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Si sólo aspiramos a tener discursos seguros, ajenos a la violencia,
V corremos un peligro mayor: que el arte deje de proveer la maravilla de
ponernos en ese riesgo, el de no seguir siendo quienes éramos.
contra ella y sus compañeros, se retiró del salón y abandonó Un arte descafeinado
el curso. En los varios años en que había discutido este cuen- La posibilidad de que la actividad artística se vuelva desca-
to con estudiantes, nunca me había pasado algo similar. En feinada es algo que ya está sobre el horizonte. En su ensayo
cualquier caso, el resto del grupo continuamos con el análisis “El escritor sin público”, Damián Tabarovsky desconfía de las
del texto y llegamos a la conclusión de que éste provoca tales novelas “bien escritas” y que “no molestan a nadie”, y critica
reacciones porque devela, en la representación grotesca de la la forma en que las lógicas del mercado editorial han ido en
sexualidad y la violencia, las lógicas profundas de lo político. detrimento del carácter crítico y desestabilizador de las obras
Y que eso, por supuesto, perturba nuestra sensibilidad, lo literarias, reduciendo el espacio de transgresión y generando
cual se puede expresar escandalizándonos, o, por el contrario, una literatura sobria, bienpensante y banal. Para él, la lite-
abriendo nuestra conciencia crítica. ratura que importa es aquella que genera “un sentimiento
Pienso que aquella estudiante experimentó, con mucha de inadecuación”, aquella que escribe desde la anomalía
profundidad, la potencia de lo literario, los peligros que trae buscando expandirla “en el seno de las relaciones sociales”.
consigo la educación y la cultura letrada. Las obras nos pro- Siguiendo ideas de Blanchot, Barthes y Nancy, afirma que
ponen riesgos, sí, y de todo tipo. Cuestionan nuestros marcos “la gracia de la literatura está en volcar” y que “cuando la
de interpretación, nos permiten adquirir otras sensibilidades, literatura no se sustrae a la hegemonía del lenguaje, cuando
ponen en crisis nuestro mundo. Al narrar situaciones límite, no lo enfrenta, no lo trampea, entonces no es más que mera
proponer estilos desautomatizantes o establecer relaciones en- reproducción lingüística del poder”. Me parece que leer las
tre valores, ideas y formas de vida diversas, los libros permiten obras desde lo políticamente correcto puede llevarnos a que
que el lector enfrente la otredad y el conflicto, lo mueven de su ciertas formas de transgresión queden fuera de lo publicable.
sentido común, de su zona de confort, y a veces lo sacan de la E incluso más: a que las obras, al intentar amoldarse a las
ingenuidad. Como dice Kafka, “a partir de cierto punto no hay exigencias y las normas de la moral pública y los criterios
regreso posible. Ese es el punto que debemos alcanzar”. del mercado, tiendan a volverse homogéneas. Otra vez cito a
A través de las propuestas de realidad que genera, cada Andrea Calamari:
obra busca hacer que el lector estalle su propia burbuja y
logre volver comprensible lo que antes le parecía ininteligible, Si cada uno hace su parte, en un tiempo prudencial habrá
y para hacerlo muchas veces apela a transgresiones de todo desaparecido todo lo que nos genera incomodidad. Las series
tipo. Incluso algunas muy audaces, como las de Lamborghini. tendrán un adecuado equilibrio de representación de géne-
Y ése es el punto. Que la lectura nos ponga en peligro. Me ros, colores de piel, discapacidades y orientaciones sexuales.
parece que implementar formas securitarias de escribir y leer En las películas no veremos animales, para prevenir el espe-
reduce las potencialidades de lo literario, su capacidad de cismo; los ciegos harán de ciegos, para evitar apropiaciones;
disidencia y disrupción, lo cual es contraproducente. En una las protagonistas de Disney serán latinas, negras, enanas, no
hermosa conversación entre Clara Serra y Sara Torres, ambas binarias, zulúes, lesbianas, esquimales… No habrá imágenes
concuerdan en la importancia de no perder la incertidumbre de mujeres desnudas en los museos y Julieta no clavará su
del deseo a la hora de luchar contra la violencia sexual. “Es daga porque no necesita un hombre para vivir. Los artistas
necesario ponernos a salvo del peligro de la violencia, pero harán sus obras una vez que hayan podido demostrar sus
también es fundamental preservar el peligro del deseo”. Lo identidades no hegemónicas, la adhesión a las causas co-
mismo puede decirse del arte frente a la cancelación. Si sólo rrectas y un perfecto acoplamiento a los nuevos tiempos. Y
aspiramos a tener discursos seguros, ajenos a la violencia, entonces, el arte ya no será un gesto completamente inútil
corremos un peligro mayor: que el arte deje de proveer la y se convertirá en un programa funcional y descafeinado al
maravilla de ponernos en ese riesgo, el de no seguir siendo servicio de otra cosa.
quienes éramos.
30 palabrijes 31-32 | 2024

