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Cada vez más concebimos el contacto
con lo distinto como una amenaza.
Lejos quedaron aquellos años en que los únicos que securitarias y paranoicas. Así, utilizamos una suerte de des-
percibían la lectura como una actividad peligrosa eran quie- confianza preventiva a la hora de leer, del mismo modo en
nes detentaban algún tipo de poder autoritario o una moral que lo hacemos al caminar por la ciudad o al elegir pareja.
inquisitorial. El 10 de mayo de 1933 es una fecha paradig-
mática de ese pasado. Aquel día se llevó a cabo una purga de La estética es una afectación
libros en la Alemania nazi. Miles de jóvenes fascistas irrum- Dice la pensadora argentina Leonor Silvestri que es nece-
pieron en librerías, universidades y bibliotecas para extraer sario no sólo partir de la idea, comprobada una y otra vez,
obras cuyo contenido se consideraba nocivo y contaminante de que las relaciones siempre provocan daño, sino de que en
para la cultura germana. Se encendieron cientos de hogueras eso está su valor. Me parece que tiene razón. No podemos
públicas y, en una sola noche, fueron quemados más de vein- concebir el daño cero como el ideal a la hora de enfrentarnos
ticinco mil volúmenes, entre los que se encontraban obras a personas o textos, básicamente porque su razón de ser con-
de Bertolt Brecht y Marcel Proust, Stefan Zweig y Rosa siste justo en la afectación. El amor, la amistad, el encuentro
Luxemburgo, Thomas Mann y Sigmund Freud. La intención con otros se vuelve estimulante en el momento en que te
explícita consistía en purificar la cultura alemana de cualquier descoloca, te perturba o te aflige. ¿Quién no ha visto una
intrusión o de cualquier idea disidente respecto a la ideología película o leído un libro que lo altera y lo saca de la mirada
del régimen. No es muy distinto lo que ocurre en nuestros convencional con la que observa el mundo? ¿Quién no ha
días, aunque esta vez en el marco de regímenes formalmente amado a alguien con quien le cuesta trabajo entenderse, pero
democráticos, con el beneplácito de sectores progresistas y el justo porque la comunicación resulta difícil, ese cariño reta a
acuerdo de buena parte de la sociedad. seguir ahí, ampliando herramientas y perspectivas de convi-
Por todos lados escucho a padres de familia preocuparse vencia y empatía? ¿Quién no se ha separado hecho trizas, y al
por el contacto que tienen sus hijos con las pantallas o con mismo tiempo, sabe que todo lo vivido valió la pena? “Si hay
ciertos productos culturales que asumen como dañinos, bus- peligros, debemos intentar amarlos” escribió Rainer Maria
cando la preservación de la inocencia de su prole. También Rilke. El amor, como el arte, son experiencias de alteridad y
veo reproducirse otro fenómeno que comparte raíces con por ello generan conflicto, pero también gestan espacios pro-
el anterior: personas que conciben los vínculos como luga- picios para escapar, aunque sea coyunturalmente, de aquello
res ausentes de todo perjuicio o sufrimiento, por lo que las que el mundo nos dijo que éramos, de esas identidades en las
relaciones que consideran valiosas son aquellas en donde el que solemos vivir atrapados. Y eso es imposible hacerlo si nos
conflicto no debería existir, pues éste se lee como la posibi- relacionamos con las obras como si fuesen lugares higieni-
lidad de un daño, lo que provoca un exceso de conciencia zados, puros, prefabricados para no enfrentar riesgos o sufrir
sobre la propia vulnerabilidad, el abandono de vínculos y el porrazos y desencanto. Por ello, es importante no olvidar que
temor a habitar espacios no seguros. Pareciera que he per- la perturbación, la incomodidad y el dolor están asociados
dido el rumbo, pero en realidad sigo hablando de lo mismo. a lo subversivo y constituyen pasajes posibles rumbo a la
Cada vez más concebimos el contacto con lo distinto como emancipación.
una amenaza. Las obras no han quedado exentas de este En una clase reciente sobre literatura y política, dejé
fenómeno. Ya sean series, personas o libros, estamos excesi- leer “El niño proletario”, un cuento clásico de la literatura
vamente vigilantes de nuestra seguridad y reaccionamos en argentina escrito por Osvaldo Lamborghini. Es verdad que
contra de cualquier riesgo. Así como el nazismo buscaba una es un texto muy atroz por lo que relata, pero también uno
higienización de la cultura a través de la quema de libros, en de los que mejor plasman la violencia descarnada que se vive
nuestros días, al corregir obras o al impedir su circulación, lo en sociedades tan xenófobas y clasistas como las latinoame-
que hacemos es reproducir, en el mundo editorial, los meca- ricanas. Una estudiante se negó a discutir el relato porque
nismos de vigilancia, control y castigo de nuestras sociedades le pareció que las escenas descritas constituían una afrenta
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