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gerMán reséndiz



                  Una identidad





                  conflictiva













                  La escritora chilena Lina Meruane viaja a Medio   asir, resulta cambiante y heterogénea, muy proble-
                  Oriente a poner los pies en su ancestral tierra, a des-  mática. Es como si el libro apostara a mostrar lo con-
                  cubrir que su apellido ni siquiera le pertenece; a ates-  trario a los discursos identitarios absolutos, en donde
                  tiguar viejas costumbres, pero también el racismo,   el reconocimiento con los otros se vuelve un encierro,
                  la segregación, el choque cultural; y claro, a percibir   algo incontrovertible, a la manera que ocurre con la
                  lo que implica ser mujer de ese lado del mundo. Todo   identidad propuesta por el estado de Israel: unívoca,
                  esto lo narra en su libro Palestina en pedazos, a partir   inmodificable, esencialista. Meruane muestra la iden-
                  de un relato de viaje a Beit Jala, su lugar de origen   tidad como conflicto, lo familiar como ajenidad.
                  familiar.                                         Percibo que la urgencia de sumarse, “de tener una
                    En la primera parte, “Volverse Palestina” (2013),   vela en ese entierro”, hace del relato un ejercicio de
                  incluye pequeñas crónicas de viaje que inician casi   contradicciones. Aunque Meruane constantemente
                  siendo un road trip en reversa: vuelve sobre los pasos   pone por delante su genética palestina, no parece
                  de su familia en Chile, al lado de su padre, recuperan-  conectar con aquella realidad. Se sabe que uno es
                  do fragmentos de su desmemoria. Meruane confronta   del lugar en donde crece. ¿Cómo extrañar entonces
                  a su progenitor, le pide que recuerde la casa de su   algo que no se vivió? Hay demasiada distancia entre
                  abuelo, su idioma, su lugar de origen, pero él esquiva   Meruane y Palestina, entre Meruane y su familia leja-
                  las preguntas, le incomodan y esta tensión resulta   na, y ella misma lo sabe: “Lo palestino ha sido siempre
                  significativa, pues pone la búsqueda de identidad   para mí un rumor de fondo, un relato al que se acude
                  como uno de los temas fundamentales de la obra.   para salvar la extinción de un origen compartido”.
                  Esta desesperada pesquisa la lleva a un pequeño pue-  Por momentos, parece que no consigue acortar esa
                  blo en donde el apellido “Meruane” apenas aparece   distancia y no logra ser más que una visitante. Y así
                  insinuado en una placa, perdido entre muchos otros.   siente la diferencia cultural como incomodidad: “De
                  En otras palabras, al parecer se agota, ya en Chile,   pronto aparece la hermana de Myriam y se me aba-
                  cualquier rastro de su palestinidad.           lanza […] Su inglés-palestino resuella en mi oreja, pero
                    Esto tendrá continuidad cuando llegue a Palestina.   […] No siento nada más que la alegría de alegrarla y
                  Meruane se enfrenta a un lugar en el que no termina   una rara envidia creciendo ante su dicha”.
                  de reconocerse: siente ajeno y protocolario el abrazo   La segunda parte del libro, “Volvernos otros”
                  de bienvenida de su familia lejana, aquella que nunca   (2014), deja de lado la crónica de viaje para convertir-
                  se fue de Palestina y que aún no ha sido desplazada.   se en una suerte de ensayo. Meruane hace un puntual
                  Tal distancia, el no encontrarse cómoda o no reco-  recorrido por la ocupación israelí sobre los territorios
                  nocerse en los rasgos de sus familiares, atraviesa al   palestinos y la critica duramente. Argumenta por qué
                  libro, mostrando cómo la identidad no es algo fácil de   la denuncia ante el despojo, el exterminio y el sitio
                                                                 llevados a cabo por Israel, no puede ser descalificada
          Germán nunca aprendió a bailar y se ve obligado a quedarse sentado   con la facilona e hipócrita acusación de que se trata
          en las fiestas, fingiendo tener conversaciones interesantes.  de un discurso antisemita. Y pone el acento en el

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