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Y yo creo que hoy podemos ver en el horizonte de la   concursos. Y el ganar concursos significa ganar dinero y
          academia, quizá no tanto del mercado, pero sí de la acade-  ganar reconocimiento, visibilidad.
          mia, por lo menos de la Academia Sueca, que le da recono-  Los hay también quienes son totalmente auténticos y
          cimientos a géneros que antes no se consideraban litera-  que atienden a ese mandato que te señalaba al inicio de la
          rios. Como puede ser la canción en un trovador como Bob   conversación, que es un mandato que responde exclusi-
          Dylan, o en una periodista como Svetlana Aleksiévich en la   vamente a la conciencia y al impulso creativo. Sin importar
          que se deposita, finalmente, un reconocimiento a la calidad   si van a ser reconocidos, si van a tener dinero, si los van a
          de su trabajo periodístico, testimonial, que ella traslada al   tomar en cuenta, si van a formar parte de los grupos a los
          ámbito de lo literario, sin que por ello signifique que va a   que el Estado va a premiar con becas o enviándolos al ex-
          ficcionar, que va a fabular, sino que trabaja sobre la materia   tranjero, o todos estos privilegios y canonjías que pueden
          de la realidad pero con los instrumentos de la literatura.  obtener.
            Poetas burócratas hay por montones. En el pasado solía ser una   Para mí en el arte o la literatura existen personajes que
          suerte de premio, un cargo honorario al margen de lo que un poeta   responden exclusivamente a su necesidad expresiva y que
          “realmente” hace o lo que la gente cree que hace. Misterio de mis-  no escriben para vivir, sino que viven para escribir. O sea,
          terios en la punta de la lengua, de las manos, de la pluma. Cuando   es gente que responde a una necesidad existencial y que
          pienso en poetas burócratas llegan a mi cabeza Kafka y Melville,   cuando dice que la literatura o que el arte o que la poesía
          dos de los mejores poetas en prosa de inicios del siglo pasado, y   los salvó, es literal. Son personas que sin esa posibilidad de
          también, dos de los más infelices seres humanos que hayan tenido   ejercer la libertad creativa y la libertad de la conciencia se-
          que hacer juego con un escritorio y las chucherías típicas del en-  rían personas que probablemente no hubiesen sobrevivido.
          torno oficinesco.                                    De ahí pues que… escribir para “personas sensibles”
            En México, claro, pensar en los casos de Paz y Chumacero   pues habría que pensar, ¿para qué sensibilidades? Porque
          nos trae la plácida imagen de los “aviadores”, servidores pú-  hoy en día, en el ámbito de las redes sociales, nosotros nos
          blicos tan “exquisitos” que no pueden, no merecen, plantarse   encontramos muchas sensibilidades que se fundamentan
          en un hábitat de archivos, ventiladores y juntas bostezables. La   y se mueven más en los niveles de la banalidad. No es tan
          alianza de poetas zalameros con el Estado otorga un lugar de   importante lo que tú digas sino aquello que nos conecta,
          privilegio, eco de la República platónica.         ¿no? No aquello que nos puede generar un estado de alerta
          R: En ese sentido, si la literatura es una forma de libertad y   y al mismo tiempo de perturbación, porque yo creo que el
          estas nuevas formas de censura son límites, ¿qué opinión   arte busca, en esencia, perturbar. O sea, ya sea para mover
          le genera que, por ejemplo, el año pasado un nominado al   algo, yo creo que toda la gente que realmente se convierte
          Premio Goncourt, Kevin Lambert, el canadiense, aceptó   en un lector busca la perturbación, busca ese efecto que
          que había utilizado “lectores sensibles” para poder llegar a   va a mover tu consciencia a otro ámbito.
          ese momento del concurso?                            Y ahí es donde se cumple lo que dice Rimbaud de ser
          J.A.L.: Bueno, mira, es sabido que hay muchos escritores   otro, ese “yo es otro” que se da justamente a partir del efec-
          que atienden a diferentes causas, a diferentes estímulos   to de una lectura. Y yo creo que, en la medida en que somos
          y necesidades. Yo creo que hay escritores que atienden   más lectores, es como el comensal o el gourmet que va
          el mandato del mercado, hay escritores que atienden a lo   modificando su gusto o lo va refinando, no es devorar y tra-
          “políticamente correcto”, hay escritores que atienden a   gar sino lo importante es degustar y comer. Yo creo que eso
          una preceptiva muy académica, hay escritores interesados   también está en las exigencias de esas sensibilidades.
          por la fama, por el reconocimiento, por el dinero.   Recuerdo, por ahí, en sus memorias, el gran poeta
            En el ámbito de la literatura y de la poesía, Roberto   Antonio Gamoneda en algún momento de su biografía es-
          Bolaño habla mucho de estos ejercicios que hacen los   cribió para ganar concursos, él sabía las fórmulas para ganar
          escritores de concursar en las convocatorias para ganar   concursos. Yo creo que eso la mayoría lo sabemos. Pero
          dinero y sobrevivir. Yo conozco a muchos colegas escrito-  esto es como el ejercicio de un empresario, se va a hacer
          res que reconocen abiertamente que escriben para ganar   rico porque va a disminuir su moral y su ética y el pudor

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