Page 55 - ASTROLABIO 31-32
P. 55

Canto de esperanzas
                                                      Pueda mi tiempo ser como el desierto
                                                      y mis hijos granos de arena, extraviados por el mundo.
                                                      Pueda ser el encuentro
                                                      una reunión alrededor de un pequeño fuego trémulo
                                                      chispa que crece como llamarada fulminante
                                                      e inflama el corazón de alegrías contagiosas.
                                                      Puedan los litorales extenderse, los faros iluminar las cosas
                                                      para conducir la vida al descubierto.
                                                      En medio del mar, pueda yo ser golpe de remos
                                                      que exalta la espuma y hiere las olas
                                                      allá donde la esperanza descansa
                                                      entre fragmentos de huesos.
                                                      Pueda ser mi cuerpo el espacio que contiene
                                                      la voz de la carne, la sangre de mi gente.
                                                      Pueda yo ser, dentro de las sombras, fulgor
                                                      que precede a la luz y da pertenencia
                                                      a la clara virtud del don de estrellas
                                                      después del ocaso.
                                                      Pueda yo ser una madre prodigio
                                                      que tiene la cuenta de los hijos caídos en guerra.
                                                      Pueda yo exprimir cada ángulo de la tierra
                                                      que esconde los huesos de quien no ha tenido sepultura.
                                                      Pueda yo ser esa mano que cura
                                                      las pupilas heridas sin horizontes.
                                                      Pueda yo ser linfa estrechada a la sangre, aroma balsámico
                                                      que difunde la piedad de las flores
                                                      sobre tierras sombreadas.
                                                      Puedan los brazos de mi alma ser molino
                                                      que muele el egoísmo y estilla el mal
                                                      para llevar una sonrisa a quién ya no espera.
                                                      Pueda yo alejar los ruidos de lucha
                                                      y despertar todas las calles que llevan al puerto
                                                      donde los brazos estrechan los hermanos al pecho.
                                                      Pueda la sociedad tener respeto 
                                                      por las horas inocentes de los búhos
                                                      que anuncian el crepúsculo del enjambre de moscas
                                                      que van y vienen de todos los cadáveres.
                                                      Puedan todos los hombres nacer en un día de paz
                                                      pueda el grito de nacimiento contestar las muertes
                                                      que pescan en la pesadilla de la guerra, fantasmas.









           palabrijes 31-32 | 2024                                                                           53
   50   51   52   53   54   55   56   57   58   59   60