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ClAudiA jAlife MontAlVo
La censura en
tiempos de
Giordano Bruno
He aquí un breve recuento de cómo un pensador puede ser
víctima de la censura y la Inquisición, justo por la perspectiva
crítica encarnada en sus ideas.
l silencio y sus maneras de manifestarse han causado curiosidad y expectación en
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áreas tanto de la literatura como del psicoanálisis y, por su puesto, en la filosofía,
entre otras más. Además, si vinculamos la literatura con la filosofía, el silencio ten-
e drá una significación mucho más sorprendente.
1 Mabel Moraña afirma que el “tema del silencio ha sido estudiado en numerosos autores, prin-
cipalmente dentro de la tradición clásica y renacentista, adquiriendo un diverso valor según las
épocas y los proyectos literarios e ideológicos de que se trate”. Viaje al silencio. Exploraciones
del discurso barroco. Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005. En línea: https://
www.cervantesvirtual.com/obra-visor/viaje-al-silencio-exploraciones-del-discurso-barro-
co--0/html/e5b96feb-bf21-4bd2-be1c-9389af0cb0ba_57.html
2 Para los psicoanalistas el silencio es un elemento poético, sobre todo para los lacanianos,
porque el no decir significa algo, el hacer pausas dice cosas, a veces mucho más que cuando
se emiten los sonidos con significado. Pensando esto en términos de la clínica (la postura del
psicoanalista frente al analizado), la regla es no responder a una demanda. Lacan afirma que el
analista interviene concretamente en la dialéctica del análisis haciéndose el muerto, es decir,
Claudia piensa que la vida también tiene no hablando, quedándose en silencio: “allí donde es otro con mayúsculas, ya sea anulando
una buena causa, cuando se desentrañan su propia resistencia allí donde es el otro (autre) con minúscula”. Jacques Lacan. “De la cosa
las palabras que nombra a las personas que freudiana o el sentido del retorno a Freud en psicoanálisis”. Escritos II. México, Siglo XXI, 1955.
quieren ser olvidadas porque incomodan; En Freud el silencio surgió por demanda de una paciente (Anna O) que le manifestó su idea de
la cura por la palabra, de la poca intervención del analista en donde calla-escucha. Yo lo pienso
así como quien descubre un recuerdo como así: el analista observa en silencio la construcción discursiva del ser de su paciente. Véase:
pieza arqueológica del inconsciente: algún Sigmund Freud. Estudios sobre la histeria, en Obras Completas, XII. Buenos Aires, Amorrortu,
secreto debe esconder. 2000.
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