Page 60 - ASTROLABIO 31-32
P. 60

diablo. […] Si por casualidad cayera en vuestras manos,   Al tritono se le asigna una moral que es mal vista o
          quemadla sin leerla. Reniego de ella”. 20          mejor dicho, mal escuchada, pues la música es sonido y el ser
             Así que, Sade no buscaba otra cosa sino criticar a la mo-  humano es quien adhiere la dirección hacia donde debe de
          ral de la época, pues sus personajes se encuentran en situacio-  ir. A Sade se le conoce más por la promiscuidad de su pluma
          nes que son totalmente ficticias, sería imposible reproducir   y no por esta crítica de la moral, sin embargo, como escribió
          aquellas situaciones, pero está claro que lo que al lector le   Simone de Beauvoir “De su sexualidad hizo una ética, y esa
                                                                                           22
          llama la atención en la inmediatez es el morbo. Él mismo lo   ética la manifestó en su obra literaria”,  así las dos artes han
          aclara:                                            sido utilizadas con fines morales o mejor dicho de control.
                                                                A pesar de lo anterior, han podido salir libradas y, gracias
             Mis pinceles, según dicen, son demasiado fuertes. Presto al   a eso, se han generado extraordinarias obras para el goce del
             vicio rasgos excesivamente odiosos. ¿Queréis saber por qué? …   ser humano, ¿Qué sería de la música sin el tritono? ¿Qué hu-
             Porque no quiera hacer amar al vicio, porque no tengo, como   biera sido de la literatura sin la imaginación de Sade? Pensar
             Crébillon y Dorat, el peligroso proyecto de impulsar a las mu-  que la búsqueda de la virtud, a la manera griega, es el único
             jeres a sentirse atraídas por los personajes que las engañan…   fin del ser humano y en ese camino todo lo que pase, bueno o
             Por el contrario: quiero que los detesten. Porque es el único   malo, se debe sobrellevar y reprimir las pasiones humanas fue
             medio para impedir que se dejen arrastrar por ellos. Y para   la disonancia que tuvo como propósito el Marqués; al respec-
             conseguirlo, he hecho tan espantosos a mis personajes que   to nos dice Simone “el triunfo de Sade: en que por obstinarse
             siguen la carrera del vicio, que estoy convencido de que no ins-  en sus singularidades nos ayuda a definir el drama humano
             pirarán piedad ni amor. Me atrevo a decir que en eso soy más   en su generalidad”. 23
             moral que los que creen en el derecho de embellecerlos. 21  Finalmente, siempre habrá críticas a la moral: en las di-
                                                             sonancias es donde se hace presente la pasión humana, justo
             Sin embargo, tratar de justificar la promiscuidad o no del   como lo hizo Sade cuando estuvo prisionero o los composi-
          Marqués no es el fin de este escrito, es más bien,  que, a través   tores que incluyeron el tritono en su música: nada les impidió
          del arte, en este caso la música y la literatura, se puede ser irre-  crear y sobre todo esto nos recuerda que la irreverencia y el
          verente y poner en duda lo nos dicen sobre lo bello y lo bueno.   erotismo, como dice Simone, son parte de la existencia hu-
          Probablemente, te estás preguntando, estimado lector, ¿qué   mana, “[Sade] Nos obliga a volver a plantearnos el problema
          tienen que ver el intervalo del tritono y Sade habiendo varios   esencial, que bajo otras apariencias obsesiona a nuestro tiem-
                                                                                                          24
          siglos de distancia? ¿No se trata de un anacronismo?  po, las verdaderas relaciones del hombre con el hombre”.  ●
             Lo que hay aquí es el problema de la moral, como ya se
          mencionó, cada uno de los casos está incomodando a la for-
          ma de comportarse impuesta en cada época, las reglas y las
          normas que se hacen desde la perspectiva de una conducta
          “correcta”, inhibir los deseos y pasiones de las mujeres y los
          hombres para dar paso a una manera de ser en el mundo que
          tenga valores en la conformidad de un sistema que absorbe a
          todas y todos. En el caso de estos dos, el sistema puede ser la
          religión, que marca las pautas de comportamiento.




          20   Isabel Brouard. “Introducción”, Marqués de Sade. Justina o Los infortunios de la virtud. Madrid, Cátedra, 2001, p. 43.
          21   Idem.
          22   Simone de Beauvoir. ¿Hay que quemar a Sade? Trad. Francisco Sampedro. Madrid, Visor, 2000, p. 25.
          23   Ibidem, p. 23.
          24   Ibidem, p. 102.

          58                                                                                palabrijes 31-32 | 2024
   55   56   57   58   59   60   61   62   63   64   65