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Las batallas culturales no se ganan a través
✂ de la censura.
Además, no hay que ser demasiado brillantes para dar- nobles modifica la realidad material de las que se derivan
nos cuenta que la cancelación es un mecanismo que cada vez tales expresiones artísticas, o habría que buscar soluciones de
pierde más su eficacia cortoplacista, incluso hasta invertir fondo a los problemas y no simples castigos a sus síntomas?,
sus efectos. Por ello, aunque en principio parece ser un gran y todavía más, ¿los libros definen, sin más, la conciencia del
instrumento de justicia simbólica universal, en la práctica lector?, ¿si veo una película en la que hay un robo, reprodu-
se vuelve algo muy distinto: “un pastiche de arbitrariedades ciré, acríticamente, tal acto en la vida cotidiana?, ¿un texto
ensamblado para la ocasión… Hay temas tabú. Hay intoca- literario que muestra formas de violencia es por sí mismo
bles. Hay endemoniados. Hay voces autorizadas y otras que ya repudiable o es el modo en que trata esa violencia lo que
no” (Calamari dixit). Además, en el espacio virtual que cada debería condicionar su valoración?
vez habitamos más no se reflexiona a fondo sobre las con- Recuerdo a una colega hablando sobre la misoginia de
diciones sociales de la creación (otro gesto neoliberal es no los relatos de Rubem Fonseca y su invitación a dejar de ad-
ver la dimensión sistémica de los sucesos). Así, se desplazan mirarlo y de leerlo. El problema es que la literatura no suele
las luchas y se individualizan: se fiscalizan obras y artistas, ser literal. Pienso que lo importante no es que aparezcan
pero pocas veces se toma distancia de las instituciones, las actos de violencia contra las mujeres en los textos, sino lo que
estructuras sociales o los marcos culturales que permiten que le transmiten al lector tales hechos. En el caso de Fonseca,
existan tales violencias. Y por supuesto: no se suele cancelar más que una estetización y validación de esas agresiones, lo
todo sino sólo aquello que afecta la identidad desde la que se que encontramos como lectores es un efecto de rechazo, la
habla. Quizá por esto, mis estudiantes se lo toman cada vez gestación de una sensibilidad crítica ante un mundo atroz.
más a broma: “a mí ya me cancelaron tres veces y eso que soy De nuevo Kafka: “Un libro debe ser un hacha que rompa el
mujer”, “al principio sientes re feo, luego te das cuenta de que mar helado de nuestro interior”. Los de Fonseca abonan, con
no eres el mal encarnado, sino el más común de los sujetos”, creces, a ello. Muestran situaciones de misoginia, pero trans-
“si no has sido cancelado, no existes”. miten horror hacia ellas. Operan simbólicamente contra ellas.
Considero que el dilema sobre si es posible separar a
La inseparabilidad de obras y autores las obras de la vida de sus autores está mal planteado. Sin
No son lo mismo los valores éticos que los valores estéticos, duda hay una fuerte ligazón entre ambos ámbitos, pero las
afirma Sarlo, lo cual no quiere decir que creación y moral ha- fronteras son bastante porosas y móviles. La crítica feminista
biten planetas distintos. En 2009 la periodista Lydia Cacho Gisèle Sapiro escribió un libro para dilucidarlas: ¿Se puede
acusó a Gabriel García Márquez de ser un apologista de la separar la obra del autor? Censura, cancelación y derecho al error.
pederastia debido a la publicación de Memoria de mis putas En él problematiza a fondo la cuestión de las responsabili-
tristes, novela en la cual un anciano le solicita a una madame dades de la autoría, así como la diferencia entre la moral de
que le provea de una niña virgen para su cumpleaños. El las obras y la moral de las prácticas que van más allá de las
caso llegó a una denuncia penal contra los responsables de obras, todo lo cual le permite multiplicar las posibilidades
la adaptación de la novela al cine, bajo el cargo de apología de enfrentarnos tanto a la violencia simbólica que hay en los
de la prostitución infantil. Por supuesto que hay una cultura libros, como a la que instauran sus autores en la realidad. Es
patriarcal que produce tales representaciones en el ámbito de claro que no podemos caer en el prejuicio, tan caro a muchos,
lo simbólico, pero vale la pena plantear algunas cuestiones de la autonomía de la obra (la idea de que la pieza artística
para comprender la complejidad del asunto: ¿es la literatura, constituye un universo aislado desconectado de la realidad).
como afirma Piglia, un espacio de libertad para producir ima- Es necesario leer las obras en relación con sus autores, no
ginarios críticos que nos permitan problematizar el mundo o sólo porque nos permite una comprensión más integral de
debe tener limitaciones jurídicas que preserven los derechos las mismas, sino porque la crítica a las formas de producción
humanos?, ¿puede considerarse, en los textos de ficción, que cultural es fundamental. Lo que no me parece necesario es
la moral de la obra corresponde con la moral del escritor?, que esto nos lleve al punitivismo. ¿Deberíamos dejar de leer a
¿buscar la prohibición de productos culturales por razones Michel Foucault, descontinuar el uso de sus ideas subversivas
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