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Las batallas culturales no se ganan a través
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               Además, no hay que ser demasiado brillantes para dar-  nobles modifica la realidad material de las que se derivan
           nos cuenta que la cancelación es un mecanismo que cada vez   tales expresiones artísticas, o habría que buscar soluciones de
           pierde más su eficacia cortoplacista, incluso hasta invertir   fondo a los problemas y no simples castigos a sus síntomas?,
           sus efectos. Por ello, aunque en principio parece ser un gran   y todavía más, ¿los libros definen, sin más, la conciencia del
           instrumento de justicia simbólica universal, en la práctica   lector?, ¿si veo una película en la que hay un robo, reprodu-
           se vuelve algo muy distinto: “un pastiche de arbitrariedades   ciré, acríticamente, tal acto en la vida cotidiana?, ¿un texto
           ensamblado para la ocasión… Hay temas tabú. Hay intoca-  literario que muestra formas de violencia es por sí mismo
           bles. Hay endemoniados. Hay voces autorizadas y otras que   ya repudiable o es el modo en que trata esa violencia lo que
           no” (Calamari dixit). Además, en el espacio virtual que cada   debería condicionar su valoración?
           vez habitamos más no se reflexiona a fondo sobre las con-  Recuerdo a una colega hablando sobre la misoginia de
           diciones sociales de la creación (otro gesto neoliberal es no   los relatos de Rubem Fonseca y su invitación a dejar de ad-
           ver la dimensión sistémica de los sucesos). Así, se desplazan   mirarlo y de leerlo. El problema es que la literatura no suele
           las luchas y se individualizan: se fiscalizan obras y artistas,   ser literal. Pienso que lo importante no es que aparezcan
           pero pocas veces se toma distancia de las instituciones, las   actos de violencia contra las mujeres en los textos, sino lo que
           estructuras sociales o los marcos culturales que permiten que   le transmiten al lector tales hechos. En el caso de Fonseca,
           existan tales violencias. Y por supuesto: no se suele cancelar   más que una estetización y validación de esas agresiones, lo
           todo sino sólo aquello que afecta la identidad desde la que se   que encontramos como lectores es un efecto de rechazo, la
           habla. Quizá por esto, mis estudiantes se lo toman cada vez   gestación de una sensibilidad crítica ante un mundo atroz.
           más a broma: “a mí ya me cancelaron tres veces y eso que soy   De nuevo Kafka: “Un libro debe ser un hacha que rompa el
           mujer”, “al principio sientes re feo, luego te das cuenta de que   mar helado de nuestro interior”. Los de Fonseca abonan, con
           no eres el mal encarnado, sino el más común de los sujetos”,   creces, a ello. Muestran situaciones de misoginia, pero trans-
           “si no has sido cancelado, no existes”.             miten horror hacia ellas. Operan simbólicamente contra ellas.
                                                                  Considero que el dilema sobre si es posible separar a
           La inseparabilidad de obras y autores               las obras de la vida de sus autores está mal planteado. Sin
           No son lo mismo los valores éticos que los valores estéticos,   duda hay una fuerte ligazón entre ambos ámbitos, pero las
           afirma Sarlo, lo cual no quiere decir que creación y moral ha-  fronteras son bastante porosas y móviles. La crítica feminista
           biten planetas distintos. En 2009 la periodista Lydia Cacho   Gisèle Sapiro escribió un libro para dilucidarlas: ¿Se puede
           acusó a Gabriel García Márquez de ser un apologista de la   separar la obra del autor? Censura, cancelación y derecho al error.
           pederastia debido a la publicación de Memoria de mis putas   En él problematiza a fondo la cuestión de las responsabili-
           tristes, novela en la cual un anciano le solicita a una madame   dades de la autoría, así como la diferencia entre la moral de
           que le provea de una niña virgen para su cumpleaños. El   las obras y la moral de las prácticas que van más allá de las
           caso llegó a una denuncia penal contra los responsables de   obras, todo lo cual le permite multiplicar las posibilidades
           la adaptación de la novela al cine, bajo el cargo de apología   de enfrentarnos tanto a la violencia simbólica que hay en los
           de la prostitución infantil. Por supuesto que hay una cultura   libros, como a la que instauran sus autores en la realidad. Es
           patriarcal que produce tales representaciones en el ámbito de   claro que no podemos caer en el prejuicio, tan caro a muchos,
           lo simbólico, pero vale la pena plantear algunas cuestiones   de la autonomía de la obra (la idea de que la pieza artística
           para comprender la complejidad del asunto: ¿es la literatura,   constituye un universo aislado desconectado de la realidad).
           como afirma Piglia, un espacio de libertad para producir ima-  Es necesario leer las obras en relación con sus autores, no
           ginarios críticos que nos permitan problematizar el mundo o   sólo porque nos permite una comprensión más integral de
           debe tener limitaciones jurídicas que preserven los derechos   las mismas, sino porque la crítica a las formas de producción
           humanos?, ¿puede considerarse, en los textos de ficción, que   cultural es fundamental. Lo que no me parece necesario es
           la moral de la obra corresponde con la moral del escritor?,   que esto nos lleve al punitivismo. ¿Deberíamos dejar de leer a
           ¿buscar la prohibición de productos culturales por razones   Michel Foucault, descontinuar el uso de sus ideas subversivas

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