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las clases hegemónicas harían algo tan monstruoso como   proyección, consideraron que el sistema educativo podía ser
           privar a la población de alimento para pensar? Como vimos,   tratado de la misma manera si bien era necesario un doble
           la preocupación en torno a qué materiales se debe permitir   discurso: por un lado, publicar que fomentaba la educación
           leer a las poblaciones data de la Antigüedad. No obstante, la   y la lectura, y de alguna forma hacerlo, aunque en muy bajo
           alfabetización logró extenderse a grandes capas de población,   perfil, del todo insuficiente para cubrir las necesidades del
           quizá, como dice Lévi-Strauss más con fines de explotar me-  país; y por otro, culpar a los niños, niñas y jóvenes de que
           jor al personal que de brindarle acceso al conocimiento del   ya no quieren leer ni estudiar, culpar a los padres de que no
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           mundo y al auto conocimiento.  Tal vez mantener a los li-  los estimulan, culpar a la televisión y más tarde a los celula-
           bros fuera del universo lúdico de las mayorías no sea sólo una   res de que los distraen obviando que la escuela dejó de ser
           casualidad. En fin, el estira y afloje del control y la libertad de   estimulante porque se dejó oxidar a los planes y programas
           acceso a la información es la historia de la lectura.  de estudios, a la formación docente y a las bibliotecas de las
               La Segunda Guerra Mundial trastocó los cimientos del   escuelas públicas de la educación básica que, por lo general,
           orden mundial y de alguna manera los años Sesenta fueron   han vivido durante el último medio siglo una transformación
           el momento en que se cosechó el inicio de los cambios es-  literalmente en cuartos de trebejos, bodega y material de
           tructurales. Así, en un solo año, 1968, al grito de democracia,   jarciería. Ni qué decir del éxito del plan: es casi un mantra la
           libertad, abolición de la sociedad de clases, abolición de la   frase: “es que a mí, la mera verdad, no me gusta leer”.
           sociedad de consumo, abolición del colonialismo, libertad polí-  Esa sentencia es la señal de que actualmente se consuma
           tica y no más autoritarismo, Francia, Checoslovaquia, México,   el peor de los incendios en buena parte de nuestra cultura, un
           República Federal Alemana, Uruguay, Estados Unidos,   silencioso incendio que consume la curiosidad, la seguridad
           Argentina, Italia, España y Suiza hicieron una ola de podero-  de poder cambiar el mundo, el sentido crítico, el entusiasmo.
           sas protestas lideradas por jóvenes universitarios que hicieron   Un incendio que atraviesa continentes sin llamar la atención,
           temblar al status quo. Y no se trataba sólo de unas bravatas   haciendo cundir la indiferencia. El Che Guevara fue asesina-
           juveniles pues a partir de la Primavera de Praga, la Unión   do en 1967, él era doblemente subversivo, era un guerrillero
           Soviética perdió influencia en lo que era Checoslovaquia,   que quería cambiar al mundo y era un lector voraz. Quizá su
           que desde entonces se fragmentó en dos países: República   asesinato sea la prefiguración del asesinato de los jóvenes estu-
           Socialista Checa y República Socialista Eslovaca, iniciando   diantes del 68 y, como sugiere Juan Villoro, de la desaparición
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           la fragmentación del inmenso bloque socialista. Charles de   de los normalistas de Ayotzinapa que iban a enseñar a leer .
           Gaulle creyó incluso que perdería violentamente el poder   En el asesinato del Che se cifra el proceder del capitalismo:
           durante el Mayo Francés y lo perdió, aunque por la vía de las   eliminar a los revoltosos inconformes del sistema y eliminar a
           urnas, unos meses más tarde. Gustavo Díaz Ordaz optó, como   los lectores, esos bocones tan armados de argumentos.
           sabemos, por la mano dura contra los jóvenes revoltosos (y po-  Quiero pensar que las cosas pueden revertirse con la pro-
           derosos) tratando de acallar sus críticas sociales y de aplastar el   liferación de los amantes de los libros, si bien por el momento
           movimiento y la moral de la juventud, la cual sigue sufriendo   veo que las poderosas clases tradicionalmente hegemónicas
           represiones al menor intento de organización como los cuaren-  van ganando la batalla: es a ellas a quienes no les convienen los
           ta y tres desaparecidos de la normal de Ayotzinapa pudieron   pueblos letrados y pensantes, con ideas políticas, sociales, artís-
           atestiguar en 2014. Con todo, a partir de 1968 los regímenes   ticas, filosóficas; pueblos con palabras para criticar y defender-
           autoritarios también quedaron mermados de raíz.     se, con estrategias para lograr mejores condiciones laborales,
               Sin embargo, el poder de las élites tuvo oportunidad de   por ejemplo; es a ellas a quienes les conviene imponer su idea
           repensar sus métodos de permanencia en el poder y quizá   única de economía, de política, de mundo. Quizá en una futura
           en México, observando cómo las empresas paraestatales   edición de la Nueva historia universal de la destrucción de los
           eran fácilmente vendidas a particulares tras un sistemático   libros Fernando Báez revise más ampliamente esa otra forma
           abandono del Estado para darles mantenimiento y     de neutralización de los libros llamada desinterés. ●


           12   “Si mi hipótesis es correcta, la función primaria de la escritura, como medio de comunicación, es facilitar la esclavitud de otros seres humanos. El
              uso de la escritura con fines desinteresados, y con vistas a satisfacer el espíritu o en el campo de las ciencias y las artes es un resultado secun-
              dario de su invención (y tal vez no sea sino una manera de reforzar, justificar o disimular su función primaria)”. Claude Lévi-Strauss. Tristes trópicos.
              Barcelona, Paidós Ibérica, 1992, p. 292.
           13   Juan Villoro. “Yo sé leer: vida y muerte en Guerrero”, La Razón, 2 de noviembre de 2014. En línea: https://www.la-razon.com/voces/2014/11/02/
              yo-se-leer-vida-y-muerte-en-guerrero

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