                                                               que por supuesto consideramos buena, pura y verdadera— pero
               Pero, ¿qué es lo que intentamos al destruir libros, tem-  en general, en esta idea fanática de la verdad única, se hace el
           plos, símbolos? En primer lugar, obtener el poder político   trabajo sucio de la destrucción por mantener a la humanidad
           y económico sobre una comunidad de personas aglutinadas   a salvo de las ideas pecaminosas o erradas. En El nombre de la
           culturalmente en torno a esos libros, templos o símbolos.   rosa de Umberto Eco, por ejemplo, se trataba de salvar a los
           Báez lo reflexiona con estas palabras:              lectores de ideas superfluas que llamaran a risa, así hubiera que
                                                               matarlos para ser salvados… Y creo que ahí está el resbaloso
               No hay hegemonía religiosa, política ni militar sin hegemonía   punto: cuando consideramos que el mundo debe ser de un solo
               cultural. Quienes han destruido libros y bibliotecas saben lo   modo nos convertimos rápidamente en censores de cualquier



           7   Ibidem, p. 160.
           8   Ibidem, p. 162.
           9   Ibidem, pp. 35-36.
           10   Ibidem, p. 36.

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